- Marco Antonio Rodríguez nació en Quito-Ecuador (1942). Es autor entre otros libros de Historia de un intruso, Un delfín y la luna y Jaula, considerados por la crítica especializada como nuevos clásicos de la literatura ecuatoriana y latinoamericana. Los tres han sido traducidos a varios idiomas y cuentos suyos constan en antologías nacionales y extranjeras. Su testimonio "El cuento, ese demonio", integra el libro Veinte grandes narradores americanos, Clásicos Castalia, Edición de Fernando Burgos, 2000.
Rodríguez, en quien se ha destacado su "notoria parquedad productiva", es un contumaz buscador de la perfección, siguiendo acaso aquel postulado de Buffon: "La perfección no es sino una larga paciencia". "La obra de Marco Antonio Rodríguez afirma Ángel Flores ha trascendido el tiempo y está convocada a perdurar".
Dentro del género del ensayo, ha publicado varios trabajos, la mayoría de ellos sobre pintores. En l999 salió a la luz el primer volumen de PALABRA E IMAGEN con dieciséis ensayos sobre otros tantos artistas ecuatorianos.
Ha sido profesor de literaturas, lenguaje, filosofía, derecho constitucional, arte y pensamiento del siglo veinte y redacción creativa en varios centros educativos dentro y fuera del Ecuador.
Semblanzas
Marco Antonio Rodríguez, uno de los escritores más importantes de las últimas décadas, ampliamente consagrado y reconocido, dentro y fuera del Ecuador, por su extraordinaria obra narrativa: recia, acusatoria, verídica, arrancada a jirones de los fondos prietos de la condición humana y de una sociedad decadente, trabaja también el ensayo en su más alta expresión, y en este género pone de relieve su amplia cultura, la curiosidad universal, el talento creador y el rigor intelectual que le han caracterizado siempre. PALABRA E IMAGEN es una sólida obra orgánica de impagable valor crítico, humano y pedagógico.
Edmundo Ribadeneira
Los ensayos de Rodríguez, inseparables de esa poética conmovedora, honda, única que fluye en su narrativa, no constituyen únicamente una potenciación crítica de ésta, más bien, las dos estructuran una órbita crítica integral y asumen una señal, un aura que las amalgama: la descripción de un conocimiento profundo de los problemas humanos. Quiero decir que los ensayos de este escritor ecuatoriano proponen una nueva manera para acercarse a las obras de los pintores, aquella que solo un sabio conocedor de los secretos de la vida puede darnos. Personalmente siempre me he rehusado a aceptar notas sobre pintores de escritores, pues allí solo hallo literatura. El caso de Rodríguez es distinto: sabe de arte y sabe engatusarnos con su palabra iluminada.
Carmen María Garro
Marco Antonio Rodríguez, este hombre alquímico acero y soledad, tristura y canto, serenidad y pánico nos entrega ahora este libro del color, de la vida y de la muerte, mediante su arma más noble, la que ha definido su perseverancia y su alucinamiento, es decir, la palabra, para regarla como un óleo más, no descubierto, en doce ensayos sobre doce pintores ecuatorianos. Pienso que este libro volará, surcará tiempo y espacio y dignificará lo que más tenemos de profundo: el arte, ese sencillo amanuense, esa permanente memoria de los pueblos.
Raúl Pérez Torres