- Corrían los años sesenta cuando lo conocí. Mediana estatura, orondo, ciclotímico (alegre y bullanguero a ratos, melancólico sin razón aparente otros), vivaz y sensitivo, contestatario frente a quienes le precedieron en la pintura y aun con sus compañeros de oficio, empezó por esos años su periplo artístico con una lectura remozada del expresionismo: temática suburbana con el rasgo inconfundible de su temperamento creador: la ternura. Expresionismo con clara influencia de Bacon a quien admiraba profundamente: colores airados, violentos, contrapuestos, figuras deformadas por borrados parciales, agresivos, todo inserto en atmósferas irreales. (Años más tarde, por 1998, José se llevó el susto de su vida, más por su proverbial humildad que por otra cosa, cuando halló una obra suya junto a la de este gran maestro en la muestra internacional El Signo del Toro a la cual fue invitado).
|