| Para franquear su mundo Gonzalo color y canto convocando a los hombres a una urgente y ardua liberación de pájaros, es indispensable iniciarse ante un shamán auténtico ellos no piden nada a cambio pues sus dones los reciben del agua. Luego de un ritual de ayunos, abluciones y cáscaras de floripondio que vivifican las pupilas, exorcizados del asombro de morir en nuestro infortunado presente, miraremos nacer trenes portadores de quimeras encaramados en el cielo, globos y manzanas invadiendo el letargo de caminantes imperturbables, portentosos huevos posándose con subitánea levedad por tejados, alcobas y lomeríos, mazorcas esparcidas como vientres fecundados, mariposas, aves, peces engullendo las burbujas del tiempo, la cartografía de un continente nuevo y libre, esta América Latina Gonzalo que desde el amargor de la conquista, entre lacerantes diferencias, va macerando el mestizaje que nos fragua y nos alienta. De aquí que su arte no se detenga en la transfiguración del paisaje sino que se torna en un haz de ensueños cargado de futuro. |