| Creo con usted que todo arte es un juego y otros elementos más y que sin juego no existe arte. El suyo se resuelve desatando su imaginación del modo más intenso para apelar al subconsciente del espectador para expresarlo de una vez, ¿recurso surrealista asumido por todo artista que se pretende libertario? En sus obras son verificables las más complejas y sutiles superposiciones cromáticas, mezclas de simbologías y referentes sígnicos delirantes, subversión del equilibrio composicional, maestría implacable en el manejo del color, disolución de las escalas naturales, miniaturismo a ratos exasperante, en suma, todos los ingredientes para forjar un discurso visual que emerge del pueblo y a él retorna, único destinatario del arte verdadero. He allí por qué el gran público de La Habana le confirió el Primer Premio a su bella, honda, inolvidable Historia de un caballo azul, por qué nuestros indígenas y campesinos quedan absortos frente a sus pequeñas, ingentes maravillas. |