- Los orígenes
- Diego Jaramillo (Cuenca, 1957) vive en un espacio que parecería ser deveniente de un diseño escenográfico (ilusión y tridimensionalidad), construido expresamente para un artista, cualquier artista, genuino y talentoso se supone. Sólo que el sitio lo edificó Diego con sus propias manos. No es asunto de medidas que expliciten (visualicen) esta impresión, pues la casa es más bien pequeña y austera. Tal vez los árboles y plantas que la circundan; las hojas regadas por el viento viboreando en su entrada; la luz que ingresa por las caprichosas ventanas o el cielo raso del patio reinventando juegos ("Narcizo y biombo: / uno al otro ilumina / blanco en lo blanco": Basho, ¿la verdadera iluminación es la no iluminación?); los inverosímiles elementos que Diego ha coleccionado: su primer zapato, diminuto y travieso (brodiquines cuenta Diego que los llamaban en su lugar de origen); su libreta escolar, intacta, en la cual se advierten las magulladuras de sus traveseos de niño; máscaras de los países que ha recorrido; su juego de caballos (los tiene de todos los tamaños y materiales, hasta uno de parque, de aquellos que sirven para fotografiar a los niños convertidos en intrépidos vaqueros); sus diminutos carros: espléndidas piezas artesanales, con chofer, asistente, pasajeros y mercancías incluidos (Diego admira el arte popular y de éste tiene rica influencia el suyo); o, por fin, su pequeño taller, una buhardilla de madera donde pasa haciendo lo suyo: leyendo, dibujando, pintando.
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