- Diego nació y creció en un hogar donde el amor por el saber y la lectura, por la belleza en su multiplicidad de expresiones y el respeto por el mundo popular, tramaban el tiempo. Sus padres participaban activamente en la vida cultural y artística de Cuenca. En este horizonte, sin duda, pueden hallarse los primeros indicios que fraguaron su vocación artística. Pero, además de estas constantes, en la familia de Jaramillo, se inspiraba libertad y acicateaban las decisiones individuales. En estas condiciones dibujar y pintar que es lo que siempre hizo era un hecho "natural" y bien visto por todos. Del juego infantil al trabajo más consciente en el arte, sólo dio un paso imperceptible. Es que el arte siempre estuvo en él o, quizás, Diego en él.
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