- Y, claro, sus instalaciones y objetos, tramados con un desborde de imaginería tanto temática cuanto técnica, así como de materiales empleados. Instalaciones, performances, representaciones, vídeos, objetos no pueden ser, per se, arte por solo la novedad que éstos puedan originar, sino por su concepción. Y en esta línea, Restrepo se muestra como un gozoso e intrépido experimentador pero avalado en un acervo indudable de saberes. Malas Noticias, 1999, es una magnífica instalación que emplea un lenguaje lúcido en extremo, atravesado por una ironía socarrona, suficiente para demoler el mito de la comunicación con ese superfluo poder que se le acredita en nuestro tiempo (se habla del cuarto poder del Estado): un hacinamiento de periódicos atados y una cruz negra resuelta en acrílico sobre esa masa amorfa, lo dice todo: ¿dónde queda su omnipresencia, la fuerza disuasiva y persuasiva en las masas que le asignan, el dominio concentrador que genera a través de la noticia primicial y siempre o casi siempre sensacionalista ? De la propuesta de Restrepo dimana más bien la futilidad del diarismo, ese hecho irrecusable de la banalidad de la información, de cómo la gran noticia de este mismo instante se desvanece en seguida como el aroma o el mal olor atrapado en un frasco el momento en que lo destapamos.
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