Poemas |
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MANUEL FEDERICO PONCE |
Poemas de Amor
Hojas secas
La tarde pareció no morir. Tu sombra se escondía
bajo el árbol otoñado que aquella noche solitariodeshojé
Hojas nacientes derramabas tú por mi camino
Y yo, a su encuentro, secas ya, las recogía.El árbol resecó, y no hubo hojas que desflorar.
Las que mustiaron en tu senda, hojas trizadas
que despojaste al andar, las reunía yo, y las
esparcía en la brisa de la tarde que no quiso morirY cuando tú tornabas a encontrarlas,
rejuntabas sin quebrar, pacientemente, y las
guardabas en el árbol tierno de tu corazón, que
nunca deshojé.(2-VI-63)
6
Un hombre salió errante por el mar,
y sin tender las redes, se colmó.Hermanaban sus pies -dijo- con la infancia del
agua y la espuma.
-Vino a mí sobre una barca
hermosa pescadora que no echó las redes a su océano.-Y acogimos mutuamente nuestra pesca nueva.
Sentí horizontes que fueron.
Torné portando eternidades vacías.Anduve limosnero de tu piel.
Y en mi tarde buscando un ocaso fue
tu viajera soledad.7
Voy dejando por mis pasos un amor que con los mismos recogí
Voy dejando regada mi sombra en las huellas que esparcí al andar
Y mis ojos van remirando
un camino perderse y morir.El misterio de tu palabra
el misterio de tu mirada
el misterio de tu quebranza.Amas serenamente un amor nunca colmado.
8
Tu crin ondulante desierto niño que permanece.
Tus ojos escondidos lago profundo
que se ahonda en verde,
dejando inútilmente playas nuevas.
Tu cuerpo fuga amansado por el viento.Su rostro fino
Niebla esparcida que se desgarra y transparenta.
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