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Poema marino
El barco pescador,
mecido el brazo, braceando al viento
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va prófugo de sol
y perseguido de ave,
tendiendo sobre el agua
redes de silencio y muerte larga.
Avanzando abierto en alas
parece abarcar desde su insomnio
toda la sombra del mar y la distancia.
Toda la serranía de la ola.
Raptor de luces y de críos
Raptor de sangre.
El agua lo agiganta y cabecea
y los hilos cometean a la pluma
Pájaro absorto de maná gitano
Pájaro yerto en el vuelo.
Y las redes se desnudan y se asombran
de la pasión marina.
La máquina recorre la aventura
trazando el eco pausador.
Como cuernos de buey el barco mece
Y la cuerda cuelga su lontananza al acecho de la luz.
El hombre se ancla y adormece en la altivez del agua.
La barca asemeja aún bajo el brazo
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un arado en el oleaje pensador.
El poderío del hambre sobre la piel oceánica.
Caballos de pena blanca van navegando el
azul.
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