Poemas

 

  MARIAJOSE ARIZAGA Y.

I

Hoy ,
no soy poeta.
Soy la lágrima que tiembla sobre mi piel.
Soy el recuerdo de mil voces
encerradas en la circunferencia de concreto.
Soy el itinerario recorrido
de mi existencia.
Soy el camino que aún no he conocido
para llegar a ser lo que pretendo.
Soy la nube que quiere permanecer
sobre alguien.
Soy el aire que no observa
a su alrededor.
Soy el cuerpo que esconde tantos
laberintos.
Pero hoy,
no quiero ser poeta.

II

Cuento uno ( presagio visual).
El hombre recoge su mirada
de años luz
y descarga voces de sus antecedentes.
El viento azulado conlleva
las vocales del habla teórica.

Se acoge lo dispuesto.

Cuento dos ( presagio de ideas).
Ella no vive de recuerdos.
El hombre cura sus males dolorosos.
Los animales pertenecen
a un sistema lunar.

Se alimentan solos.

Cuento tres ( presagio de sensaciones).
Nuevamente:
El cuero es tinturado
por las bestias salvajes.
Nadie olfatea con su aparato organizado

¿Puedes contar las aves negras de paso?

III

No exijas que mi presente
procure olvidar figuras anteriores
que retienen blancas pasiones
fuera de los reconocidos aparatos congelados.

No elaboraré juegos didácticos
para un nuevo comportamiento,
tan solo abriré una entrada
para que las rápidas horas vuelen
entre los cielos
y los versos del tiempo
que se escapan.

Prometo no dormir
cuando los sueños alumbren
los pasos aproximados
de la existencia.

IV

Mil palabras juegan
con las líneas que dibujas
en la hoja de un cuaderno
de aprendiz cuadriculado.
Los retratos se repiten
con el movimiento claro
de los colores.
Con tu libro en mano
agarras la palabra
y la pones sin necesidad del habla.
Ojeas manuscritos de colores
que tratas de emplear
en mil figuras.
Te satisface el retenerme
sin la capacidad de la prisión.
Juegas, te alborotas
y descansas en el aire.

V

Cuando despertó ,
sintió la necesidad de buscar un espejo
y, así, invertir la realidad.
Pensó
en las imágenes que proyectaría
pero aquel mundo
ya no le pertenecía.
Algunas de sus figuras, las perfectas,
habían desaparecido.

VI

Los cerrojos de las pasiones secretas,
un día, la madrugada abrió.
Los puntos cardinales,
Norte y Sur,
lograron juntarse
y así,
escucharon las voces rítmicas del pasado.

Ellos permanecen tendidos
sobre la blanca hoja de algodón.

Entrelazados se juntan
y las páginas de la existencia
escribirán las memorias.

Al cerrar aquel libro,
la luz volverá a su cueva nocturna.

VII

Cuando el movimiento de tierra
se percata de azules rubores humanos,
los proyectiles clavan
su menudencia
en el General de Mando.
Los Veteranos de Batalla
gritan por la rebeldía de su salario.
Y el ínfimo Héroe es postulado
a una sorda Lápida.

<<---