Poemas

  MANUEL FEDERICO PONCE

 

poemas eróticos

a la igualdad de las razas en su trascendencia propia;
blanca, india, negra, china.

página 245

poema erótico

Te recorro y me recorres
palpo tu sien de mil cabellos
siento tu pie desnudo y tierno
tomo en toda mi mano la firmeza de tu muslo
y me tocan de puntas tus senos blancos.
Nos besamos con la desnudez perenne del vocablo
con los labios deshaciendo las palabras
labio a labio nos besamos desnudando el silencio
carne a carne nos sentimos en la largueza del
cuerpo
piel a piel nos rejuntamos en la cadencia del lecho
hasta encontrarse los sexos en un beso universal y
húmedo
cuando el falo abre los labios blandos a medio
vientre
y los nervios más íntimos en el reverso de la
piel nos nacen

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para despojarnos de toda la ebriedad del día
y reconcentrar todo el ser en el límpido instante de
una cópula.

Amor! Amor nocturno que nos hizo el día
amor que nos trae el sueño y que nos da la vida.

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Toda una humanidad el semen vierte

Mujer
hija del trago y del sueño
tienes el beso de bronce y el cabello repleto
y es tu cuerpo de lejana fruta
el alma del amor y de la vida.

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évana dio a su adáno la flor del Paraíso.
Era la contraseña para entrar a la Playa Terrenal.
La ramita verde fresca,
la flor morada enflorecida de pétalos rojos.

Una gran roca atisbaba en el horizonte la
distancia de la soledad.
Era el sitio de los Sauces,

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el sagrado sitio donde el deseo dio a luz al
mundo.
El agua dulce va naciendo de la arena
para dar vida a la pareja que reviva al
universo nuevo.

Y en el vientre de Évana, Adáno regó su
simiente blanca
para crear sabiamente la otra humanidad.

Ésta, la nuestra, la indígena y americana
humanidad.

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