Poemas

  MANUEL FEDERICO PONCE

 

a Eva y Adán

El hombre se renace de una mujer
en el eros de la arena gris.

Ella lo mira serena
cuando aún la cópula se encarna
fondo a fondo, el sexo mordiendo el sexo
anidándolo con su vientre diminuto.
Y se incorpora él, apenas, y se enreda en la
hembra
regado el cabello hacia la simiente de la tierra.

Maduro el seno que se entrega, y tiembla
maduro el verso.
El hombre afirma el pie desierto
y tiende la mano hacia el amor
Y van los dos haciendo senda
en el silencio del deseo que la tierra vio nacer

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desde el tiempo de la sed y de la hierba.
Desde el tiempo de la piel.

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Yo iré hasta romper el mundo por ella

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Es entonces cuando me acude la tristeza limpia.
Es entonces cuando la búsqueda se hace lengua
para tatuar de fuego tu entero muslo ajeno, tu
muslura.

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