Poemas

  MANUEL FEDERICO PONCE

 

CALENDARIO

Un largor de ola tendida en la colcha.

La mujer se desenfrena en ola
el mar ruge en su carne
y su madura curva se entrelaza con el viento
La Monroe deja ver su ojo de angustia
El estertor de la belleza detenida en media piel
madurez de pasión desmarañada
regida por la ley de toda forma
río absorto en paciencia de hermosura
artesanía perfecta de la piel entera
coyuntura sobria de esbeltez intocada
pasión vertida en el manto del pelo
espuma marina ceñida a su frío
frío suicida sobre la luz del siglo
Voz que se desangra en el lecho
vivificando la Cartulina colgante,
La mano desgarradora alcanzando la vida.
La vida vestida de cuerpo
el cuerpo vestido de vida.
El alabeo recogido en la forma
Forma recurvada y absorta.
Plasmación desnuda y bravía

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negra de duelo y brillando de gloria.

La Monroe tuvo alma de fama
y en su cuerpo rejuntó toda una danza.

Bajo la niña un lienzo,
sobre la niña un cielo.

Convexidad exacta en el veteado lienzo
Su infante tragedia en el túnel del labio.
La exactitud bordada sobre la colcha brava y
larga
Un ramo de flores regado en tu espalda.

El tiempo te va llevando
corriente adentro, pasión y gloria.

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Ella sale por la ventana, la castillería
y con su mano de palma y sexo
me dice que desciende, que ya arriba
me dice que es mía, todavía.
Ella y su luz, su luz sin ella
porque llega desde su cabello frágil
a la avenida.

254

La palmera me ensombra con su manto
me ciñe el sauce con su sombra,

y la ciudad me agobia con su sorna
mientras la calma se entorna a la memoria.

Hay algo de soledad entre la noche
y hay algo de intimidad en toda historia.

Estás tú agobiada de tu canto
y yo estoy lejos de tu llanto.
Hay algo de soledad en cada hora
cuando voy en busca de tu historia maga.
Hay algo de ti que no ha partido
y hay algo de mí que se ha quedado.
Lleva la hoja su canción de cierzo
en la quietud toda del pedestal que ronca.

(23-IX-80)

En ti se ha detenido el tiempo
y está tu sombra sobre el mismo umbral
en que te perdí.

Tu cabellera negra enmelena al ojo obscuro

255

mirada impaciente de mariposa nueva
niña tierna
ojos eternizados en la dulcedumbre de la miel
ojos vivos recortados en el cristal de una lágrima
ojos de miel de ver.
Tu boca es aún la fruta roja
que descascaras en el paso ausente de mi ser.
Y tu cuerpo, un sendero por hacer.

30-IX-80

El seno brinca en el aire
frígida andrajera del camino
tu crin galopa de fuego
tu mano se recorre el Amor
y la boca el aire enhebra.
La danza curva y recurva
llama viva.
Sensualismo de cuerpo a piel.
piel y lágrima te perduran.

Se enrosca tu lenta fibra
el pulso hecho cadencia, y lejanía.
Y soy tu agua

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¡oh! buceadora del agua en flor.
Tu piel y entrepiel me enroscan.
Regazo que recuestas casi ebria

Estamos viviendo siempre un instante que se va.

Los árboles maduros de la vida
hoja de sombra sobre el blanco fresco
Anuncian quietos que la juventud retengo
con mis manos ávidas de nombrar pasiones
pasiones que amanezco
en mi soledad de verso.

Arboles que el fruto escondieron
guardan hojas como días.
Días para la pasión.

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Tu boca es un pájaro en mis labios
y tu sexo es un ave escondida.
Tu piel y mi piel se juntaron.

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