Poemas

  MANUEL FEDERICO PONCE

 

del Amor

Aquí el sol concentra sus rayos de fuego
y va abriéndose paso entre la nube:

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la desgarra, la deshace, la despeja.
El viento encalorado abre su brechas de cumbre
y lo ayuda a desvestirse ante el mundo
al sol que mira en la loma solitaria
terraza al viento
los cuerpos que se desnudan y se aprietan
Ve el mundo nacer
Y despliega toda su sabiduría amarilla
a dorar la redondura del cuerpo curvo
la dorsura de la piel dormida
Y sol y hombre
hacen nacer de la mujer
la vida obscurecida en el vientre sabio
Y el sol vuelve y revuelve de su rumbo
asomándose nuevamente sobre la cornisa gris

y vuelve y remira curioso la pareja recurvada
el sexo latiendo labio a labio
y el sexo en astas irse abriendo el húmedo camino
ojiva de nido en la hembra mansa
en la boca niña y madre.
Y en el seno recuesta su sabor a fruto
en la timidez incauta del prado verdecido
que ha envejecido en su porfía verde
sobre la terraza amarillenta y resudada.

La mano va escribiendo entre el
muslo blanco

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y acaricia sabiamente el nacimiento de
la vida
la descubre, la desea y ama
y Ella recoge en su piel amante
el milímetro de la caricia nervio a nervio
hecha ladera su espalda pura
hacia una sima que rezuma y se levanta
oleaje de amor y mansedumbre
que se revuelve y mira al sol
para recibir desde lo alto de la vida
el semen caminoso que va naciéndole al amor
que va tornándole a la piel secreta y roja
dentro de la tierra humana,
sus secretos sensibles y mínimos
todos sus nervios diminutos
todo su ser de hembra entera
todo su beso de alma lenta
negro el ojo niño
abierta la baja boca en color a carne
cortada en medio nacimiento para amar al
mundo, y continuarlo
Y el cabello, hojas al viento
que se deshojan tibiamente en la última luz de la
tarde.

Y el sol se esconde y va en relumbre larga
atrasado a su misión de luz
rumbo largo
abriendo sus manos de rayos anchos

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en la vastedad azul que le navega y hunde.
Hueles a piel que amo.
Déjale que su mano se enamore de mi cuerpo

el tiempo sucede.

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Tu sexo un pájaro niño
en el ala de mi mano.
Tu cuerpo quiebra en deseo
al roce tibio de mis ansias.

El planeta está abierto como una noche
nuestra soledad es tan sola como esta
inmensidad que nos circunda
el espacio se desnuda en la
infinitud perpleja
cielo abierto.

0 0 0

mitad total, querer
y mitad total, desear.

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Busco la soledad acompañada
busco la vida, solitaria vida
busco la vida
Tengo la soledad, llevo el poema
y viene el amor, y tengo vida.

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Dejémoslo así.

Te doy este beso
a que madure en tu almohada.

Vamos a bebernos el mar y su distancia.

Y
dame tú el sabor de esa rabija de tu beso.

Cubierta su desnudez con las doradas fibras del
cabello

El casamiento es una
consecuencia futurible del amor,
y no debe ser un objetivo del amor, el
connubio.

Un Amor humano puramente.

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