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A una Artista
Sus ojos negros, sus ojos
su viento triste, su viento.
su alma en celo, tu alma
tu tez morena... tu peloviento.
Lleva una lumbre en silencio
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lumbre de infancia, y de tiempo.
Va tan de lejos, su cuerpo
negros sus ojos, su viento.
Tiene la palabra en celo
tiene el pensamiento adentro
Su melena siembra en vuelo
un capullo de iris tierno.
Ojo y siembra, llanto y lejos,
vas partiendo en vida y tiempo.
Tu cabello me ha dejado
un dulzor de pasión y cierzo,
dulzor de lento verano...
Su viento triste, su vuelo
su alma en celo, su tiempo.
Ya de tí nazco un pasado
ya de tí, ando el recuerdo.
Ardor de beso moreno
pasión madura, y tormento.
Cuánto de niña en el verso
cuánto de luz en el verbo.
Vocablos de siempre, y al tiento
tu pulso de voz desde dentro.
- Sus ojos negros, sus ojos
- su viento triste, su viento...
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He desandado
en mí tu fulgor
con la sombra de mi noche,
que va haciendo de su negro toda un alma
como hace el ave de la paja todo un nido...
Y es el clamor del ave mi clamor
Y es la noche de su pétalo mi luz.
Eres tú mujer una ánfora en la pena
que se llena con mi canto anochecido
Y eres tú mujer un cántaro
del agua recogiendo mi latido.
Voy como un río a tu sed de lágrima
a recorrer con mi brío tu lejura,
Porque estás y no estás al mismo tiempo
en el temor de mi llegada dolorida.
Te miro y te deshago en tu noval entrega
y te hago luz y me haces luz en el retiro.
Dame tú la morenidad y tu paisaje
yo te daré del tiempo de la vida.
Dame tú el aroma que te vuela y abandona
yo te daré de esta lámpara que enciendes.
Permanezcamos la escena del amor
hasta que el amor nos funda, y perdure el sueño.
Y vino el poema a madurar el día
Y viniste tú, a madurar la noche.
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