Poemas

  MANUEL FEDERICO PONCE

 

POSES

Apoyado el hombre en la ventana
recibiendo con el sexo en pie
a la hembra que entra en el rayo de sol
las rodillas desplegadas o juntas
con sus muslos pequeños se viene
al filo del poyo de vidrio el hombre desnudo
para que ella recueste su sexo sobre el
despunte macho
y él la rodea con sus manos cruzadas, abrazadoras,
las dos nalgas de ensueño
mientras el seno se prende al despunte solitario
se excitan los pezones despiertos en el ansia
y el orgasmo llega así,
ella de pie
abrazando la cabellera masculina
mientras el hombre besa el busto firme
la pose del ventanal

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En la taberna de madera
las bancas toscas de caoba obscura
Una hembra se desnuda, sola
y bocabajo se tiende en la mesa cervecera
la pantalla de cerca ilumina sus
ancas protuberantes
como cerros redondos en medio de la obscuridad del
techo de la noche
las manos palmo a palmo derramadas en lo
ancho del tablón
y llegan los hombres jarra en alto a recorrerla con
la mirada
la niña sensual

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Toda la mano sobre la vulva entera
cubriendo la abertura ansiosamente hembra
de recibir
con el cariño del amor
recorriendo el pubis
refrotándolo con ternura
cuando los cuatro ojos se miran con la
franqueza del deseo
y se dicen entre sí hagamos el
Amor, Amoaricémonos
el amor que están haciendo de por sí

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espontáneamente lo sienten y sucede
la yema del dedo encariñada rozando apenas el
pezón
irlo despertando y encumbrando lentamente
como queriendo demorar el acto eternamente
cuando de pronto la ansiedad apura
toda la mano del hombre se toma la
espalda rectilínea de la hembra
y la esposa busca con su mano buena el sexo macho
para acariciarlo y tocarlo enamorada
irlo queriendo milímetro a milímetro
soltando todas las amarras de su
sensualidad dormida
y rodeando con su mano entera todo el
empeine carnoso
tiezo como arma de amar
y con la punta pendiente de una gota en semen que
mantiene latente el goce máximo
el invento cósmico

no hay mal en el vívido amor
en el deseo vivido
si no quitas la hembra al hermano y compañero no
hay error
hasta que los dedos femeninos descubren la
máxima gozante
acaricia la casa del esperma
y lo ponen en el cuenco de su piel
perfección de la mano de mujer que hace un nido

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y el hombre la ama extasiadamente
caricia gozante las dos manos francas
con la ternura solo de ellas
rodeándolos con finura
y volviendo las dos manos sobre el
miembro masculino
mientras el hombre recuerda en sueños que
está inventando el universo
para liberar a la mujer
La música se infiltra por todos los rincones de la
casa
La habitación casi no respira en el
éxtasis orgásmico
que el hombre toma a la hembra de todo el cuerpo
y le envaina su querencia hasta el fondo de la piel
cuando la esposa suelta su cabellera hacia
atrás del viento
y concentra todo su sentido en el palpitar del
clítoris gozoso

Un río de semen caliente se desparrama por
hondos recovecos de la piel
y el hombre siente juntarse un labio sexual
a la raíz misma de su engrosadura
todo el cuerpo pegado de por siempre a todo el
cuerpo
y así desmayan los dos en el piso azul de la
habitación sonámbula
me duele ya la mano de escribir tan a pulso veloz

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estoy sintiendo en mi mente la orgía de la vida.

7-V-89

 

La mano baja por la espalda
y se enloma en las nalgas púbidas levantadas como
un ansia
ambos de pie perfectos y afrodisíacamente desnudos
y se besan con los labios carnosos de la entrega
amor gitano y bueno entre la vida
He aquí el eros y el ser.

Tú calzas en todos mis poemas

Llevo hoy la musa en mí

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Tu perfil griego me seduce a toda hora, Romana mía
novia del barro de la vida
como yo, mestizos en la palabra americana
sencillos como una verdad
enamorados de alma y eros
casados en la hora del amor
cazados por el dardo de la pasión

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unidos al anclaje de sernos y rejuntarnos
la mano izquierda en el derecho seno
y la otra aprentando de pie el verso y el cabello
casi estatuas de una ansiedad interminable
hogar de surco y de palabra
los ojos color tierra morena, ecuatoriana
la boca alegre y reidora
y el ceño serio en la hermosura.

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La vida sobre la vida,
mi amada desnuda su seno brioso
yo galopo sobre la piel orgásmica
y huelo tus poros gitanos
olor a enamorada.
Espumo el agua.
Tu cabellera castaña te cubre
la desnuda espalda
Mi sexo en puntas te acaricia apenas
El sol derrama sobre nosotros su fuego amarillo
el poeta es el mago del sol
Un beso eterno
querencia pura
ella inventa su caminar ágil de viento y de tarea
tiene un andar ejecutante y manso en lo sencillo
cotidiana la habitación que la recibe

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huelo tu cabello anidado de un pájaro nocturno
nocturna y mía

La boca del monte surge anchamente en aire abierto
buscando aún la hembra de nieve
que dejó solitario al monte solo
un grito se desprende cada siglo en lava enardecida
llamando a su amada montaña a virar el mundo
volcán macho y bravío
Como el estallido universal
que formó y nos formó para siempre en la
evolución del simio.

La vista me deja abrazar toda la explanada de
páramo
Parecería que la mano de un dios te acariciara la
cumbre.
El poema hace pequeña tu inmensidad
Como extraterrestres perdidos cruzamos el pajonal
Mi palomita humana me silva al oído con cariño.

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En la cuenta de tu espalda
El amor es algo que me pone los vellos de punta
nos electriza la pie

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Pequeña y agreste la playa nudista
la primavera en helada ventisca
Y la brisa auyenta mujeres y hombres
solo el poeta pasea desnudo en el universo
desnudo de hembra mas no de verso

Despierto tus senos dormidos

Atiza tú el vino, mujer
que yo atizo el fuego

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Sentado en el antepecho de una ventana
el sexo en pie
recibes abiertas las piernas a la hembra que te
viene.
Pasar la mano cerca al himen
por las intimidades de la entrepierna

Esas poses nacen espontáneamente
no se intencionan o aprenden
y se varían a gusto de sí mismo

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Tus senos redondos se aquietan en la noche
Ella vende flores por la ciudad

Y se prende el día.

Estoy sondeando una musa

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Y yo dije al viento:
éntrala por mi ventana
y deposítala en mi lecho
que yo llegaré
para colmarle con el sol quemando en mi boca.

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Estoy cerca a los ojos de ella
casi dentro de su pupila negra
Ojos marrón.

Un beso está dormido entre nuestros labios

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Ella se baña en perfumes de agua
Las gotas le entran entre las nalgas y le tocan el
pubis
Espalda perfecta que recibe la espuma en
cadencias blancas
Y ella se goza y regoza en el grifo al sol que el
verano vierte sobre el ansia.
Su boca mirando arriba
relame los chorros de agua virgen que bajan de la
chorrera del monte

Y yo te miro y llego a ti
enamorándome aún más en tu desnudez que toco
cintura en mano
junto a la humedad de mi camisa salpicada en
rocíos de alma.

Tu eres la reina en el ajedrez de mi vida.

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Tu sexo caliente como una mano viva
abertura vertical
tus vellos humedosos que me aconfianzan
Y nos miramos a fondo
a una sola voz
buscando el goce idéntico
concordancia de amarnos en el mutuo placer

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Atravesó mi soledad
esa mujer
negra como la noche;
Afamada cantante en la Pantalla
En el Africa del sueño.

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La mano por la parte baja de la nalga
hasta tocar el clítoris
y acariciarlo con el dedo mayor
que se pone en puntas ella
y tomándola con la mano del borde aperfilado
tocar con el filo del Falo
la punta del clítoris prendido
en excitación máxima

Peinada por el viento
un despeinado natural

De día te pienso
de noche te sueño.

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Eso de que el amor es así
yo pensaba que era tema de las canciones

Desato tu pelambre definitivo

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Tu piernas morenas en una minifalda de niña
me esperan con ansia desde toda la vida
eres tú el equilibrio de cuerpo y alma que busco
la serenidad del amor en tu jovialidad que quiero
niña y mujer tu seno se esquiva y entrega al
mismo tiempo

esto de saber como al fin mismo es el
corazón, confunde
Te funde y confunde en el detalle que la
circunstancia puso
porque a veces el olvido y el recuerdo son los que
maduran o desmaduran el amor
como quieres que te escriba si aún no te conozco
Y no me lo has pedido ni cabe que lo digas
ni escribir significa conocerte

la poesía y el amor van de la mano y dispersos a la
vez

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esto es prosa y verso y tú eres cuerpo y alma
y la pasión está, como estamos tú y yo, adentro

Y así me estás haciendo escribir
Sin saber nunca de tí
este poema que me dicta el subconciente.

17-X-90

Para querer hay que rozar el alma

Y ella
me toma nuevamente de la mano de la vida, y
seguimos caminando.

Me vienes, como una urgencia del tiempo
con tus ojos negros.

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Viniste a visitar mi sueño
nuevamente a mi soledad.
Tus senos resbalosos

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me hicieron otra vez soñar.
Tus piernas se abrieron vírgenes al sol
piel tan suave y sensual
como la tuya
solo en ti, solo en ti.

Tu vulva
mariposa en ansias
mi ser
navegante de tu piel.

Mi mano se encuadra a tu nalga
te recoge como un todo
y te aprieta en mí
con la vida de la vida
desde el principio del Siglo.

madrugada del 4 de agosto

Recorro tu cintura curvada en la ternura
Tu sexo está latiendo
me aprieta como un pescado
Muerde y remuerde tu vientre prematuro
el coito une las pieles intensas
prendidas del deseo
orgasmo al mismo tiempo se ha querido
así se ha dado en la hermosura de la boca que los
ojos miran y retienen.

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La pantorilla fija en el umbral de la existencia.
Perfectamente mía.
Sus perfiles profusos que cabrían en la mano
como para tocarlos con cariño de amante
Solazarse en la excitación con la
fricción afrodisíaca y tenue
como de sin gravedad, tenuemente espacial, de
pie, desnuda y total

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Cintura marina
tu cuerpo es una costa de secretos

Escribo dormido:
Nos abrimos un beso para seguir viajando

Aquí el amor
afuera el Sida.

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La mano universal ha tomado un puñado de
nieve en el monte
y ha dejado abierta en sangre viva el cráter del
volcán
boca de lava hacia todos los hombres
para mirarlo en roca y tierra pura
cuando la nube le descubre la frente
y deja ver su garganta llena y caliente.
Franqueza blanca con raza de mujer.

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Adentro vamos, a navegar el sueño
que esta vida de afuera está acosándonos
voy abriendo la senda que me lleva a mí mismo
telares que descorro en la bruma del alma
y surco la estela del agua sobre la barca que
aduermo
como mirando colinas quietísimas
brechas internas que la mente va enmadejando y
conociendo.

Parece que voy a escribir un poema
A navegar en mí mismo.

Me adentro en el cauce quietísimo del ánima
es un lago insondable que tiene algo de mí y
algo de sueño.

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Has entrado desnuda en el túnel del amor
eso te hace única en mi vida.
Eres total.
Amada mía, mi ¡mía!

29-X-89

 

El agua humea en la lluvia del grifo
La pareja en la diáspora del gozo
El mirando la espalda doncella
Cuando la novia se pone erótica
Su sensualidad sale a media piel
Arrima sus manos en el azulejo beteado al
verde obscuro
La perfección de los pies apoyados con la
holladura de la planta en la pared resbaladiza
Sus tobillos hermosos envolviendo las
firmes piernas del hombre
Cuando el pene eréctil al deseo de la hembra
Comienza a rozar y besar los labios ansiosos del
sexo de ella

El haz hirviente como chorrera natural
La mano derecha toma la redondez puntiaguda de
los senos

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los abraza como si en ellos abrazara a toda la
mujer
y así el falo comienza a entrar en la
hendidura sabrosísima de la carne
gustoso se adentra envainado y acariciado por la
humedad carnosa que le envuelve
La doncella alza el rostro y larga su
cabellera hacia atrás
Excitación que hace abrir su boca y refrescársela en
el agua como buscando un beso
que el hombre responde en medio del siglo
rozándose entre ellos apenas la comisura de los
labios mojados
y pega él su vientre en el perfil
y se pendula y mueve empujando su
cuerpo dentro de ella
La mano entonces acaricia las piernas de la
hembra
Queriendo tomar las cercanías delicadísimas del
pubis
Respiraciones fogosas que al unísono se oyen en
el silencio de la casa
El orgasmo viene caliente a un solo tiempo
extrayendo el jugo blanco y nacedor en el
desahogo de la existencia.
Y bajo el vello comienzas tú a latir apretando a
cada instante al sexo macho
Que todo lo pasado y lo futuro hace olvidar la
memoria

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que todo el entendimiento está concentrado en la
cópula secreta del amor.

7 a.m.

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