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Preseas en crudo y piel
Cinco doncellas rodeaban al poeta
Desnudando ellas sus cuerpos en baile
Él miraba aquel sueño erótico
Los sexos como flor bajo el vestido azul volátil
Y giraba la ronda de la mujer, cabello suelto
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La bellísima rueda humana, que así
coronaban al poeta
Con una girnalda de hembras él hace un amor, recorriéndolas
una a una
Y todas a una ansiosas en la danza del deseo
Virando su melena, el rostro hacia lo alto
con un arte femenino y lento
Mientras, el artista iba llegando a ellas
en círculo
Y se les juntaba y enroscaba
El sexo macho entre los muslos
Las dos manos tomando las nalgas a la bailadora
Y el pezón erecto apretado al pecho, hechos uno y en dos
latiendo.
Hasta que descargó el chorro de su falo en la
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doncella más a punto y más
buena de la danza.
Y así continuó con todas
deshojando en los
días el mutuo don orgásmico.
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