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Mariela, la Africana
Tus vivos ojos negros que conocí
aquella tar-
de hecha para tu risa blanca de marfil perfecto
me dijeron de toda una historia morena arriba-
da a las costas de esta tierra
cuando lo habitaba soledoso el sabio indígena
que vive en nuestra sangre
y está en el maíz e hizo el techo que le cubre.
- Llegaste mujer en un barco ajeno
a imponer tu danza negra en el universo del incaSol
- del Scyri y del Cayapa.
Y somos ahora lo mestizo y lo ecuatorial
- gitanos de la raza.
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- Quiero
poner mi cuerpo en el centro de tu nido
Quiero anidar mi sexo en la hondura de tu vello
Quiero enredar mis manos en lo negro de tu pelo
y entrar mi beso en lo cristal de la mirada tuya
Resbalando mi boca en la humedad de tu piel
por todo el sendero de tu sangre
en todos los poros que tu sangre riega
Besarte hasta el beso y hasta el alma
recorriendo en el sentido,
tu latido sintiendo latir de tanto latido
y sentir regada tu ánima en toda la senda que me
lleva a tu sitio al sitio mismo de la piel tu centro mío,
y nuestro,
- al sitio que tus ojos absortos miran
cuando nuestras bocas se juntan buscando el vientre a solas.
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- En ti
están todas las Indias de América.
Morena piel de moreno tiempo.
Manos cariñosas de mestiza herencia
Todos los siglos pasados se aventuran en tu frente
Has sido horneada en moldes de sangre
Has llegado a mí tostada como pan nuevo
suavecita y caliente como pan del día
estás hecha con masas ancestrales
Te fueron moldeando para poner en mis ma-
nos tu cuerpo permanente de mujer
hermosa curvatura que mi deseo enciende
quiero tomarte entre mis manos
tomar tu sexo y hacerlo andar por todo este silencio
eres mía desde los tiempos del barro indígena
étnicos y españoles han pasado por la gestación
de tu carne
y sin darte cuenta tú te fueron haciendo ecuatorianísima
la sabiduría india fue amasándose en tu boca de
sonrisa sensual morena y mía
traída a mi lecho desde un cielo de Valdivias
Descendida en mí
Puesta sobre mis ansias tu piel de princesa que
los Indios rescataron de sus tardes de afrenta
única salvada del diluvio y la conquista
Me la trajeron para inmortalizarte escribiéndote el poema.
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