Poemas

ANGELA IBAÑEZ

 

Del Poemario OMEGA

E
El radar azul que une nuestras parábolas
Es nadie, en la estratosfera vagando sin rumbo
Centellean las coordenadas de la solar locura.
Agónica palabra muerta que nunca nació
Ni en los ojos ni en el camino de las manos,
Que siempre fue un poema proyecto
En la vieja lanzadera verbal.
Intento repetido, arcaico
Y abandonado por defectuoso y fallido de forma
En la propia concepción espacial
De las palabras en la boca.
Cuerdas endurecidas por callar
Un sonido quieto
Que se quedó a medias
Que se quebró en el azar.
*
G
Silueteando el paranoico horizonte
Difuso del día,
Diariamente logopedaleado
Por las amarantas de las horas
Asesinadas por la amarga
Cicuta de la rutina.

Morosamente sufrida se descuelga
La espera tricúspide,
Aracnoideo acuoso
Que tiende la telaraña ocular
De los sentidos.

El hambre inhibe el silbido
Saprofito del estómago
Envenenando el canto
Aerofágico de la voz.

*
N
La enésima vez al cubo
Duplicado por la diferencia de nada
Es la resultante de la cuadratura
De tu mirada.
El músculo se elonga, distancia
Madreperla del horizonte gris,
Gotea a media tarde,
Se condensa extrañamente sufrido
Y reverbera a destellos fluorescentes
En la noche de tus párpados
Que cansados se desplazan cadenciosos
Por la elipse metálica y brillante
De la suavidad de los cabellos
Apocalípticos y breves, casi ya
Caídos en la primavera estelar de las constelaciones ciegas
Y por lo tanto eternamente hermosas,
Devoradoramente bellas...

T
Proyecté ser tu más finísima sombra
El leve proyecto de cualquier sonido.
Diseñé la propia arquitectura
De un posible momento,
Sin olvidar la maquetación improvisada
Del segundo.

Fantaseé con la naturaleza ebria de las cosas
Reduje a cualquier posible negatividad el ayer;
Entre los vapores rumorosos del río
Teñido por arte de mi sangre en vino.
Tampoco fue difícil hacer fábricas de papel
para reír o llorar, trenzando
Dos o tres cabellos míos con uno
De locura feliz y otro de despiste global.
Dibujé transparente la vida en un hilo
Sujetándolo como marco en un espejo.
Disolví los restos de grasa
Manchas de tinta
En el secante de cualquier ocaso.
Rompí alguna que otra copa
En el intento de beberme todo
El contenido líquido de tus besos.

VOLVER