- Si pudiera saber cuanta azúcar
le pones al café de la mañana,
si pudiera saber de qué color suena la música
en el rincón de la sala,
en cuál cajón los sueños desvelados
suspiran ocultos, si supiera,
- no tendría que volver a nacer.
- Si pudiera desarmar tus relojes laberintos
llenaría el espacio entre mi letra y tu piel.
Si pudiera desatar el nudo en las patas de tu cama,
haría un nido de olas con las alas.
- Si tuviera certeza para vencer el espacio
que separa la casa junto al lago,
montaña de agua intimidante,
amarga latitud, niebla de tiempo.
- Mas solo tengo un teléfono mudo,
una cerradura sin su llave
y una fotografía sin cara.
- Si pudiera tomar el café contigo
cada mañana,
serías mi alimento.
|