Poemas

 

  MANUEL FEDERICO PONCE

LOS PALOS ENCEBADOS

El castillo de mayo, entre carrizos,
zigzagueaba al sol,
encumbrada la punta de alto, cucaña fiestera
el pingo encebado
cual palo mayor,
en medio de todo el sigse que al parque enancha.
Cuando de sudor y polvo, pulsa,
un hijo de la fiesta dominguera
a trepar como un grillo en medio del clamor
y ganar la ronda del festejo
toda enmazorcada de gallo vivo y alumbrando al
viento;
El mazorcal enhiesto se defiende colgante en luz
y ante la audacia del niño indiano
se desgrana en el azul redondo,
y la muchedumbre recibe en el puño

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los granos nuevos que predicen la cosecha.
Y gallo y pluma desvuelan,
en turbación alada.
El Danzante refugia en la máscara
su angustia de siglo y territorio.
Y aún ahora los indígenas puros son invadidos
la conquista Fría
el colono se escritura las tierras de la Tribu
hora es ya del gobierno en delimitar los sitios,
las extensiones.
Visualizar los demás linderos Indios.
Y no decía de un coloniaje en mina negra, o de
Frontera.
Sepamos de un diálogo filosófico humano con el
universo del aborigen
Con su selva y su Oriente
y reinvindiquemos así el reconocimiento que de
mestizos debemos.

Está en el Trueque indiano la sabiduría de su
calma.

La banda ofrenda un Puro claro
sangre transparente que la caña dona,
y antecede al son de la tromba alegre.
El Caporal indígena en media danza
lleva puesto el Casco del soldado fenecido
es el vencimiento de la raza
contra el invasor rugiente, entrempado;

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caído en la noche
caído en el silencio de la venganza india.
Y desde la altura desciende ya, salvando el hambre
el aveser que escaló al pingo canastero.
Y el campo entero recoge el mensaje solitario
cuando invade la distancia en su visión lejana
la encumbrada silueta en alto que se asola intacta,
desolada.
La Vaca Loca se atufa
el disfraz en pos del mito.
Ya el torpedo lleva su viaje de fulgor
a desplegar en el aire la misión de ruido
anunciando a toda su poblada
que está vencido el castillo de la fiesta.

Barrio de SantaAna-día 31

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