Poemas |
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MANUEL FEDERICO PONCE |
Muro del Inca
ó "Pedrerío"
(INGAPIRCA, Jatun Cañar, Domingo
26 de marzo de 1978, 12 m.)Alto Cañar.
a Eduardo Borja, paciente
testigo de versos escritos en el lugar.La bravura del Cañari
regentea la poblada.
Colorido de enseñanza
en lo ancestral de la tierra.
Yerbabuena cantadora
de la techumbre a la pena.
Innúmera teja yerta
sobre el pilar de la infancia,
sombrerero, el techo rojo
de la mazorca y la raza70
haciendo sombra en el polvo
a la misma sombra yantera.
templo del Sol
Mural de arcilla y siglo
horadando, nochera
la paz, de antigua llanura.Surco de barro y piedra
cuadrerío de la guerra.
Industria de lejanías
y palabra de atalayero.
Corredumbre curva y sabia
graderío hacia la nube
redondel de fiesta en celo
columbrando la atadura
de la distancia y la hondura.
El altar del Sol no tiene sombra.
parameando
La lomura en crin dormida
sobre la piedra partida
¡Apátrida de tu lumbre y rayo
cuando llegó la esclavía!
Potro de vieja pesadumbre
en perpetua espera del brinco
va simulando la tapia,
peña bronca y tapialera
Caballo de piel de paja
sobre cangagua viajera,
cerco de gris y dureza.71
Cana que piensa y angustia
cada vez que el humo aprieta.
Blanquerío y cancionero
sobre la lumbre del suelo.
Caminillo que apacigua
senda longeva, y sueño
de la más ajena tumba.
cuestionario del rostro
Inca de voz y entierro
taladrando la pencura
con el ceño de la bruma
y la pavura del gesto.
Recortada la ósea dentadura
sonrisa quebrada y pura
en laberíntica duna.
Rostro de piedra y viento,
inca de pensamiento
y páramo, de amargura.
Hay una lágrima de templo
refugiada en tu desierto.
Padeces un cristal en tiempo
tumba erguida a la llanura.
Elípticas tus sabias manos
escalan la quijada decidida
desgarrando tu silueta pura
que reclama su sembradura.El aire descorre la sombra
fugadora de la roca.72
Miras al hombre nacido
en el eco de la lejura.
Tus ojos están cerrados
fruncido el ceño, penando
la yerta voz que dejara
la impotencia de la flecha
y la quejumbre de la afrenta.
Ceño triste y perdido
en la añoranza del tiempo
Piedra, peñón y destierro
¡llora tu soledad el hueso!,
Inca viejo y perpetuo.
El Cañari sometido hacía el templo del Inca
Redondel de arcilla dura
entre la angustia del regreso.
Vas entornando tu siglo
en la premura del viento
De piedra, te hicieron tiempo
en la calvicie del céfiro.
Retocaron tu textura
amarillenta de frío,
gris en surco vertido.
Te nombraron osadías
bosquejada la templura
Hacia la luna partieron
tus siluetas de humo tierno
y tu oración de cortejo,
novia núbil de aguacero negro73
virgen consagrada al Sol.
Así dijeron al tiempo
dame lumbre y dame cierzo
para plañir en el hueso
la ocre tumba de lo muerto.¡Dame tu verso ovejero
mitad lumbre y mitad tiempo!Y así pasaron diciendo
¡somos la altura del viento!
Chozón partido en destierro
Peñón adusto y sincero
Paz de antigua bravía.
Lomura de cierzo blanco
Despeñadero perdido
mujer de inca realeza.
Poderío en Andas quieto.
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