Poemas |
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MANUEL FEDERICO PONCE |
Memorial
(Hacia las costas de San Lorenzo, 1978)
La nota musical de agua
al soplo
en el cántaro de barro.
Venus de Valdivia que vino marinamente.
Quemadores del maíz verde, y envenenador74
Creadores del fruto amarillo.
La olla de los Vikingos.Cien duelas en dormidera
esperan al vagón.
La máquina profunda
adolece su voz de brío
su viaje negro
blanquinegro
de túnel y alba.
Su viaje largo
lento fierro
de piel pesada.
Y la riel de sendas
desgarra su astilla eterna
cuando vibra el polvo
hijo de la tierra a fondo
en la tristeza maltrecha.
Hierro y piedra se han fundido
amistando hora a hora
en la medera yerta.
Cuesta arriba el caminillo zigzaguea
cuesta arriba me hala su silencio.
Cuesta arriba su misterio me enajena
y me abre hoja a hoja su secreto.A cuatrocientos Cayapas los esclavos negros
sacrificaban
de roca y mar viniendo75
liberados ya por el ímpetu del piélago y su oleaje.
Cuatrocientos Cayapas perecieron.La dormidera del trago negro jadeaba en medio de
la fiesta
fiesta negra, midiendo la fiesta India.
La rumba nueva los mareaba
anzuelo de serpiente negra
y uno a uno los indígenas caían.
Fueron degollados en sangre, ebrios de yerba loca
extraña mezcla y danza erótica.
Liberados vinieron del mar los hombres negros
barrridos por la oleada que enmudeció al
barco blanco
cuando se hundió el grito del Forastero encapotado
en hierro
cerca ya a invocar nuevamente el himno de Tierra
y volcados con la vista a la orilla en sueño.
Hombres y mujeres negros rompían sus amarras al
tiempo y al Siglo
y fueron con hambre de mar ahogando sus días en
la batida del remo vivo
braceando el brazo negro, remo vivo
y zambullendo sus sombras negras en el perfil del
agua al sol
hasta dominar mar y tierra en su oscura mirada de
venganza negra.A cuatrocientos Cayapas sepultaron,
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celosos de aparentar una hospitalidad extraña
enfermos aún de su vieja esclavitud recién vencida.
Ciegos en el furor de la sangre
se enardecieron y sepultaron sangre buena de indio
sangre casi nervio, casi fibra era. Sangre antigua.Enmorenado el indio; el Negro se hizo costa y tierra
y nació el pescador eterno, el de la mar y el
fuego desvelado de la noche
el pescador sigiloso,
y el amor de la pescadora que espera lenta el
fruto de la red
el amor de la pescadora mía, amante nuestra de la
piel del agua
de la piel tan suave y húmeda como la ola recurvada
en la sal, y la demora
en la piel redonda y buena, en la piel de la amante y
pescadoraY de viaje en viaje cargando
sobre la madre el fruto del Indígena
un niño duerme, desde el Schyri
A recorrer lema y destino:
herencia guerrera
y sucumbir en el páramo su ancestro.
¡Duerme tu tiempo tierno
niño indio y moreno,
que vendrá por tí la Patria
a pedirte, Sombra77
el olvido de tu Imperio!
Inca y Scyri heredaban el siglo de un
sagitario falso.
Hermandad serena y triste
esperaban el delirio del Dios
en los mensajeros de un Viracocha cósmico,
y se les dio la sangre y el ruido
amontonada sobre su humana sangre.
Y como descarnándose, jinete y
grupa descendieron
trayendo la noticia de un diverso y nuevo Dios
Más grande y humano que los dioses nautas
que arribaban.
A voz de "hereje" fue tomado preso
Siete guandos de oro a Cajamarca ascendían
bautizó al Inca la Cruz desconocida
el Chasqui volvía de voz en voz diciendo
viendo sacrificar al sagrado Hijo del Sol
que remoliendo remolían con el arma,
con garrote Vil en mano y ya sin alma en
la mirada
así estaban matando
dijo llegando la Mensajera de las Zarzas
y en Saraguro a media plaza
dijo diciendo, dijo
-¡él "Anocheció en la mitad del día"!Que en un principio vino la Cruz sin Cristo
y seguida la espada.78
Un diálogo universal de tierra a tierra
no dijeron al Indiano
y le impusieron el orden y la vida
desconociéndole sus milenios de maíz y sangre.
Desterraron el amaranto, sepultaron la quinua
a cambio traían el azúcar, el trigo
y borraban la humana rebeldía dando muerte.
Pero vieron los secretos del
anestésico ají
Trajeron el piojo también
que hizo ladrar al perro silente y mordedor.Y en el tiempo americano aún no se
inventaba la Mentira.
únicamente se luchaba con la rabia.
Y se le negó inteligenciar la filosofía y
la historia del otro lado del mar
que al inicio la aceptó el Inca con respeto
diciendo eran los que la llevaban mensajeros
de los dioses
mas la Biblia no estaba en idioma de entender
ni al oído ni a la vista.La riel extiende su viejo frío
El túnel peligra denso
Un gallo agita al viento su blancor
y enorgullece en canto su color.
El cañaveral adusto frunce el ceño
y deslumbra en el viento toda la quebranza.79
Cabellera de verde, en nostalgia amplia.
Cañaveral gitano de pacer sombrío
dame de tu viento amigo
que repasas y repasas en la multitud de siembra.
Blando cañaveral, modela tu ola tensa
y anochécete en tí mismo
en la oscuridad de tu entraña atardecida.
Tu ansiedad de árbol te alarga, te amansa y resplandece.
Va tu amplitud hija del viento
hecha onda larga y pena oculta
Va tu lentitud de firmamento
y tu longevidad de sueño.
El tren, lagarto rojo
se escuda y desempolva
Un atardecer abre su boca
niebla arriba,
bordoneado en oro
y en silencio.Luego un túnel verde
nos invade en la sombra.Arboles de selva, cazados
amontonan su muerte en la tara.
Los hombres aduermen
su magnitud de niños.Toda la niebla se asombra
de la minúscula luz80
que vagabundea en la alcoba.
Lluvia de mar nos recorre
en la distancia perpleja.
La gente discurre en la noche
su sapiencia pasajera.
Yo desnudo la honda tarde
en la quimera serena.
La vela se santifica
en su redoma de sombra:
Negror inquieto.
El insecto parpadea
su agonía de ala enferma.
Y la luz sigue amasando
una esperanza de verso.La nube vibra el reflejo
de la estela iluminada
La jaiba pace su color
hecha largo y aire en el correr del brinco.
Su cueva propia, inconfundible
se obscura en onda fosa.
Los cocoteros amarillan la cría de agua
La red descansa su resol de muerte.
El mar ha traído una muñeca desmembrada
desde su tesoro azul.
La canoa enfamiliada
afirma timón y remo
negra la barca, negra la piel.
El sol, ojo redondo, se desnuda en frío81
y las nubes relamen su fulgor.
Y las nubes desdibujan monstruos titánicos
en sonámbula amplitud marina.La locomotora roja
cangrejo inhóspito
aparece en la vendimia.
Se aventura en la riel.
Como deja él su cueva, hacia la arena.Mujeres negras, hombres negros venían
desde el viaje perpetuo del tren
a escudarse en el agua.
Colgados venían de la rejilla de un vidrio veloz
mano sobre mano, pie sobre pie, cuerpo a cuerpo
venían.
De vida en vida viniendo,
peligrando quedar hechos sombra
en el túnel abierto como una boca de hambre
a la tierra.Hechos ascuas de tanto apretujarse al vidrio repleto
o tendidos sobe el techo resolado
hora tras hora de distancia y viento.Pájaro y selva
van transparentando el ocaso.
La isla abre sus ramas al viento nuevo
braceando en alto abrazo.82
Las rocas aprietan su pie
de oro y sombra:
La piel enamorada al monte.Ya el azul bate un agua dura.
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