Poemas |
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MANUEL FEDERICO PONCE |
PIEDRAS EN LUZ
Eras el sitio que el centro del sol señaló.
Cerca al ombligo del mundo
vieron bañados de calor los pajonales:
Desde lo alto el indio columbraba
elegía con su dedo índice los lugares
Su cabellera larga ondeaba al viento sobre la
voz de la mujer
Así Quitumbe sembraba tu choza en aguas.
Y ante los invasores marinos
a quienes no dio crédito de dioses
Rumiñahui te escondió en el fuego de la
historia pura.Las piedras que nuevamente cimentaron, son las
mismas
Las torres se iluminan
como dos pechos anchos
en toda la Plaza Grande.96
Veleta al viento el Galloaurora de la catedral
Una senda de altura blanca
en la noche se desliza:
pájaros de vuelo quedo
van deteniendo su marcha de gloria
en la plazuela del tiempo.
Y me van diciendo lentos
toda una lumbre de cielo
altor en celo
sobre este polvo alegre, y guarapero.Quito ronda entre la noche.
La cuesta de los suspiros
la mujer de la veintycuatro
la Mamacuchara
Santo Domingo, avenidaycalle, La ConcepciónUna magia de luz
se esconde entre tus cúpulas.
La lluvia se viene
como un monstruo de nube
sobre la ciudad en sol.Pomasqui en lontananza, centro citadino del
mundo
Cumbre adentro están los pueblos.
En el Centro antiguo de la tierra97
se alza el pucará de Rumicucho, vieja
línea.
En medio de toda la Amercúa
Tierra de los Viejos y los Años;
año treintamil de historia y Vida
de tierra y vida.La tola indígena
puntiaguda y sola
mira desde el monte al monte
Mirador desde el entierro y la tumba de los
guerreros caídos
Shiris heroicos que vigilan la siembra.El puente en la niebla dura, vuelve de lumbres
grillos color de trigo,
vidrio a vidrio tu luz entre la sombra.Quito ronda en la noche.
El monte negro se ha puesto un collar de luces
y cual pez de un mar de aire, adormecido
recoge su frente
instinto insumergido en el poder del polvo
espectro de monte y de cautivo
Serenidad azul
que la corniza escucha
Sabedora de relumbre y lluvia.98
Y el arco se absorbe y repliega
en la piedra humana
que se une y desune en la calleja.
Pasillos, Sanjuanes, Pasacalles, Albazos
Yaravíes
Plaza temprana de muchedumbre y alba
sigilosamente entornas el torreón sonoro
y retumba la campana su eco largo
Llevas ceñido el cetro blanco
insignia de sueño y tiempo viejo.
Y el monje en la madrugadaQuito ronda luz entre la noche.
Tirón de niebla
la bocanada de hambre de Guápulo
valle abajo recoge el latido de la ciudad
redoble de paz. Aire a aire remiro el planeta
que como un surco me va dando su quimera verde
y voy camino del verso, huérfano de luz
tomado de una plenitud que extraño, y soy.Buscaré el poema
sobre la lluvia larga
Cuando toda la montaña
se aventure en mi alma.
Cuando todo el ser de piedra
detenga en las esquinas su oración; Artista
obrero de todas las tardes, y de todos los muros99
Obrero y artífice del Quito mágico
de todas sus cuestas, y todas sus mestizas
herencias
de todas sus soledades que hechizaron la piedra y
el alba.
de todas aquellas mujeres de negro y de manta.Era el juego de los Aguinaldos.
El hombre te ha hecho en todas sus edades
madura la miseria, ancha el hambre de tenerte.
Quitumbe te hacía en barro, paja y roca
oro y sol, oro y Templo, te hicieron
penas de amor en tu balcón pusieron.
Te vistieron de Sol, y de nocturna soledad.
Y te dieron
Tiempo
y Tiempo.
Parameando
Quito se desparrama en luz
cumbre abajo, en la montaña intacta(Plaza de Santo Domingo, 11 p.m.)
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