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Marino amor
En ti se funden
rostro y viento
cuerpo y noche.
Oleaje que me das
a la luz del hijo
a la voz del seno.
Tu entrega
sembradura y don.
Tu tiempo
labio prieto
pálida repasadora del beso.
Mujer
cópula y sueño
Envuelvo
tu cintura
queriendo trasvasarme
surco cuesta abajo de tu vientre.
La cercanía marina de tu boca
encrespar mordiendo el aire
ansío,
y amansar tu corazón
que late en golpe agudo
en el tambor del pecho.
Tu cabello loco
se detiene en ti
como ola fiel
en el reflujo.
36
Redescubro
el milenario amor
en la innata claridez de tu sexo.
Nuevamente soy hombre de río
espuma límpida de humedad, de selva.
La razón suspensa
pervive al tomar el fruto
reandar la floración el sendero.
Me siento pequeño
como un arañal, una corteza, un navío.
Sé que apenas soy
un silencio más entre las hojas
un respiro más de la cascada.
Únicamente hombre
en este vegetal.
Sin espacio para el viento
la idea, el rumbo.
Y el rayo de sol agobioso nos renueva.
población de El Puyo
37
Quién
el que bajo el manto claro pasa y ronda quién el que vela
tu humanal porfía
y quién el que divaga en su nocturno duelo.
Todos los sigilios de la pena mía.
Quién el que retoca en su tambor
de niebla
toda tu querella de hora fría,
quién en fin, el que en tu palabra dormida
resume todo el cántaro que desbordara el día.
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