Poemas |
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MANUEL FEDERICO PONCE |
POEMA DE ORIENTES
El río se libera de la sierra
hacia la vida blanca de la espuma.
Vive su vigilia de culebra blanca.
Rompe su alma de agua blanca
y se desnuda en la montaña.
Corre y se adentra en la lomura
a desnudarse, cual mujer buena, el río,
en el rincón de la soledad
en el rincón del alga.Vertiente de sí mismo
vertiente larga.
Y el túnel nos anuncia
vida extraña.
El anca del Pastaza
se recurva,
y se desnuda.
Se desnuda en agua.
El río
tiende su furia de espuma
y se despliega.
Ola de miedo
y de largueza.
Espuma la senda.
Espuma fiera.109
Un vértigo de oleaje se ha quedado
estatua fría
la mano alcanzando la trocha
en medio brinco.
Y el agua se alumbra
viejo frío
en la cascada de la luz
y del vacío.Y el valle se amansa en el sembrío
con la hembra palpitando
en el fondo, enmudecida
Acto de amor entre la tierra y el río.
Hacen el amor cuando han fugado del frío.
El agua hecha orgasmo sobre la tierra blanda.El río tiene la voz lenta.
Y las casitas, cumbre yerta,
Espuma y frío.
Y el río sigue espumando
su culebra loca;
Tiene una voz lenta el río.
Tiene una voz lenta y frío.
Y el pueblo sigue a su vez
sendero adentro
una lumbre de espuma fiel
en la nieve que hace
la luna en el frío;110
en el frío del techo dormido.
Río Verde,
te abres en ancho de siglo.
Y el Pastaza te cruza
haciendo un puente en el Iris:
¡jinete suelto!Cascadilla brincotera
hija de la espuma y el brío.
Y la voz sigue espumando
una angustia de sembríos.
Cascada india e idolatrada.
Y las ropas blanquetean su silencio, sabiamente
mirando el valle a lo lejos.
El Oriente se abre
cual inmenso animal en celo;
Como una mujer desierta
hacia el amor del silencio.
Y los ríos seguirán
desnudando sus muslos de agua
vírgenes en la selva
selváticos de la lejura enferma.
Y las casitas van colgando
su fruto de camisón rojo
Andamiajes en fruto
hogares de hierba
Rocas posando animales yertos
entre la lumbre de animales vivos.111
Hojas de lumbre.
El agua espuma el verde frescor de un
rocío goteado en verde.
Y el camino
culebra viva
va penetrando la mansión intensa.
Un viento efímero y descarriado
aletea apenas la quietud endeble.
Sangay, pueblo dormido, en la pasión despierta.Y el río va amansándose
en el albor de la espuma
pasado el orgasmo, Río Blanco.
Tu torrencial de trueno
te une y desune
río a río
niebla a niebla
lumbre a lumbre.Las dos espumas se espuman
las dos aguas se hacen río.
Río Blanco, río enfermo.
Inmensidad de mares de frío.Y otro aguaje acude espumando
y se suma, agobiado de roca
a la canción del cauce inmenso.112
Peñascos de Sal y gloria
permanecen al camino.Ríos espejo
ríos de sed.Puyo.
Portón de selva.
El pájaro canta su color
y la mariposa amansa su temblor.La mansedumbre del Napo
amplitud intacta
Vienes desde el río
piedra y hoja
y tienes aquí
una holgura de hembra sola.
Vas arrastrando el agua
y es que te pusieron nombre de río.
Y tu intento fue tenerte a ti mismo;
y acariciarte agua a agua
conversando tus secretos de onda,
orilla a orilla.
Y te quedas, te remansas y eternizas
volviendo y revolviendo pequeñeces de espuma
jugando a la inmensidad
en tu pequeña espuma.
Y te sumerges en la selva
como quien emprende un largo viaje113
río tú
que tienes alma de viajero a cada instante.El callejón de piedra
que el agua forma
siglo a siglo,
simula un largo lecho
de culebra vieja.
Lecho que una ola decanta
como va haciendo la mujer
el camastro del indio;
Y se lo encanta.La choza intacta en la selvadura
lleva en el techo
el ropaje redondo y perfecto.
sabiduría de hormiga
sobre la caña buena.
Mínima palmera
acariciando un don de sombra
en la ronda del fruto manso.Congota
fin de trecho
La choza de tu pueblo
es una flor de infancias.
El ojo sumergido hacia el pasado
rostro fiero
mira y se adentra114
el pie en la firmeza
las narices abiertas al viento
alma en celo
cuerpo lento.La Tzantza nos mira sufrida
cabellera viva cobijando el rostro reducido
Vencido al enemigo la alza el Jívaro en su hazaña
clavada sobre la lanza batiente en alto
en medio de la danza ciega y de la guerra.Río Misagualí
camino de agua
camino río.
El Nativo
mago del color.
Y el amor vela la playa del MisagualíEl árbol abre su
arco iris de seda.Río Coca
espejo veloz.
Se abaja la niebla densa
y los troncos amanecen llenos de su color.
La barca se mece venciendo
al río que fuga lentamente.La serpiente navega su largor
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y las hojas
mariposas solas
caen sobre el paisaje de agua.
El sol se hace hoja en el sendero.
Los troncos
como lagartos mutilados
reflotan su cuello en el río.
La bandeleta flamea haciendo rumboEstas gentes no hacen lo que han de hacer
sino lo que deviene hacer."Campanas" Mundaña
Noción de indio
siglos de bravura innata.
Paisaje de árbol lento.
Unas niñas relavan el oro
haciendo su nueva libertad.
Y entre las piedras van rebuscando
aún faenando su historia del Rescate
la piedrecilla dorada.
Duchicela príncipe, Duchicela
vive y contaría de la historia tanta
descendiente de Atahualpa y de su
Raza.Enredaderas de alma verde
sobre la magra humedad sin cielo.
Trochas que perdieron su brújula116
serpentean en hoja obscura.
Aquí la india defendió su seno asustado y desnudo
del montado fiero.Los pájaros conversan su verde soledad
Y el Ocaso endulza de color el río.
Y la palmera
hace su mano viva
al golpe de una cazcarria.La monada
cinco veces humana
en sus cinco manos.
Llevas tu atrofia de hombre
en el antifaz de la mirada triste.Una gallareta ronda en la orilla el amor del
Gorjeador.
La piraña transparente
lleva cargado el esqueleto de muerte.
Y la hoja del curare
vivifica toda la herida
en la mordiente huella que sutura.
La luna en el ríoY la india desnuda su sombra
cuerpo de oro
en inocente animalidad dorada,117
magia humana y sola.
La Tarabita corre al aire sobre el Río
como un envío hacia la muerte, un despido hacia
el vacío
Y el agua abajo abre sus bocas de hambre
sacudiéndose el oleaje en busca de distancia y
comiendo al aire.
Y el Puente Colgante tendido sobre la
brecha próxima
se contornea y resuena y se hace eco en sus
ondas de cuerda tensa
cuando entra en resonancia al paso rítmico de la
marcha
hasta arrancarse a sí mismo de raíz el puente como
un camino vivo
sabiduría de la curva que se ecuaciona y rompe el
número
quedando derrramado sobre la pendiente, paso
muerto
barrida la carrera que nos hace héroes del miedo
cuando parece que fuéramos el último cuerpo en
dar la mano a la otra orilla.El tronco se momifica en un lagarto de
ojo inmenso.En el casamiento no sangró la virginidad
y la india Auca fue ajusticiada en media tribu.118
La Ayahuasca penetra toda la verdad
y hace la radiografía del alma y del nervio.Y para la planta del amor
la hierba de enamorar
no hay yerba que desenamore.
No hay planta del desamor
dice el brujo bueno.El trípode enmaíza el lavado del oro.
Y el billete se amoneda
y aquí aún es trueque.
No es dinero aún.Y es el tiempo largo.
Sin llevar minutero, lleva sol.El remolino del Llaganati
defiende el oro del Inca Scyri.La voz se cuenta de barca a barca
aquí
Los secretos del agua.
La isla hecha palabra.Cacique americano, en Caranqui nacido
fuiste a endorar la espesura y el río.119
Y el mono imita
vieja historia
tristemente
los ademanes del hombre.La playa del Misagualí
longeva sombra de longevo amor.Hijo de Inca y hembra Scyri,
a medio camino te apresó la pólvora
pólvora blanca;
el arcabuz resoplaba a tu cintura.
Inca, Inca preso, Inca Scyri.
Cuando te esperaba la herencia del
Tahuantinsuyolas cuatro partes del mundo.
Baeza de Ecuador
el veloz oro negro te serpentea la cumbre.
Llevas repintadas todas tus esquinas
en tu pequeño destino caminero.Y se detiene Papallacta.
Tus estrellas de luz
se han sembrado en el valle de agua,
laguna obscura.Ya la ciudad riela y titila, sacramente
en la boca de páramo.120
¡Ah! senda de mar enamorada
Las nubes abren su lecho de tierra distante
y el disco rojo canta su alegría de morir.
Olas de marina lumbre
tomadas del viento
cabalgan sobre el agua.El pastor enrumba la manada
marea arriba
y vuelve guiando cayado e hijo
confiando al mar y a su guarida
el hato leve.Y el mar deja
vieja furia
blancas barbas de edad en la arena.
Hijas de agua recién nacida
y tiemblan y se incorporan a la brisa
sin saber aún
si son ave, ola, o pez.
Son partos de la furia blanca
enajenados de viaje y de barca.121
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