Poemas |
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MANUEL FEDERICO PONCE |
el Valle de la vida
Y partimos
al reciento sagrado del Tiempo.
Donde en un cofre que hace el yermo
se guardan la paz y la senda.En el río Quevedo la gente relava viejamente sus
colores.
Una ambición de barca se detiene golpe a golpe
en el remanso de la piedra lavandera.Verde y floral,
amarillo de aire
el Guayacán solitario.
Cantón "Ventanas"
tu calor cuelga de la paja
con paciencia sabia.El rojo canta su lumbre de flor.
Y sobre el río Zapotal
el amarillo reperdido en la ciudad.
La seda del árbol
redondo en brisa.
Y el musgal
forma un nido
de amarillo.122
¡Solitario Pueblo Viejo!
El artesonado y el caballo en la vereda
El asno inquieto a los pilares, y el ladrido
te perduran, Pueblo Viejo.
Catarama, te ama.Pobreza niña juega en tus hoyos
BabaHoyo, ciudad de río.
Cúpula y puente se han perdido.
Callecitas de polvo, luz y río
La covacha renegrida de cariño.Y Juján se abre en blanco insomnio.
El arboledo agiganta su sombra
y Milagro está
humo puro para el cielo inmenso.
La caña se enriela hacia el viaje de humo.
Un olor a rosas en el organillo
Y en Milagro la ancha Iglesia de mansura.
Rosas de perfume blanco
Rosas de color perfume.
Un arco dorado sobre el manto lila
bajo el crespón de nubes.Puesto de Cambio "ElVeintiséis",
123
punto de cambio.
La Y es una consonante semidiosa en el camino.Un ruido bajo el puente
río Ruidoso.Los bosques petrificados del sur
Loja nos espera con su delirio de distancia.Las cortinas abren su brecha de sueño
El azul de niebla cubre la mata buena
Un verde seda nos anuncia viaje lento
La oreja lenta del asno
y el gallo que brinca de la cornisa al cauce lento.Las casitas de color y retablo.
La hoja ancha y lenta
tiene una muerte de aire
en el vaciado destierro.
El maguey desnuda su raíz entre la trocha.
Y el Tiempo es un lontanar de curvas, recurvadas
en el recinto sagrado de la altura.El camino culebrea entre la cumbre
El valle y su carga de años nos absorta
Las palmeras, una a una, ladereando.Desierto de pájaro silente
desierto y sol.124
El color es un náufrago del tiempo.
El árbol sabio pace una senda monte arriba
en la cañada,
y se hace sombra a sí mismo.
La ciencia del longevo está en tu calma.Al fondo
El gallo acude en el eco inmenso.
poema al Tiempo
La tierra está longeva.
Piel de tigre lerdo
va tapiando el monte.
Agreste y valle perduran.
La cabrita, con el yugo bueno, en la peñada.La caña canta entre la caña
y el monte enrojece en el desierto.
Loja
ciudad terruño,
y permanente.
El Mular mira asustado la violenta rueda.Vilcabamba
Secretera del tiempo
Una montaña negra te circunda y cuida.
Se abre una brecha en el cielo, Vilcabamba
y son los techos mansos
luciérnagas del monte.125
Villería de encaje y enramada
que la lumbre rescata
Vilcabamba serena, Vilcabamba.
Hacia ti seguimos partiendo, en la distancia.Estoy en la casa del tiempo.
La infancia trasciende su lentitud
y cada portón refugia una longevidad
longevidad sagrada,
bajo los anchos techos guardianes.
Techumbres hechas para la Sombra.
El Yunque sonoro labora en la noche
campana cotidiana de tarea diaria.Cuesta abajo las casitas
enmarcan las experimentaciones de la edad.
El Tiempo se ha recogido en vosotros
ha encontrado su descanso y lecho
cansado de mundo y de latir.
Se ha encerrado aquí
sacramente
tras estas puertillas de pardo y color
blanqueados tus paredones de cal,
y se ha tendido a dormir
bajo los amplios techos sabios
en la oscuridad de esta calleja sin sonido ni color.
Te has encerrado aquí, Tiempo lento
a filosofar sobre el ritmo del mundo
a pensarte, y reconocerte, y cuestionarte126
para salir cuando te dé el día
a seguir tu marcha voraz y pausada
latente hacedor de la vida.
En Ti se ha refugiado el Siglo.Vilcabamba longeva, Vilcabamba.
A toda hora te refugias, tiempo entero
Llevas aquí una somnolencia de siglos
Siglos pensando que eres Tiempo
Y no te atreves a salir al día
a seguir teniendo en ti
el mando del Sol.
Desperézate, que la noche viene
y viene sin ti, a velarte una vez más.
Llegará una hora en que te desnuden de tu cal
te abran el portón obscuro
desentejen tu amplia sombra
y te liberen crudamente
a que sigas atando al mundo
al veloz rito de su destrucciónUn longevo baja su edad por la calleja
Y el niño le va siguiendo
aprendiz aún del cayado viejo.
Lluvia y viento se han fugado
a dejar al tiempo que medite su faena
que medite y se detenga.127
El Viejo mira aguadamente
el hombre enamora con despacio
y en niño, juega lento, y siempre.
Y el pájaro oriental
hace un recuento de su vuelo.
Yo recorro acompasado
los corredores por donde se entra el Tiempo.
Aquí se respira a flor casi mojada
a flor sin viento y aguacero
A flor perenne.
Aquí se respiraa en Tiempo.He de dormir la noche más larga de mi vida.
El agua es buena curandera
entibiecida
suave como la piel suave de felino fino.
Los bueyes llevan el yugo en la mansura
y los techos van cargando el tiempo bajo el brazo.
Y el entejado es amplio y sombrajoso
que hasta la sombra va tomada del sol
en el rayo que hace eco y se revuelve.
Y así el sol se desagobia.
La senda hace un confín de fruto y hoja.Estas maderas tienen
la sabiduría de la vida.
-Y cómo se llama Ud.?
Joaquín y Menéndez128
-aquí vive el Sueño?
Sí, aquí al descanso, de cerca
-Y qué edad anda caminando?
Ciento ocho años, de calma y
vida.La cumbre
como un cabello de piel vieja
vigila el Valle Sagrado.Y el agua de la piel y de la sed
sorbe la raíz de fruto lento.
Hierba y seda te circundan
sobre la hoja amplia de la teja
que el trecho ensombra a la distancia.Algarrobo y capulí hermanan en la siesta.
Y aquí carga la hoja grande o la papaya.
Y el fruto va espaciado y claro
sin apretujamientos ni acechanzas.
Aquí hay sol casi marino
y hay gesta de oriente cálido
y serenidad de sierra longeva.
Aquí se han concentrado los centros de la tierra.
Y en la noche cada estrella es una luna.Toca a descanso de la agreste sierra
que viene culebreando
y se detiene.129
Se detiene a hacer oración de vida.
Y la abeja buena
da miel de mordedura.
Y el capitel
es una mano abierta
para sostener el tiempo.
Y los dos techos caen su sombra
casi mitad en la calleja.
Hay espacio de tierra buena
para toda la sombra y toda la hembra.
Loja, Malacatus, Vilcabamba, Yangana, Zumba
Que hasta la muerte llora,cuando el
borracho muere.Y el palomo enamora con su pluma ávida
la longevidad intacta del ave canora.
Toda la senda se hace valle
en toda la encañonada.
Y el eco de la infancia se vacía en el vallado.
Aquí se diría que el simio tomó un alma
Y se inició
el viaje encabritado del planeta.La Yuca es mansa
Agua y agua danzan.
Los tumbados brisados
en el ojo de aire.
Y a veces130
el mismo árbol desconoce
de qué fruto vino y a qué hoja va.La gente lava en el río su costumbre.
Tu altura media pacífica el viento
Vilcabamba
Viento bajo de vendaval.
Viento de voz querida
viento viejo
viento que el Indio bautizó de cal.A tres kilómetros de peña y polvo
en la agrestidad del valle Sagrado
Manuel Ramón perdura y sueña.
Ciento Veinte años lo eternizan.
La mirada lejana, cano y lento.
"La mucha vida aburre" requéjase
"La Plaza vieja era junto al río
Esto todo hacía campo abierto
osos, leones, y dantas, pacían.
Yo cazaba para la merienda.
Hoy cuesta, y no hay merienda.
He vivido ganando en tierra de nadie
Y de la siembra nuestra, hacemos tierras
y andamos pidiendo en hoy la propiedad.
Vivimos sin dinero y sin edad.
La huerta de la hija y de la tierra
me da fruto, ave, cuy, cecina y pan.131
Con mi accidentada mujer viví cuarenta
y ahora, en ésta, de noventa
Cuatro hijos se me dio.
Ya la sordera se hace desescuchar".
todavía machetea, dice ella.Y canoso y lento, la piel reseca, desciende:
"Viene en ratos el José María
Ciento Treinta años y mucha soledad.
Mi Taita llevo a la Mama a Celica
y allí
me hicieron a mí. De Celica soy.
Sur más adentro de Zumba, más acá".De los montes bajan tus longevos, cayado en mano
a hacer el pueblo y el Domingo
entre todas las semanas y los años.En la senda
miran en lontananza
el tiempo solo
Arribados al asno glauco.-"Por las cordilleras del frente vuelva.
no por éstas, por Aquéllas".
El pájaro de páramo planea ingrávido
plata y río desde el fondo, pradereando en tu agua.
Lejana Loja, Centinela del Sur.132
El trencito de Milagro
ebrio de caña
zigzaguea.
Zaracay, Sur y Norte, desde el monte.Y te sentimos, Tiempo;
continuidad medida de planeta.
Eres la duración de la tierra, el recorrido del Sol.
Un visor de inicio y final, casi templo
dividido en nociones de ti mismo que inventaron.
Para definirte es necesario elaborarte
porque no existes, únicamente Eres.
Como un dios terrenal que presentimos
herederos de una leyenda indígena
en un tiempo de luna o de cosechas.En ti cabe el inextenso Instante
y eres la "medida de todo movimiento".
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