Poemas

 Iván Jácome Ramírez

 

ESMERALDAS

 

Repaso la canción de aquella tarde

no obstante mi memoria haya apagado

las intensidades del apasionamiento

Me planto en el tibio espejismo de la arena

y presencio la reunión del sol y el mar

que se besan indefinidamente por los siglos

Cuando el sol derrite el horizonte

empieza una gaseosa vendimia planetaria

y me embriago como los pelícanos y los pinzones

Tu también bebes todo ese amor

de mi mano que es presta y dadivosa

como un cumplido a las estrellas

Tienes dulce el corazón, me dijiste esa tarde

y te creí en la comodidad de la luz tenue

por eso hago odas para ti porfiadamente

Ese sol fue nuestro sol y el cielo ciertamente nuestro,

nuestros labios, nuestras manos, nuestros cuerpos

de la playa amable, fuimos la sustancia.

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