- Dedico este libro al país
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- LOS SITIOS DEL SOL
- El mundo
- agua que desjunta simas y montes
- sepultando sobre algas el paso del silencio
petrifica en un pajonal, espejo del Sol
- toda la rubia cabellera de la tierra.
Orilla reciente, cinturón de mundo
- ciñes en el anca de la Isla tu
mansura
- cimbras con la espuma del canto, un secreto
de ola
- y en el piélago
- tu secreto de aire.
Cortas con tu filadura y transparencia
- una ciencia de océano junto al
cauce del viento
- sapiencia de aire para el acorde del alga.
- América se puso de alba en tu archipiélago
cuando a medio mar, desde la lejura del agua descubrían
la savia de la isla, savia al aire, verdor de espesura y vida;
descubrían tu antigua virginidad.
- Y el continente a su vez escrutaba un
extraño arribo
y les miraba recelada, lejanamente; a medio sol.
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- al grito de "Tierra" invocaron
ellos tu nombre
y en la hazaña velera erizaron tu Tótem.
- A la llegada fantasmal del barco
las nativas azoradas ofrendaban al forastero frutas desde el
regazo desnudo
las Nativas hacedoras de la historia india
y en la inocente desnudez caminaban siervas de sol
en el encanto de la piel y la hermosura
en el encanto de la piel desnuda.
- Era la mansedumbre de la hembra en la
isla paradisíaca.
- América amaneció lívida
aquel día.
y el siglo se vistió de audacia.
El hambre del oro bajo el Inca herido
la sed de piel ardiente sobre la india yerta.
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- Era de alta piedra tu sillar, y tu signo
era de piedra
- sillería y siembra, himno y costumbre
Creencias de combate y canto
acompañadas de vida para la oración del hueso.
- La momia triste, en posición de
nacimiento
Y en una "vasija de barro" y de cristal
cristal de toda la insepulta ausencia
cristal de fe en la permanencia de la arena
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- se rejunta callada y absorta una bocina
para yantar en la existencia común.
- Y así llegando a la Tierra de los
Mu-
dos
- al hombro el ajuar de su viaje
atravesaban el puente de los Abismos
hecho con cabellos de hombre y de mujer.
- En cuclillas, recogido, el yerto vive
ora su compañía loca de fantasma y gloria
ora su razón de sueño, eternidad de polvo
ceñido el poncho entero que fue color y signo,
y abierta la brecha del alma en la herida ciega
con el alma India en un Soldios perpetuo.
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