Un recorrido
paso a paso
La Catedral: historia y tradición
Con una imagen remozada
La Catedral sigue siendo uno de los templos que recibe a diario
a cientos de visitantes nacionales y extranjeros. Unos van por
religiosidad, mientras otros a una cita con la historia y la
cultura ecuatorianas.
Leyla Piedad Escobar
Adobe y madera fueron los materiales
primigenios de la Catedral, que en 1534, bien podría confundirse
con una choza más de las existentes en el rústico
trazado que Benalcázar hizo de Quito.
Cuando Quito, fue elevada a
la categoría de Obispado, la iglesia sufre una tremenda
transformación. Se establece que el período que
duró la construcción de la Iglesia se extiende
desde 1562 a 1565, tiempo en el que se levantaron: cimientos,
pilastras, cubierta y la torre.
En 1572 se dio la primera misa en la nueva catedral y se procedió
a su consagración.
El 4 de febrero de 1797, cuando
ocurrió el terremoto de Riobamba, las iglesias de Quito
fueron afectadas, una de ellas La Catedral, cuya torre se vino
abajo, así como casi todo el artesonado y el altar mayor.
En 1799, cuando fue presidente
de la Real Audiencia de Quito el Barón de Carondelet y
Cardenal monseñor Cuero y Caicedo, se dedicó mucho
esfuerzo a reconstruir la iglesia. Al efecto se contrató
a los pintores Bernardo Rodríguez y Manuel Samaniego y
al indígena Manuel Chili (Caspicara) para que se hicieran
cargo de la restauración y ornamentación de la
Iglesia, mucha de la cual se conserva aún.
Recorrido
Recorrer La Catedral es un
reencuentro con la identidad, porque en ella, a manera de rompecabezas,
están trozos de historia que al ser recogidos e interpretados,
nos ayudan a comprender que sí tenemos valores, que están
a la espera de ser recuperados.
Wilma Silva, estudiante de
primer año de turismo histórico de la Facultad
de Filosofía de la Universidad Central, es una de las
jóvenes guías que con destreza llevan al visitante
no solo por las naves y capillas de este templo, sino por la
historia y el arte, dos disciplinas en la que se ha dejado una
profunda huella de identidad.
Obras de arte
Ingresando a la Catedral por
el atrio, a mano derecha existe un gran lienzo, frente a él
uno similar, en los que se recogen pasajes bíblicos, los
dos de autoría de Rodríguez y Samaniego. Uno de
ellos es el martirio de los Santos Inocentes.
Los murales trabajados en las
enjutas sobre los arcos tienen la fecha de 1803 y toda la temática
está basada en los pasajes bíblicos del Nuevo Testamento,
los personajes pintados tienen elementos que son propios de América,
por ejemplo la Virgen y San José en la escena de la huida
a Egipto tienen como parte de su atuendo sombreros, de los usados
en nuestro medio.
La escena de La Tentación,
que según la narración bíblica se desarrolla
en un desierto, en este mural, está rodeada de una exuberante
vegetación que bien podría corresponder a la región
amazónica o a la semi tropical de la Costa.
En El Buen Samaritano una vez
más están presentes una montaña y un nevado.
Todos los murales de las enjutas están trabajados al temple,
es decir hechas a base de pigmentos vegetales mezclados con la
clara de huevo que le dan la consistencia necesaria para ser
una pintura perdurable. (Esta sección ha sido restaurada,
utilizando la misma técnica).
Existen dos óleos sobre
el nacimiento de Cristo, en ambos los personajes han dejado de
ser estilizados al estilo europeo, blancos, de ojos claros y
pelo rubios, son mas bien algo macizos, pequeños de estatura,
cobrizos, pelo y ojos oscuros. En las dos obras Jesús
no nace en un portal o en una cueva, nace en una choza, orlada
por paja de los páramos. En el ubicado hacia la puerta
de la García Moreno en el pesebre están un camello
con rasgos que mas bien se le podría catalogar como una
llama, así como un caballo. En el ubicado a un costado
del altar mayor, el Niño Jesús no recibe el saludo
de reyes magos ni pastores, sino la visita de indígenas
que llevan al Salvador como presentes, huevos y una jarra, posiblemente,
con leche o chicha, es decir con productos propios de la tierra.
Este cuadro se caracteriza por destacar a los personajes principales
a través del uso de la luz, mientras los secundarios,
casi no se los percibe.
El cuadro que representa la
Pesca milagrosa, según la descripción bíblica,
se realizó en un sitio árido, sin embargo nuestros
pintores integran a la obra un nevado y una montaña, como
en nuestros andes. Asimismo, está un Cristo, ya no delgado,
ni alto ni rubio, sino uno con facciones criollas.
El cuadro de la Sagrada Familia, ubicado a un costado de la puerta
por la García Moreno, no se circunscribe a pintar a Jesús,
su madre María y San José, como es la tradición
europea, sino que se incorporan San Joaquín y Santa Ana,
padres de la Virgen.
Mampara y frescos
La mampara es obra contemporánea
de Neptalí Martínez, realizada en 1964. Labrada
en cedro. El bajo relieve no es incorporado sino que es parte
del cuerpo de la mampara.
En la puerta que conecta la
Catedral con la Iglesia de El Sagrario, en la parte superior
se exhiben parte de las imágenes encontradas, cuando se
realizaron las obras de restauración y que corresponden
a las cuatro evangelistas. Lamentablemente no se ha podido recuperar
más.
Las capillas
De las Ánimas. A un
costado está un pequeño cementerio en el que reposan
los restos mortales de personas pudientes que durante el siglo
XIX y hasta comienzos del XX ayudaron en la restauración
del templo, entre ellos Ignacio de Veintimilla, y los restos
de los destacados pintores Juan Manosalvas, Joaquín Pinto
y Rafael Salas.
En este lugar se encuentra
depositado el baldaquín (*). En el Calvario se distinguen
las dos técnicas empleadas. Una de encarne brillante y
otra con aguacola. Las dos de gran perdurabilidad.
El retablo de las Almas es
de manufactura del siglo XVII. En el se puede apreciar la escena
de la negación de San Pedro. Además está
un lienzo de la salvación de las almas, y mazorcas de
maíz colgando de la parte media y superior el retablo,
barroco.
Capilla de San Pedro
El retablo es del siglo XVII,
se atribuye al Padre Carlos y es una muestra del barroco quiteño,
por la presencia de elementos propios de nuestra tierra como
son: café, cacao y zapallo, junto a racimos de uvas. Todo
está forrado en pan de oro.
Mucho del pan de oro empleado
en este retablo se dice que es de Batioja, una técnica
empleada por un artesano consistente en la colocación
de una barra de oro entre dos yunques y a fuerza de golpes se
consigue laminarlo.
Las esculturas corresponden
al siglo XVIII, ya que tienen ojos de vidrio, la imagen de San
Pedro es articulada, descansa en un sillón repujado en
plata, la corona que lleva es una copia de la que está
guardada a buen recaudo y que es completamente trabajada en oro.
Flanquean a San Pedro, San Jerónimo patrono de los terremotos
y San Francisco de Padua.
Los símbolos de Pedro
están colocados en la parte superior del retablo. El gallito
en una especie de medallón, mientras las llaves cruzadas
descansan a los pies de la triple tiara papal.
A un costado está el
sarcófago con los restos de monseñor Ignacio Checa
y Barba, quien murió el 30 de marzo de 1877, envenenado
con el vino consagrado de la santa eucaristía. Este hecho
se registró en una etapa de convulsión política
que culminó en el asesinato del presidente Gabriel García
Moreno.
Capilla de Santa Ana
Obra de Manuel Chili (se dice
que era un indio de facciones muy toscas, por lo que le pusieron
el nombre de Caspicara que significa Cara de palo)
En retablo es de estructura antisísmica. Hecho a base
de tarugos que permiten que el retablo en caso de temblores se
balancee, pero no caiga ni se destroce.
Este retablo reúne a
la sagrada familia, pero desde el concepto que se tiene en nuestro
país, es decir que la familia además de padres
e hijos incluye a abuelos, tíos, primos y demás
parentela.
Así en el nicho principal
constan: el niño Jesús, la Virgen María
y Santa Ana; al costado izquierdo está San José
y al derecho San Joaquín. En la parte superior central
Santa Isabel y Zacarías, padres de San Juan Bautista;
en el mismo nivel hacia al izquierda San Juan Bautista, y a la
derecha San Juan Evangelista. En la parte superior El Padre Eterno,
de medio cuerpo y dotado de juventud, es decir una concepción
totalmente diferente de la que se tenía en Europa. Los
santos tienen sus trajes esgrafiados.
Catacumbas
En el costado derecho del altar
mayor existe un piso falso, que es la puerta de ingreso a las
catacumbas de La Catedral en donde reposan los restos de ilustres
ecuatorianos. A este lugar se accede únicamente el 2 de
noviembre.
Capilla del Santísimo
En este lugar permanecen siempre
encendidas dos pequeñas llamas, símbolo del Santísimo.
El retablo, netamente español
es opuesto a los anteriores, ajeno de adornos. En él están
colocadas el Sagrado Corazón de María y el Sagrado
Corazón de Jesús, imágenes altas, delgadas,
estilizadas, de colores suaves, estáticas, contrarias
a las imágenes de ángeles quiteños ubicados
en la parte baja y que en comparación con las anteriores
lucen: regordetes, alegres con movimiento, con colores vivos
y brillantes.
La Virgen de Quito
Una de las 30 vírgenes
de Quito que se dice fueron hechas por Bernardo de Legarda reposa
en el fondo de la Catedral. Es una figura con mucho movimiento,
que recoge la imagen de la mujer que se describe en el Apocalipsis
que tiene como misión la derrota definitiva del demonio
a quien tiene a sus pies, en forma de dragón y que a su
vez está a la espera de que la mujer de a luz al niño
para devorarlo.
San Ursicino
Santo niño de apenas
8 años que fue sacrificado a causa del cristianismo. A
finales del siglo XIX, época de García Moreno,
el Vaticano obsequió al país esta reliquia, como
una demostración que sirva para afirmar la fe.
El cuerpo está trabajado en cera y en el interior están
colocados los restos del niño santo. Se lo exhibe en una
urna trabajada en plata. El 28 de noviembre de cada año,
los niños de las escuelas católicas visitan a San
Ursicino y le hacen novenas.
Sala del Tesoro
En ella se exhiben los ornamentos
sacerdotales, verdaderas joyas no solo por los elementos utilizados
hilos de plata, cobre, bronce y oro, sino por el preciosismo
con que fueron elaborados. Capas, mitras, guantes, báculo,
y los cuatro frontales del baldaquín.
Presbiterio (Cabeza de Cristo)
El retablo principal de piedra
y madera se destruyó en el terremoto de 1797. El cuadro
principal corresponde a la Coronación de la Virgen, según
imágenes europeas. De Caspicara, en la parte inferior
están las esculturas que representan a las cuatro virtudes
teologales: Esperanza, Caridad, Sabiduría y Fe, personificadas
en imágenes de mujeres.
En la mitad del presbiterio
y delante del coro hay una entrada de ingreso a las catacumbas
primitivas, que a decir de Fernando Jurado, podrían corresponder
al primer camposanto de españoles que se levantó
en Quito, ya que los indios eran enterrados en el sector de la
24 de Mayo.
Recorrer La Catedral es encontrar
cuatro tipos de arte:
Mudéjar en el artesonado, Gótico en los arcos semi-apuntalados,
Neoclásico en el pórtico exterior de la Iglesia
y Barroco en el domo, pretil, atrio y altar mayor.
Cripta de Sucre
En Quito reposan los restos
del Mariscal Antonio José de Sucre, muerto en 1830, que
fueron traídos a Quito por su esposa la Marquesa de Solanda
y mantenidos en secreto en su hacienda en el Valle de los Chillos.
En 1832 y cumpliendo la voluntad de Sucre, que deseaba ser enterrado
en Quito, los restos son depositados en el Convento del Carmen
Bajo, posteriormente fueron llevados a la Catedral en donde ocupa
una capilla que en la parte alta exhibe murales pintados por
Víctor Mideros. Los murales son: Día, que representa
la Libertad y Independencia; Noche, que es esclavitud, opresión;
a los costados las dos batallas más importantes que libró
el Mariscal: de Pichincha en 24 de Mayo de 1822 y la de Ayacucho
en Perú, en 1824.
Flanquean el sarcófago
las banderas de los países bolivarianos.
Varias placas cubren las paredes destacándose una con
la efigie de Sucre colocada en 1988 por el presidente cubano
Fidel Castro, así como la del Gobierno de Gran Bretaña
que recuerda la ayuda inglesa para la independencia.
A los costados de la puerta
de ingreso están dos urnas conteniendo, una réplica
de la Virgen de las Mercedes a la cual Sucre le profesaba mucha
fe y en la otra copias de las espadas de Sucre, que fueran donadas
por el presidente venezolano Hugo Chávez el 3 de febrero
del 2002.
Los restos de Sucre están
colocados en un sarcófago labrado en piedras traídas
del volcán Pichincha, para de alguna manera, dar cumplimiento
al deseo del Mariscal de Ayacucho quien quería que sus
cenizas sean esparcidas en el cráter del volcán.
Al menos su restos descansan en las piedras del Pichincha.
Señora de los Dolores
El Retablo del Nuestra Señora
de los Dolores, ubicado en la parte posterior del Altar Mayor,
exhibe en la parte inferior la escena de la Sábana Santa
de Caspicara, que a decir de muchos es una copia de la realizada
por Miguel Angel. Sin embargo el Cristo de Caspicara está
vivo. Sus músculos, estómago, brazos y manos están
contraídos, su boca semi-abierta, es un Cristo agonizante.
Todos los músculos están bien distribuidos lo que
revela su conocimiento de anatomía, que dicen los recibió
de Eugenio de Santa Cruz y Espejo. La talla de la Virgen María
asimismo muestra detalles de perfeccionismo.
Este retablo está íntimamente
ligado a la historia, pues el 6 de agosto de 1875, Gabriel García
Moreno, luego del atentado que sufrió a manos de Faustino
Rayo, fue conducido, ensangrentado, a los pies de la Señora
de los Dolores de quien él era muy devoto. Se dice que
el mandatario expiró en el lugar, por lo que existe unas
placa que evidencia este hecho..
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