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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Un recorrido paso a paso

La Catedral: historia y tradición

Con una imagen remozada La Catedral sigue siendo uno de los templos que recibe a diario a cientos de visitantes nacionales y extranjeros. Unos van por religiosidad, mientras otros a una cita con la historia y la cultura ecuatorianas.

Leyla Piedad Escobar

Adobe y madera fueron los materiales primigenios de la Catedral, que en 1534, bien podría confundirse con una choza más de las existentes en el rústico trazado que Benalcázar hizo de Quito.

Cuando Quito, fue elevada a la categoría de Obispado, la iglesia sufre una tremenda transformación. Se establece que el período que duró la construcción de la Iglesia se extiende desde 1562 a 1565, tiempo en el que se levantaron: cimientos, pilastras, cubierta y la torre.
En 1572 se dio la primera misa en la nueva catedral y se procedió a su consagración.

El 4 de febrero de 1797, cuando ocurrió el terremoto de Riobamba, las iglesias de Quito fueron afectadas, una de ellas La Catedral, cuya torre se vino abajo, así como casi todo el artesonado y el altar mayor.

En 1799, cuando fue presidente de la Real Audiencia de Quito el Barón de Carondelet y Cardenal monseñor Cuero y Caicedo, se dedicó mucho esfuerzo a reconstruir la iglesia. Al efecto se contrató a los pintores Bernardo Rodríguez y Manuel Samaniego y al indígena Manuel Chili (Caspicara) para que se hicieran cargo de la restauración y ornamentación de la Iglesia, mucha de la cual se conserva aún.

Recorrido

Recorrer La Catedral es un reencuentro con la identidad, porque en ella, a manera de rompecabezas, están trozos de historia que al ser recogidos e interpretados, nos ayudan a comprender que sí tenemos valores, que están a la espera de ser recuperados.

Wilma Silva, estudiante de primer año de turismo histórico de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central, es una de las jóvenes guías que con destreza llevan al visitante no solo por las naves y capillas de este templo, sino por la historia y el arte, dos disciplinas en la que se ha dejado una profunda huella de identidad.

Obras de arte

Ingresando a la Catedral por el atrio, a mano derecha existe un gran lienzo, frente a él uno similar, en los que se recogen pasajes bíblicos, los dos de autoría de Rodríguez y Samaniego. Uno de ellos es el martirio de los Santos Inocentes.

Los murales trabajados en las enjutas sobre los arcos tienen la fecha de 1803 y toda la temática está basada en los pasajes bíblicos del Nuevo Testamento, los personajes pintados tienen elementos que son propios de América, por ejemplo la Virgen y San José en la escena de la huida a Egipto tienen como parte de su atuendo sombreros, de los usados en nuestro medio.

La escena de La Tentación, que según la narración bíblica se desarrolla en un desierto, en este mural, está rodeada de una exuberante vegetación que bien podría corresponder a la región amazónica o a la semi tropical de la Costa.

En El Buen Samaritano una vez más están presentes una montaña y un nevado. Todos los murales de las enjutas están trabajados al temple, es decir hechas a base de pigmentos vegetales mezclados con la clara de huevo que le dan la consistencia necesaria para ser una pintura perdurable. (Esta sección ha sido restaurada, utilizando la misma técnica).

Existen dos óleos sobre el nacimiento de Cristo, en ambos los personajes han dejado de ser estilizados al estilo europeo, blancos, de ojos claros y pelo rubios, son mas bien algo macizos, pequeños de estatura, cobrizos, pelo y ojos oscuros. En las dos obras Jesús no nace en un portal o en una cueva, nace en una choza, orlada por paja de los páramos. En el ubicado hacia la puerta de la García Moreno en el pesebre están un camello con rasgos que mas bien se le podría catalogar como una llama, así como un caballo. En el ubicado a un costado del altar mayor, el Niño Jesús no recibe el saludo de reyes magos ni pastores, sino la visita de indígenas que llevan al Salvador como presentes, huevos y una jarra, posiblemente, con leche o chicha, es decir con productos propios de la tierra. Este cuadro se caracteriza por destacar a los personajes principales a través del uso de la luz, mientras los secundarios, casi no se los percibe.

El cuadro que representa la Pesca milagrosa, según la descripción bíblica, se realizó en un sitio árido, sin embargo nuestros pintores integran a la obra un nevado y una montaña, como en nuestros andes. Asimismo, está un Cristo, ya no delgado, ni alto ni rubio, sino uno con facciones criollas.
El cuadro de la Sagrada Familia, ubicado a un costado de la puerta por la García Moreno, no se circunscribe a pintar a Jesús, su madre María y San José, como es la tradición europea, sino que se incorporan San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen.

Mampara y frescos

La mampara es obra contemporánea de Neptalí Martínez, realizada en 1964. Labrada en cedro. El bajo relieve no es incorporado sino que es parte del cuerpo de la mampara.

En la puerta que conecta la Catedral con la Iglesia de El Sagrario, en la parte superior se exhiben parte de las imágenes encontradas, cuando se realizaron las obras de restauración y que corresponden a las cuatro evangelistas. Lamentablemente no se ha podido recuperar más.

Las capillas

De las Ánimas. A un costado está un pequeño cementerio en el que reposan los restos mortales de personas pudientes que durante el siglo XIX y hasta comienzos del XX ayudaron en la restauración del templo, entre ellos Ignacio de Veintimilla, y los restos de los destacados pintores Juan Manosalvas, Joaquín Pinto y Rafael Salas.

En este lugar se encuentra depositado el baldaquín (*). En el Calvario se distinguen las dos técnicas empleadas. Una de encarne brillante y otra con aguacola. Las dos de gran perdurabilidad.

El retablo de las Almas es de manufactura del siglo XVII. En el se puede apreciar la escena de la negación de San Pedro. Además está un lienzo de la salvación de las almas, y mazorcas de maíz colgando de la parte media y superior el retablo, barroco.

Capilla de San Pedro

El retablo es del siglo XVII, se atribuye al Padre Carlos y es una muestra del barroco quiteño, por la presencia de elementos propios de nuestra tierra como son: café, cacao y zapallo, junto a racimos de uvas. Todo está forrado en pan de oro.

Mucho del pan de oro empleado en este retablo se dice que es de Batioja, una técnica empleada por un artesano consistente en la colocación de una barra de oro entre dos yunques y a fuerza de golpes se consigue laminarlo.

Las esculturas corresponden al siglo XVIII, ya que tienen ojos de vidrio, la imagen de San Pedro es articulada, descansa en un sillón repujado en plata, la corona que lleva es una copia de la que está guardada a buen recaudo y que es completamente trabajada en oro.
Flanquean a San Pedro, San Jerónimo patrono de los terremotos y San Francisco de Padua.

Los símbolos de Pedro están colocados en la parte superior del retablo. El gallito en una especie de medallón, mientras las llaves cruzadas descansan a los pies de la triple tiara papal.

A un costado está el sarcófago con los restos de monseñor Ignacio Checa y Barba, quien murió el 30 de marzo de 1877, envenenado con el vino consagrado de la santa eucaristía. Este hecho se registró en una etapa de convulsión política que culminó en el asesinato del presidente Gabriel García Moreno.

Capilla de Santa Ana

Obra de Manuel Chili (se dice que era un indio de facciones muy toscas, por lo que le pusieron el nombre de Caspicara que significa Cara de palo)
En retablo es de estructura antisísmica. Hecho a base de tarugos que permiten que el retablo en caso de temblores se balancee, pero no caiga ni se destroce.

Este retablo reúne a la sagrada familia, pero desde el concepto que se tiene en nuestro país, es decir que la familia además de padres e hijos incluye a abuelos, tíos, primos y demás parentela.

Así en el nicho principal constan: el niño Jesús, la Virgen María y Santa Ana; al costado izquierdo está San José y al derecho San Joaquín. En la parte superior central Santa Isabel y Zacarías, padres de San Juan Bautista; en el mismo nivel hacia al izquierda San Juan Bautista, y a la derecha San Juan Evangelista. En la parte superior El Padre Eterno, de medio cuerpo y dotado de juventud, es decir una concepción totalmente diferente de la que se tenía en Europa. Los santos tienen sus trajes esgrafiados.

Catacumbas

En el costado derecho del altar mayor existe un piso falso, que es la puerta de ingreso a las catacumbas de La Catedral en donde reposan los restos de ilustres ecuatorianos. A este lugar se accede únicamente el 2 de noviembre.

Capilla del Santísimo

En este lugar permanecen siempre encendidas dos pequeñas llamas, símbolo del Santísimo.

El retablo, netamente español es opuesto a los anteriores, ajeno de adornos. En él están colocadas el Sagrado Corazón de María y el Sagrado Corazón de Jesús, imágenes altas, delgadas, estilizadas, de colores suaves, estáticas, contrarias a las imágenes de ángeles quiteños ubicados en la parte baja y que en comparación con las anteriores lucen: regordetes, alegres con movimiento, con colores vivos y brillantes.
La Virgen de Quito

Una de las 30 vírgenes de Quito que se dice fueron hechas por Bernardo de Legarda reposa en el fondo de la Catedral. Es una figura con mucho movimiento, que recoge la imagen de la mujer que se describe en el Apocalipsis que tiene como misión la derrota definitiva del demonio a quien tiene a sus pies, en forma de dragón y que a su vez está a la espera de que la mujer de a luz al niño para devorarlo.

San Ursicino

Santo niño de apenas 8 años que fue sacrificado a causa del cristianismo. A finales del siglo XIX, época de García Moreno, el Vaticano obsequió al país esta reliquia, como una demostración que sirva para afirmar la fe.
El cuerpo está trabajado en cera y en el interior están colocados los restos del niño santo. Se lo exhibe en una urna trabajada en plata. El 28 de noviembre de cada año, los niños de las escuelas católicas visitan a San Ursicino y le hacen novenas.

Sala del Tesoro

En ella se exhiben los ornamentos sacerdotales, verdaderas joyas no solo por los elementos utilizados hilos de plata, cobre, bronce y oro, sino por el preciosismo con que fueron elaborados. Capas, mitras, guantes, báculo, y los cuatro frontales del baldaquín.

Presbiterio (Cabeza de Cristo)

El retablo principal de piedra y madera se destruyó en el terremoto de 1797. El cuadro principal corresponde a la Coronación de la Virgen, según imágenes europeas. De Caspicara, en la parte inferior están las esculturas que representan a las cuatro virtudes teologales: Esperanza, Caridad, Sabiduría y Fe, personificadas en imágenes de mujeres.

En la mitad del presbiterio y delante del coro hay una entrada de ingreso a las catacumbas primitivas, que a decir de Fernando Jurado, podrían corresponder al primer camposanto de españoles que se levantó en Quito, ya que los indios eran enterrados en el sector de la 24 de Mayo.

Recorrer La Catedral es encontrar cuatro tipos de arte:
Mudéjar en el artesonado, Gótico en los arcos semi-apuntalados, Neoclásico en el pórtico exterior de la Iglesia y Barroco en el domo, pretil, atrio y altar mayor.

Cripta de Sucre

En Quito reposan los restos del Mariscal Antonio José de Sucre, muerto en 1830, que fueron traídos a Quito por su esposa la Marquesa de Solanda y mantenidos en secreto en su hacienda en el Valle de los Chillos. En 1832 y cumpliendo la voluntad de Sucre, que deseaba ser enterrado en Quito, los restos son depositados en el Convento del Carmen Bajo, posteriormente fueron llevados a la Catedral en donde ocupa una capilla que en la parte alta exhibe murales pintados por Víctor Mideros. Los murales son: Día, que representa la Libertad y Independencia; Noche, que es esclavitud, opresión; a los costados las dos batallas más importantes que libró el Mariscal: de Pichincha en 24 de Mayo de 1822 y la de Ayacucho en Perú, en 1824.

Flanquean el sarcófago las banderas de los países bolivarianos.
Varias placas cubren las paredes destacándose una con la efigie de Sucre colocada en 1988 por el presidente cubano Fidel Castro, así como la del Gobierno de Gran Bretaña que recuerda la ayuda inglesa para la independencia.

A los costados de la puerta de ingreso están dos urnas conteniendo, una réplica de la Virgen de las Mercedes a la cual Sucre le profesaba mucha fe y en la otra copias de las espadas de Sucre, que fueran donadas por el presidente venezolano Hugo Chávez el 3 de febrero del 2002.

Los restos de Sucre están colocados en un sarcófago labrado en piedras traídas del volcán Pichincha, para de alguna manera, dar cumplimiento al deseo del Mariscal de Ayacucho quien quería que sus cenizas sean esparcidas en el cráter del volcán. Al menos su restos descansan en las piedras del Pichincha.

Señora de los Dolores

El Retablo del Nuestra Señora de los Dolores, ubicado en la parte posterior del Altar Mayor, exhibe en la parte inferior la escena de la Sábana Santa de Caspicara, que a decir de muchos es una copia de la realizada por Miguel Angel. Sin embargo el Cristo de Caspicara está vivo. Sus músculos, estómago, brazos y manos están contraídos, su boca semi-abierta, es un Cristo agonizante. Todos los músculos están bien distribuidos lo que revela su conocimiento de anatomía, que dicen los recibió de Eugenio de Santa Cruz y Espejo. La talla de la Virgen María asimismo muestra detalles de perfeccionismo.

Este retablo está íntimamente ligado a la historia, pues el 6 de agosto de 1875, Gabriel García Moreno, luego del atentado que sufrió a manos de Faustino Rayo, fue conducido, ensangrentado, a los pies de la Señora de los Dolores de quien él era muy devoto. Se dice que el mandatario expiró en el lugar, por lo que existe unas placa que evidencia este hecho..

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador