Itchimbía
el balcón más artístico de Quito
Leyla Piedad Escobar
Casi media centuria ha debido
pasar para devolver a toda la colina del Itchimbía su
calidad de ser uno de los mejores observatorios con que cuenta
la Capital de la República.
En los años 60 su imagen era pintada de los más
diversos tonos de verde, desde el verde hierba de los prados
hasta el verde azulados de los eucaliptos que bordeaban parte
de la calle Iquique.
El barrio Argentina que se
extendía desde la avenida 12 de Octubre hasta casi la
cima de la colina daba albergue a gente de clase media acomodada.
Las viviendas, en su mayoría de dos pisos hablaban del
confort en el que vivían sus habitantes. Era un barrio
que contaba a pocas cuadras con el parque de La Alameda, el Cine
Capitol, el colegio La Dolorosa, la Facultad de Medicina, la
Maternidad Isidro Ayora, entidades cuya presencia le daba cierta
respetabilidad a todo el entorno.
Hacia el sur y siempre sobre
la calle Iquique la imagen variaba. La calle perdía su
empedrado para convertirse en un gran chaquiñán.
La parte alta del barrio de La Tola era algo deprimida, con casas
de un solo piso y construidas de adobe. Todo transcurría
en la más absoluta calma.
Fue a fines de los 60 cuando
por primera vez una institución educacional estatal pasó
a funcionar en las calles Iquique y Elizalde. Era la Escuela
Eloy Alfaro cuyas instalaciones en el centro histórico
estaban completamente deterioradas y no daban cabida a los cientos
de estudiantes. La presencia de los niños llenó
de algarabía al sector y las calles empedradas se transformaron
en canchas y sitios de juego. Este quizá fue el inicio
de un cambio rotundo del Itchimbía que hasta ese entonces
era el mejor pulmón de la ciudad.
La gente pudiente que vivía
en la zona comprendida entre las calles Concepción al
sur y Solano al norte, se trasladó a otros sitios y en
su lugar ocuparon las viviendas gente de provincias que llegaba
a Quito con esperanza de un futuro mejor.
El Itchimbía perdió
su calidad del mejor balcón de la ciudad cuando miembros
de la cooperativa San Juan Bosco ocuparon una extensa área
del lugar y en ella levantaron un gran tugurio.
A mediados de 2001 negociaciones entre dirigentes de la cooperativa
y el Municipio Metropolitano de Quito permitieron la recuperación
del lugar y que se proceda a la construcción de un parque
que además de su atractivo ecológico y como mirador
hoy da cabida a uno de los centros culturales más hermosos
del país.
Un palacio único
El Centro Cultural Itchimbía
tiene como atractivo principal la reimplantación de la
estructura de hierro y zinc del viejo Mercado de Santa Clara
(que estaba ubicado en las calles Benalcázar, Cuenca y
Rocafuerte, frente al templo del mismo nombre) que fue importado
de Hamburgo durante el gobierno de Eloy Alfaro, en 1889 y queguarda
mucha similitud con la del mercado de Les Halles, de París.
Esta armadura está compuesta
por un cuerpo central que sobre un tambor octogonal sostiene
una cúpula de verticilos de la que parten dos bóvedas
de arcos rebajados y que fue recuperada por el Fondo de Salvamento
FONSAL, que desarrolló un meticuloso proceso de montaje
y reforzamiento de la misma.
El centro cultural, con un
área de construcción de 3.135 metros cuadrados,
cuenta con salones para conferencias, instalaciones de última
tecnología, luces robóticas, circuito cerrado de
televisión, visor panorámico, temperatura controlada
al interior, y una acústica que garantiza la calidad del
sonido. La edificación está reforzada con vidrio
de 10 y 12 milímetros en paredes y ventanales.
Para avanzar en este proyecto,
que contempla la construcción de áreas verdes y
además la recuperación de las áreas ocupadas
actualmente por los posesionarios que se asentaron ilegalmente
hace seis años en cuatro hectáreas del Balcón
del Itchimbía ubicado en el sector oriental, fue necesario
plantear un programa de vivienda digna para los posesionarios.
Este programa se construye en la parte occidental del Itchimbía,
hacia la antigua vía Oriental.
El Centro Cultural Itchimbía
abrió sus puertas el sábado 31 de julio, con la
exposición arqueológica El Señor de Sipán.
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