La pirámide
de Keops retiene el misterio
El tercer sello
El hallazgo de una nueva
puerta sellada, similar a la atravesada hace una semana por el
ojo electrónico de un robot, profundizó el laberíntico
misterio que oculta en sus entrañas la Gran Pirámide
de Keops.
Javier Martín
C omo si de una novela de misterio
por entregas se tratase, Egipto y la Sociedad norteamericana
National Geographic han desgranado dos descubrimientos estelares
en la última semana, que han servido para ahondar el ya
de por sí enorme enigma que rodea a la construcción
de piedra más grande y antigua de la Humanidad.
El ministro egipcio de Cultura,
Faruk Hosni, dijo en El Cairo que la gran Pirámide de
Keops esconde una nuevo sello secreto: una puerta que obstaculiza
el paso en el conducto norte de la Cámara mortuoria de
la Reina.
"El nuevo sello se sitúa
a la misma distancia que el hallado la semana pasada, gracias
a la introducción de un robot, en el canal sur de la cripta
de la Reina", explicó el ministro.
CONCIDENCIAS
Fuentes del Consejo Superior
de Antigúedades egipcias destacaron que la importancia
del descubrimiento reside precisamente en esa coincidencia, "lo
que realza aún más la relevancia que ya tenía
la puerta encontrada días atrás".
Según su director, el
arqueólogo Zahi Hawass, este "tercer sello"
es similar al que fue atravesado la semana pasada por el ojo
del robot, se encuentra también a 65 metros del inicio
del corredor y está igualmente adornado con dos argollas
metálicas.
Esta última revelación
ha sido posible gracias a la introducción en el canal
norte del mismo robot que trabajosamente caminó la madrugada
del pasado martes por el corredor sur ante la atenta mirada de
millones de telespectadores.
"Creo que detrás
de la puerta norte podría haber otra. Pediremos ayuda
a National Geographic para continuar con las investigaciones",
ha dicho Hawass a los periodistas.
CORREDORES AL ENIGMA
Hawass va más allá
y afirma que los misteriosos conductos son en realidad corredores-guía
que conducían el alma del faraón Keops a su lugar
entre los inmortales en la constelación de Orión.
"Estamos casi seguros
de que los sellos ocultan algo de auténtico valor. Una
estatua, papiros o incluso una cámara que nos permita
desentrañar los arcanos de la pirámide", puntualizó
el egiptólogo.
Entre esos misterios que tan
celosamente retiene la pirámide se encuentra el destino
de su mecenas y dueño, el faraón Keops, cuya momia
aún no ha sido hallada.
"Es muy posible que esclarecer
el significado de los conductos nos proporcione una de las claves
para conocer más sobre como fueron construidas las pirámides",
dijo Lenher.
A agudizar el enigma entorno
a Keops y sus pirámide contribuyó recientemente
un grupo de arqueólogos egipcios que en una excavación
abierta en el oasis de Dajla, en el sur del país, encontraron
pruebas de que el reinado del faraón habría sido
más largo de los 30 años que hasta ahora se le
atribuyen.
Según la egiptología
clásica, el faraón Keops fue el segundo soberano
de la IV dinastía, que inauguró el denominado Imperio
Antiguo (2575-2150 antes de Cristo). EFE
HUELLAS DACTILARES MILENARIAS
Al contrario que durante el
espectáculo televisivo que envolvió el hallazgo
de la segunda puerta en el conducto sur, el el arqueólogo
Zahi Hawass no ofreció mayores detalles sobre la naturaleza
de este "tercer sello".
En un alarde de agudeza visual,
Hawass fue capaz de describir la puerta descubierta por el robot
ante las cámaras de televisión como una pared aparentemente
más frágil, plagada de grietas y con huellas dactilares
de los antiguos egipcios.
Más mesurado, su colega
en la investigación, el arqueólogo norteamericano
Mark Lenher, asegura que aun es demasiado temprano para establecer
un juicio de valor.
Ambos coinciden, sin embargo,
en que la aparición de los sellos es una "prueba
inequívoca de que los canales esconden un gran misterio"
porque si no "los constructores de las pirámides
no se habrían preocupado tanto de dificultar el acceso".
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