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Una
herencia que hay que rescatar
Tanlahua, una joya de la Mitad
del Mundo
La pérdida de la
memoria histórica permite entre otras razones ausencia
de identidad nacional.
Violeta Jácome
Ruiz
A pocos kilómetros
de la capital del Ecuador, Quito, en el Valle de Pomasqui se
encuentra la Hacienda 'Tanlahua'. Es un hermoso llano del cual
pocos quiteños, casi nadie de los ecuatorianos y menos
extranjeros, tienen conocimiento: este es el espacio justo de
la mitad del mundo.
En este sitio se encuentran
vestigios de asentamientos prehispánicos, al igual que
en el sector de Pululahua y Pomasqui, en los que, debido a su
ubicación estratégica, cuando llegaron los incas,
buscando la cuna donde nacía el sol, entre otras cosas,
73 años antes que los ibéricos, utilizaron las
antiguas fortalezas pre existentes, que llegaban hasta los ríos
pisque y Guayllabamba; y aún más allá, por
la Cordillera Real, com oentonces se la llamaba, para vigilar
el tránsito entre Quito y la regi´ón norte
de Guayllabamba.
Enel medio de toda esta geográfia
de clima templado, la hacienda de Tanlahua muestra evidencias
arqueológicas similares a tolas y montículos, plataformas
de piedra trabajada y áreas texturadas, que durante la
colonia fueron aprovechadas prolos españoles para sus
contrucciones.
Tempranamente, en 1851 se firma
la Priemra Escritura a favor de doña María de los
Reyes y Lorenzo Bargas y Jimenes, en tierras que pertenecieron
a Fernando Atahualpa. Eran trece caballerías, según
el Título de Merced, su dueño original seguramente
descendiente directo del último rey que recuerda nuestra
historia precolombina: el gran ATAHUALPA.
Tierras productivas de maní,
vid, trigo, cebada y brevas, para la mesa de los quiteños;
con mucha especialidad de olivos, traídos desde la península
para el exquisito paldar de lso nobles habitantes de Quito.
A fiines del siglo dieciseis,
pasó esta graciosa hacienda a podeer de los jesuitas,
quienes, entre otras cosas, adema´s dce mantener a los
convnetos con la rica yabundante producción lograron financiar
colegios y escuelas que esta orden mantenía en Quito,
la historia nos dice que mínimamente se recogían
2.000 fanegas de maíz temprano, había cría
de ganado, la explotación constante de minas de cal -material
con elque se blanqueban templos, iglesias y casas quiteñas.
La abundancia era tan grande que provocó celo en las demás
órdenes religiosas.
Tanlahua era productiva, hermosa
y codiciada, pero se debía, entre otras cosas, su gran
producción a que la trabajaban con amor indígenas
asalariados en el sector, negros esclavos nacidos en el lugar
por gneraciones; casas de estilo colonial. Conventos e iglesias
tienen en sus estructuras las nobles y finas maderas explotadas
sin fin ni respeto, de toda esta cordillera andina, muchas especies
ya extinguidas; para hoy encontramos algunas como pumanqui, cedro,
ucal y, en las quebradas, uno que otro aliso.
Rica en historia
El planteamiento arquitectónico
descrito en el inventario de 1767 s conserva hasta hoy, naturalmente
refaccionada, cuidando el estilo original: un gran reloj en plancha
de piedra, nos avisa la hora ecuatorial; fuentes talladas, trojes,
canales de agua, guiados desde la alta montaña, pesebreras,
hornos de cal, aventadores de grano, capilla de típico
estilo español con influencias arabescas y dos grandes
campanas de bronce, que en otro tiempo lalmaban apuradas a lso
vecinos para cristianizarlos y recordarles continuamente la existencia
de un solo dios a través del mar.
Por sobre toda esta memoria está el encanto paisajístico
de la hacienda, levantada sobre una pequeña planicie rodeada
de gran vegetación, en el lado derecho una pequeña
colina, que desde tiempos antiguos lsonativos la llaman "el
hospital", pues en ella encontramos la gran variedad de
hierbas medicinales, muchas de las cuales los hoy mestizos no
conocemos sus bondades y, naturalmente, debemos recurrir a los
vecinos del lugar para que nos enseñen lasvirtudes y modo
de preparación para su uso.
Este es un valle símbolo
de la gran ecuatorianidad, nos muestra la mixtificación
cultural. Entre casas de habitantes milenarios aparece la gran
casa de hacienda de Tanlahua. Hoy, por desgracia, la vemos amenazada
prola falta de escrúpulo enla expltoación de material
pétreo dela montaña que está a su espalda
y al continua explotación del bosque primario.
Expulsados los jesuitas de
América, la corona secuestra los bienes de ellos, y su
último Procurador , el padre Antonio Ruiz de Heginio,
hace la entrega oficial con inventaario detallado a los nuevos
compradores, que son el marquez de Miraflorees, en cuya descripción
encontramos casullas apr aoficiar misa, puertas con aldabas,
llaves,pailas de bronce, utensilios de cocina y la 'Negra Inés',
con lo que el marquez de Miraflores, comprador, está de
acuerdo en todo el paquete del negocio, a excepción de
la 'Negra Inés': ella no entra en el negocio, pues inés
está vieja Actualmente, serios historiadores como el padre
Agustín Moreno, arqueólogos de gran criterio juntan
su buen trabajo orientador, para que la Ley de Patrimonio Cultural
proteja urgentemente la antigua Tanlahua, referente cultural,
racial y afectivo de los pasado y actual, pues la explotación
de madera, la desaparición constante de especies nativas,
la xplotación descomunal de canteras dejan mucho por rescatar
y proteger con amor y nostalgia para volver a a disfrutaar de
la joya andina, la primera hacienda quiteña, construida
en el Ande Ecuatorial.
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