El
vuelo de Galo Mora Witt
'Un pájaro redondo
para jugar'
"Otras voces y nuevas
páginas ilustrarán la Copa del Mundo. Surgirán
estrellas, escándalos y frustraciones. Seguirá
la polémica entre quienes vean el fútbol como una
caótica disciplina, inútil como una teología...
Estas confesiones laberínticas,
-ensayos narrativos y ficciones autobiográficas-, dedicadas
al fútbol, fiebre indeleble de la infancia, escritas en
la aldea de Gland, a veintiséis kilómetros de Ginebra,
entre Octubre del 2000 y Diciembre del 2001, pueden leerse como
bitácora de tierra, capítuloscontinuos, separados
o aislados de un dietario, y tienen el propósito de jugar
con la melancolía y las sombras aparentes del pasado...
".
Con estas palabras inicia una
Galo Mora Witt una aventura a través del planeta, a bordo
de un balón de fútbol, redondo testigo de andares,
alegrías, sabores y sinsabores, en múltiples áreas
de la activida humana. A toda altura, desde los humildes obreros
a los encopetados amos de títeres (léase políticos)
del mundo.
Si, los favoritos de la fortuna
también giran alrededor de un balón de fútbol.
También se rebajan a las pasiones del humano común
y simpatiza y odia a un cuadro "futbolero" tal o cual.
Ahora, con el mundial de Corea
y Japón "a la puertita", y, es más, con
el Ecuador en la carelera mundialista, el libro de Mora Witt
viene como anillo al dedo, o mejor aún como gol en el
último minuto.
Saque de gol
Galo Mora inicia su travesía
rememorando su patria chica, se agranda discribiendo su Patria
Grande. Su niñez le sirve de plataforma para recordar
las 'gambeatadas' del guambra escolar y los sueños proyectados
sobre aquellas bestias mitológicas que aparecían
entonces tan lejanas -sin el auxilio de la 'tele' y el internet-,
como Pelé tostao, Gerson y otros de los que Affonso Romano
de Santana dice "eran Barroco puro... ".
Y cita a un exaltado Sábato
describiendo el gol de Maradona a los ingleses: "¡Pero
que cosa extraordinaria !... ¿A quién no le hubiera
gustado convertir ese golazo".
Y luego, el epígrafe
de Maradona en un fotografía suya: "Salud, Borges,
Sé que usted está muerto. Yo también lo
estuve una malhadada noche en Punta delEste. No importa eso ahora.
Lo recuerda: Diego Armando Maradona".
Sobre las quince yardas
Mora Witt se desliza plácidamente
sobre el tiempo y esas regiones mágicas del cine. Y recuerda
las aluciones hollyhoodenses al rey de los deportes, y recuerda
a Silvester Stallone en "Fuga a la Victoria" y su partidazo
contra los nazis.
Del cine latinoamericano nos
trae de ese reino onírico "Campeones" de Ramón
Torrabo y, "Los hijos de don Venancio" y "Los
nietos de don Venancio", odas al fútbol de Joaquín
Pavardé.
Perdido en el medio campo
Poetas, escritores, actores,
cantantes y cantores tampoco escaparon al hechizo del fútbol,
nos recuerda Mora Witt, y menciona con exquisita delectación
a Miguel de Unamuno sentenciando severo que le fútbol
divide a la gente.
Asimismo, recuerda a Pedro
Vargas diciendo a la prensa "Discúlpenme, pero anoche
por ver el partido de Boca casi no comí ¡Qué
equipo!..."
Muchos famosos hablan del fútbol desde la punta de la
pluma de Mora.
Pase largo
La historia, oscura a veces,
luminosa otras, es un escenario del que no ha posido verse eximido
el fútbol, El autor del libro describe así la dura
era franquista en España: "Con sorma y profundidad,
quizá dos de sus constantes, ilustra ese mundo circense
del fútbol español en la era de Franco. Así
reza Made in Spain"
El pueblo está muy contento
made in Spain,
Con el fútbol y un "seiscientos"
Y en su canción para
corear recrea el mismo espíritu:
Pirri centra,
recoge Amancio,
Amancio pasa a Puskas, Puskas a Pirri,
chuta,
¡Muy bien, así se habla!
(Aplausos de procuradores)".
Cambio de frente
Los cantores del pueblo no paran en irreverencias al momento
de cantar al fútbol y sus héroes; eso nos lo recuerda
Mora Witt, haciendo alusión a la canción de Pablo
Llonto y Pablo Melconáin:
Santa Maradonba rece por mí
Santa Maradona rece por mí
el loto, el calcio ¡ladrones del pueblo!
la Copa del Mundo no estaba más allí
para proteger a los italianos...
Centro al área de
candela
He aquí que el fútbol
llega hasta las figuras sacras, de esas que combinan el liderazgo
espiritual, lo sublime, y el puño alzado, el libertario.
Hablamos de monseñor alberto Luna Tobar, de quien Galo
Mora Witt recuerda estas palabras: "Nunca imaginé
que en mi vida pordría ecribir de fútbol (...)
De viejo y por solicitud amorosa de la televisión, he
gastado algunos momentos en este espectáculo del mundo,
que a nuestra querida porción del globo, a este Ecuador
pequeño, le ha dado una satisfacción tan grande
y a muchos ignorantes atrevidos nos ha permitido reconocer nuestros
límites". Solo un grande como él podría
decirlo tan bien.
¡¡¡Gol!!!
En ese tono, en ese ritmo,
en esa cadencia sinfónica llega Galo Mora Witt a buen
puerto. Su libro ha de ser leído como crónica límpida,
escrita sobre los papiros vírgenes del deporte para los
anales del lado bueno del ser humano.
Y así anuncia su arribo
a tierra firme:
"Otras voces y nuevas páginas ilustrarán la
Copa del Mundo. Surgirán estrellas, escándalos
y frustraciones. Seguirá la polémica entre quienes
vean el fútbol como una caótica disciplina, inútil
como una teología...
"Hasta aquí esta historia de patadas y pensamientos...".
Una palabra sobre el autor
Galo Mora Witt, nacido en Loja
en 1957, es músico, autor y compositor. Integrante, desde
1978, del grupo musical "Pueblo Nuevo". Ha realizado
estudios de Derecho, Literatura y Antroplogía, así
como una pasantía en el Instituto Oficial de Radio Televisión
Española.
Productor de radio y televisión
ha sido realizador, y conductor de los espacios "Vamos a
la Peña", "Tal cual", y "Los juglares
de nuestra tierra".
Autor del "Estudio Introductorio"
a la obras completas del escritor Pedro Jorge Vera, para la Fundación
Bibliografía Ayacucho, Caracas, 1994.
Dirigió los talleres
de la librería Albatros en Ginebra, Suiza.
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