| |
La novela
irreverente de Jorge Oviedo
La 'Balada triste de la Budza
y el guerrillero'
Bayardo Tobar R.
La 'Balada triste de la Budza
y el guerrillero' es la historia de un hombre maduro y refinado
que, de común acuerdo con su mujer, decide adoptar una
niña con el deliberado y perverso propósito de
inventar un universo consagrado al placer, "una cofradía
de la carnalidad" que quiere decir que, además de
hacer el amor con su hija adoptiva, de todas maneras que
en realidad no son tantas-, puede enseñarle a usar la
imaginación , a amar la literatura, y dominar el arte
de la conversación. Relación aberrante, tenebrosa,
insólita.
La chica no solo es esplendorosa,
virginal y ardiente sino también espabilada, así
que aprende rápidametne en todos los terrenos, al punto
que, le mano de la venganza, no duda un instante en instalar,
en la mismísima mansión de la heredad, el primer
cabaret moderno, un 'Moulin Rouge francés trasladado a
Quito', y ejercer de (Butzas: Bellas mujeres que 2.500 años
ha llegaron a Atenas procedentes de Mileto, "con quienes
se podía conversar de todo antes y después del
amor" ya quienes, dada la influencia que ejercieron sobre
los hombres, incluidos, desde luego, los gobernantes "el
rey Pericles cambió a su mujer por la hermosa Aspacia"-
las atenienses la calumniaron y odiaron. Entonces la palabra
'budza' cambikó a 'pudza', luego a 'putare', putatum,
y de allí, con el andar del tiempo, a la palabrota actual
'puta'. "Puta como un chirlazo, como una cuchillada, como
un escupitajo", ignorando "el noble significado de
su origen").
Hasta el 'Moulin Rouge' quiteño
llegó un día Carlos Marx Gutiérrez, el guerrillero,
del que se enamora con pasión la 'budza', y a quien delata,
ingenuamente, con el ánimo de salvar su vida, acelarando
su muerte a manos de la represión.
El largo monólogo de
la 'butza', constituye un doloroso lamento y un canto elegíaco
a dos personas/personajes que iluminan los sórididos e
infructuosops dominios de la pasión: papaíto, su
padre adoptivo, 'ángel o demonio', que cultivó
sus instintos y le enseñó "a disfrutar el
placer sin relacionarlo con el pecado", y el guerrillero
que llegó a purificar su vida y le invita "inventar
la vida".
De entrada, se advierte una
relación afectiva entre el escritor y sus personajes,
seres con identidad propia, tratados con sensibilidad y lucidez;
seres proscritos que no hacen la historia, sino que la padecen.
Tal vez por eso los acontecimientos históricos no les
interesan más que como fuerzas incontrolables que condicionan
sus vidas.
Jorge oviedo Rueda explora
un territorio especialmente rico y significativo: el de la novela
testimonial de una generación (la suya) qeu militó
en la izquierda y posteriormente ha sido vencida o ha traicionado
sus ideales apra triunfar. Con numerosos destellos de intuición
y lucidez constituye algo más que un mero testimonio de
la transición y el desencanto.
Sobre la base del viejo y mítico
tema de la protitución y de lso rigores de la lucha pro
la esixtencia y la transformación social (lo uqe les convierte
a "butza' y al guerrillero en "lamas gemelas")
construye una narración rica y sencilla que aborda algunos
de los temas claves de nuestra, historia más reciente;
en la que se mueve.
Lamentablemente, una pequeña
parte de la literatura actual en el país. Narración
marcada por el sentimiento de derrota, de pérdida, por
el desgarramiento interior que produce saber que no se puede
poseer a alguien que nunca nos pertenecerá o derrotar
a la injusticia de los satisfechos cuando el miedo se convierte
"en un cotidiano compañero de todos los ciudadanos".
Un ejercicio de serena desesperación que podría
parecer romántico si no fuera por la ironía y el
distanciamiento crítico que preside todas (o casi todas)
sus páginas.
Con un ritmo rápido
y un estilo conciso de frases breves describe el entorno social;
a los prototipos reveladores de la mediocridad, la hipocresía
y la crueldad; la mutación urbana de Quito; la violencia
como el eje del ejercicio del poder fundado en el miedo colectivo
y las debilidades sexuales y las perversiones que se agazapan
tras el autoritarismo de los dueños del poder: presidentes,
ministros, curas y militares: personajes ficticios, pero por
igual, figuras verosímiles.
En fin, por la transparencia
del relato, pero sobre todo, por el profundo sentimiento que
la inspira, 'Balada triste de la budza y el guerrillero' es una
buena primera novela, llena de irreverencia y expresividad. Con
gran economía de medios, Jorge Oviedo Rueda construye
un relato sólido y eficaz, deliberadamente irreverente,
que mantiene vivo el interés del lector hasta un final
que se clava en la mente como un diamante: "algún
día la vida será de los que no hemos aprendido
a mentir para vivir, de los que no necesitamos ser hipócritas
para ser honestos".
|
|