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Víctor
Guzmán y su obra 'Laberintos Internos'
Oswaldo Rivera V.
Enrique Guzmán Villena
es profesional en comunicación social y ciencias políticas
y sociales, pensador, poeta y autor de algunas obras de carácter
filosófico. En la obra 'Laberintos Internos' profundiza
acerca del mundo, la naturaleza y el hombre, extraído
con visión y enfoques de la trayectoria del ser humano,
caminante y explorador enraizado en la energía, la materia,
el espacio y el tiempo, para, con espiritualidad y armonía,
orientar y dar respuestas a los problemas e inquietudes, junto
a la formación de entelequias mentales, al señalas
el desenvolvimiento en el Universo.
En esta obra, 'Laberintos Internos',
prima la dialéctica universal, frente a los lugares llenos
de encrucijadas que no permiten salir. Según la leyenda,
es el culto al Palacio de 'Labrys', qu eposeía el hacha
de doble filo, destinada a la muerte y al renacer. Seguramente
son pruebas para que el hombre ponga en juego, ordene sus ideas
y logre salir superando angustias, adversidades, excentricidades;
para que renazca, se eleve y tenga que aislar vórtices
opuestos, hasta orientarse mediante ejes correctos. Las ideas
y los conocimientos en las más grandes turbulencias analizan
los 'ídolos' que amenzan con la destrucción.
Enrique Guzmán, con
poder de concentración, mueve sus reflexiones dentro de
la energía, la materia, el espacio, el tiempo, ejes y
fuerzas en complicadas acciones, y ubícase en la vida
y en el espíritu, de acuerdo con la filosofía en
sus variados aspectos teleológicos o de los fines axiológicos
o de los valores, cuyas disciplinas éticas y estéticas,
prácticamente, cubren el pensamiento y la concienciación
plena de responsabilidades con características fisiológicas,
sicológicas y una conducta artística capaz de reforzar
la existencia material y espiritual, en las claras dimensiones,
como el poder de la voluntad, afirmador de actos luminosos.
Un segundo problema filosófico
asegura la fluidez del pensamiento y la acción, referios
a lo gnoseológico, en frases como "idea que nosotros
nos formamos de las cosas", considerando la evolución
del conocimiento. Necesarip abordar la conformidad de esees conocimiento
con la situación objetiva quetrascienda con gran contenido
lógico y la región de objetos en enunciaciones
conceptuales, el plano externo y los grados de evidencia y certeza.
Generalmente, cuando se reconoce la verdad es con lo evidente,
y la certeza que excluye dudas.
Como tercera instancia filosófica,
el autor ocupa un campo más reflexivo y hasta metafísico,
conjugando el proceso histórico y real; es decir, el problema
ontológico o del ser humano en líneas metafísicas
de la naturaleza y del espíritu. Aspira a darnos una concepción
ordenada del mundo y de la vida conel aporte de ciertas ciencias
particulares. En la metafísica del espíritu mediante
la ayuda de la sicología. La moral, la estética,
la historia y los brotes religiosos, sociológicos y jurídicos,
para mantener despierta la razón, la intuición
y la sabiduría, con ejercicios espirituales y los métodos
de inferencia y de la fenomenología.
En la obra de Enrique Guzmán
vibra la energía de las ideas, los misteriosos viajes
llenos de transformaciones. La interioridad de la persona representa
reflexión intensa frente a los constrastes, como la luz
y la sombra, hasta lograr abrir puertas y ventanas, midiendo
los espacios y la sabiduría. El movimiento y los cambios
son esencias vitales mantenidas por la gravitación y la
educación, que es el paso má firme para el presente;
así, la conciencia gobierna a la inteligencia, no hay
muerte sino dinamismo y sacrificio, de acuerdo con la evolución
y la voluntad.
El mundo, para el autor, se
extiende de manera primordial (centro) y las polarizaciones (huevo).
Explica la forma esférica como luz primordial, y el huevo,
que es el corazón con atributos de germinación.
Habla de la sabiduría egipcia y su energía mental
en pleno movimiento con los principios más fundamentalesde
ritmo, causa y efecto, género que implica creación
sujeta a la atención y a la conciencia. De esta manera,
la mente se organiza y piensa, analiza, sugiere, cuida que lo
incorrecto dañe a los demás; asegura la responsabilidad
y educa la imaginación, para conseguir el dominio de sí
mismo y trazar caminos donde las virtudes, guerreadas con valor
y ternura, salven a la colectividad, la libere con la meditación,
sincronizada el cuerpo y el alma y descubriendo las potencialidades
humanas y la propia razón de ser.
Víctor Guzmán,
pensador de energías espirituales prfundas, abarca las
figuras geométricas y lso números en sus connotaciones
materiales y espirituales. Explica la caverna de Platón
y sus reflejos, aclara sobre la vida y la muerte, valiéndose
dela realidad y la imaginación, mezcla de objetividad
y lo sobrenatural. Recuerda a Dante en los planos reales y sobrehumanos.
Considera a la felicidad que
llega a nosotros según el eestado mental y el cultivo
de uno mismo. Se refiere al Universo y al silencio. El silencio
es "Vigilancia interior", pero está acompañado
del sonido y la luz, sea el silencio físico que no habla,
el mental que se reduce a no pensar, y el silencio espiritual
que es manifestación suprema, concentración y energía.
Aclara que el perdón es una reparación, la libertad
es voluntad y facultad de pensar, apreciar, tener conciencia
de las leyes y las buenas costumbres. El deber, la verdad, la
sabiduría, la dignidad, la tolerancia que se transforman
y se desarrollan, examinando el punto de vista con el cual se
perfecciona la actitud frente al mundo, porque los objetos, los
fenómenos y las virtudes se hallan orgánicamente
vinculados a otros, son dependientes y se condicionan.
Al final de la obra, Víctor
Guzmán, determina que la geometría sagrada es contemplativa,
y los números son equilibrios que reprsentan realidades
de pensar y actuar; son colores y formaas, combinaciones y esencias,
relaciones, poderes mágicos, identificaciónes y
símbolos, fases y contrastes que desarrollan el mundo
con su energía y como elementos de orden y fuerza activa,
nutren el pensamiento; así, el número uno indica
dignidad, independencia e iniciativa; el dos, idealismo, suavidad
y armonía, etc.
El autor, en su obra, demuestra
línea castiza, pensamientos claros, orden apreciativo
y crítico, profundidad de conceptos, dominio histórico,
metodología que entrega observaciones, nuevos conceptos
y teorías, exploraciones y predicciones sobre los hechos
del mundo. El grado de ligitimidad de sus conocimientos mantienen
agudeza, penetración, visión, coherencia y descripción
fenomenológica e histórica, que dan la obra seguridad
e interés tanto por su estructura como por el contenido
que provee actitudes y ejemplos esclarecedores y que demuestran
conocimientos amplios que alimentan la curiosidad y el apego
a los problemas objetivos y de certidumbre sometidos a los espacios
gnoseológicos y axiológicos que desempeñan
papel primordial en el método fenomenológico.
Obra destinada a especialistas
y personas reflexivas que encontrarán la posición
del ser humano dentro del Universo. Gran esfuerzo de Víctor
Guzmán: presenta al lector un fondo de inquietudes y angustias
poco analizadas en este tiempo y qu efortalecerá el espíritu
y aquella síntesis superior y normativa que da sentido
a la vida, nos orienta a buscar la verdad y practicar la virtud,
en esta época llena de odio, cálculos económicos,
inseguridades, injusticias y corrupciones de toda índole.
Obra que sugiere, enseña, encauza y está abierta
a toda manifestación intelectual, de sentimientos y anhelos
por juzgar.
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