Libertad
de expresión en franco retroceso
Néfer Muñoz
El combate contra las leyes
que coartan la libre expresión y las presiones sobre los
medios de comunicación pondrá a prueba en 2003
a las autoridades de América Latina y el Caribe, donde
fueron asesinados 261 periodistas en los últimos cuatro
años.
Este año fue uno de
los peores de la última década para el ejercicio
del periodismo en la región, pues crecieron las restricciones
y agresiones de gobiernos y de grupos criminales, señalaron
dos de las principales organizaciones internacionales que velan
por los derechos de los profesionales de prensa.
En Colombia, Haití,
Panamá y Venezuela encabezan la lista de países
con mayor retroceso de la libertad de expresión y donde
se impusieron más obstáculos al ejercicio del periodismo,
dijeron portavoces de Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la asociación
latinoamericana Periodistas Frente a la Corrupción (PFC).
RSF, con sede en París,
mantiene su mirada preocupada sobre Haití y Venezuela,
pues se han multiplicado las agresiones contra periodistas, la
mayoría de ellas cometidas por agentes del Estado, dijo
el director de la esa entidad para América, el francés
Régis Borgeat.
También Colombia es
otro foco de constante atención para RSF, ante la muerte
en los últimos 12 meses de cinco periodistas y colaboradores
en el ejercicio de sus funciones, al igual que las restricciones
que sufren los periodistas en Cuba y México.
"La situación en
Colombia ya era dramática... y ahora nos preocupa el intento
del gobierno de Alvaro Uribe de imponer restricciones a la prensa
extranjera", agregó Borgeat.
La empresarial Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP) indicó que de 1988 a este año fueron
asesinados 261 periodistas en América Latina y el Caribe.
Se detalla que 112 murieron en Colombia, 37 en México,
21 en Guatemala, 20 en Brasil, 19 en Perú y el resto en
otros países de la región.
La SIP añadió
que en 2000 fueron muertos siete periodistas latinoamericanos,
en 2001 otros 11 y este año ocho. Aunque la cantidad de
muertes se redujo en 2002, se asegura que las agresiones aumentaron.
Las agresiones contra periodistas
están en constante aumento, ya que pasaron de 114 en 2001
a 170 este año, dijo la estadounidense Linda Hemby, portavoz
de Periodistas Frente a la Corrupción (PFC).
La organización PFC,
con sede en El Salvador, proporciona recursos y otros servicios
a los periodistas dedicados a investigar actos de corrupción.
También les ofrece respaldo cuando sufren represalias
o afrontan decretos, leyes y fallos que socavan su labor.
Hemby sostuvo que las represalias
y el recrudecimiento de políticas estatales son producto
de un mejoramiento en el periodismo de investigación en
la región, sobre todo en la cobertura de casos de corrupción.
Para PFC, en México
está amenazado el secreto profesional, como se comprobó
este mes con la citación por parte del gobierno a siete
periodistas de los diarios La Jornada y El Universal para que
revelaran sus fuentes de información.
Panamá es otro de los
países de la región con concentra la preocupación
de las organizaciones defensoras de los derechos de los periodistas,
debido a la existencia de una gran cantidad de las llamadas leyes
mordaza, que restringen la labor de los periodistas.
Según PFC, casi 100
de los más de 200 periodistas panameños activos
enfrentan querellas judiciales desde fines de 2000, muchas de
las cuales están relacionadas con investigaciones de actos
de corrupción.
Más de 40 de esas demandas
fueron iniciadas por funcionarios, entre ellos por la propia
presidenta Mireya Moscoso, el procurador General, José
Antonio Sossa y el juez Winston Spadafora.
"Lo que está pasando
en Panamá ya es un escándalo continental",
señaló a IPS la periodista panameña Mónica
Palm, reportera y columnista del diario La Prensa, quien corre
el riesgo de ser detenida en los próximos días.
Palm publicó en marzo
comentarios sobre el empresario panameño Mayor Alfredo
Alemán, quien tras la publicación se sintió
ofendido y presentó una demanda por injurias y calumnias.
Alemán era el propietario
de un banco, declarado en quiebra en 1996, el cual supuestamente
era utilizado para el lavado de dinero por parte de narcotraficantes
colombianos.
"En Panamá, la
libertad de expresión es una utopía. Si bien no
estamos a nivel de Cuba, aquí las presiones del gobierno
y de los sectores económicos poderosos son enormes",
añadió la periodista.
Tanto RSF como PFC han insistido
en su preocupación por la gran cantidad de leyes mordaza
que siguen vigentes en Panamá y que datan de hace más
de tres décadas.
A pesar de haberlo prometido
en campaña, los últimos tres gobiernos democráticos
de Guillermo Endara, Ernesto Pérez-Balladares y Mireya
Moscoso han incumplido su promesa de derogar estas leyes.
Periodistas y activistas coincidieron
en que el panorama para los comunicadores de América Latina
y el Caribe no es nada halagüeño e hicieron un llamado
a la comunidad internacional para presionar y revertir esta situación.
IPS
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