¿Es la cultura un elemento terrorista?
Melchor, Gaspar, Baltasar
y AI-Qaeda
¿Qué hubiera
pasado si hubieran sido tres Reinas Magas? Hubieran ayudado a
María en el parto y con el trabajo del pesebre, le habrían
organizado un cacerolazo a Herodes, habrían llevado regalos
prácticos
Marta Durán de Huerta
La alarma fue mayúscula.
El gendarme del mundo se enteró de que los Reyes Magos,
que llevan regalos a millones de niños, son originarios
de Babilonia, hoy Irak. ¿Qué obsequios harán
personajes de procedencia tan sospechosa?
A Arafat los israelíes
no lo dejaron ir a Belén. ¿A los tres Reyes Magos
tampoco?
JUGANDO CON LA HISTORIA
Gran alarma cundió en
la Casa Blanca cuando el presidente George Bush junior se enteró
que los Reyes Magos son originarios de Babilonia, es decir, de
Irak, así que está tratando de convencer al Congreso
norteamericano y al Consejo de Seguridad de la ONU de enviar
una comisión especial para inspeccionar el cargamento
de juguetes y pasarle báscula a sus majestades. La Casa
Blanca, en su ya habitual paranoia, afirma que los regalos fueron
comprados con dinero de Al-Qaeda.
Melchor, Gaspar y Baltasar
vienen efectivamente de Oriente, de Babilonia, una región
importantísima para la humanidad, no sólo por su
petróleo, sino porque es cuna de algunos de los inventos
más importantes y antiguos, como la escritura, el calendario,
el primer código civil y la división del tiempo
en días, horas, minutos.
DEPORTACIONES MASIVAS
Los babilonios atacaron Jerusalén
en el 586 aC y llevaron como prisioneros a Mesopotamia a miles
de judíos, y es así como surgió una enorme
comunidad hebrea producto de varias deportaciones masivas.
En el año 532 aC hubo
un intento de regresar a la región de origen y se reunieron
40 mil hijos de Israel, mas no eran todos. La influencia cultural
de los judíos era enorme y tal vez eso hizo que la profecía
de un mesías se conociera en Babilonia.
ANTES DE NAVIDAD
La Navidad es la celebración
del nacimiento de Jesús en el año cero de nuestra
era, pero antes de esa fecha se celebraba el solsticio de invierno
(la noche más larga), es decir, que a partir del 23 de
diciembre los días vuelven a ser más largos. Los
romanos, por ejemplo, decoraban sus casas con ramos de laurel
para mostrar que el invierno no mataba todo lo verde.
Cuando llegó el cristianismo, no eliminó estas
celebraciones, sino que las aprovechó, así que
la fiesta pagana más llamativa se convirtió en
la fiesta cristiana más importante. Mucha gente se queja
que la Navidad se ha convertido en una celebración del
consumo: comilonas, brindis y mucho vacilón.
En este sentido estamos regresando
a las raíces paganas de la celebración invernal.
En el antiguo Egipto y Arabia se celebraba el aumento de la luz
con fiestas lujosas a los 13 días de la noche más
larga, es decir, el 6 de enero.
TRES TRISTES MAGOS
Los Reyes Magos partieron desde
Oriente para llevar regalos al Mesías que ya había
nacido, pero los historiadores aún no se ponen de acuerdo
sobre si fueron 3 o 12, sobre si salieron de Babilonia o de Persia
(hoy Irán). Por ejemplo, Marco Polo (que llevaría
la pasta a Italia, desde China, por primera vez) pasó
por Save, en Persia, donde la gente le dijo que de ahí
eran los Reyes Magos y en las pinturas más antiguas aparecen
con ropa persa.
De hecho, cuando los persas
invadieron el norte de Italia a principios del siglo VII, la
Iglesia de la Natividad de Ravenna se salvó del saqueo
porque los invasores reconocían a las imágenes
de los Reyes Magos como símbolos persas, y por si fuera
poco, el escudo de la ciudad de Save incluye las tres coronas
de los Santos Reyes.
Otros científicos opinan
que eran judíos desterrados que vivían en Babilonia,
lo que explicaría el interés por el nuevo rey judío.
Tanto para los persas como para los babilonios, el nacimiento
de un rey judío era importante porque todos estaban bajo
la dominación romana y se trataba de un rey liberador,
según la profecía.
César Augusto era emperador
de Roma, pero Herodes era quien gobernaba Israel, un "protectorado
del imperio". César ordenó un gran censo antes
del solsticio de invierno; ese censo serviría a los romanos
para cobrar más impuestos a sus súbditos y todos
tenían que viajar a la región de donde provenían.
¡TODOS AL CENSO!
José y María
embarazada hicieron una larga travesía para acudir al
llamamiento del César. María y José descendían
del rey David y les correspondía empadronarse en Belén,
la ciudad de su estirpe y, como todos sabemos, fue en Belén
donde nació Jesús.
Los Reyes Magos fueron hacia
allá siguiendo la estrella de Belén, que, según
los astrónomos actuales, no fue estrella ni el cometa
Halley, sino un reflejo impresionante, ya que Júpiter
y Saturno en la constelación de Piscis se acomodaron uno
detrás de otro y los respectivos resplandores se volvieron
uno.
A los ocho días de nacido
el Niño, tuvo lugar la ceremonia de la circuncisión,
que era algo así como el bautismo para los judíos.
Y al Niño le pusieron por nombre Jesús.
Los Reyes Magos viajaron más
de mil 600 kilómetros atravesando Irak, Siria, Jordania
y Cisjordania, y se dice que el manto de Gaspar era de púrpura
de Corinto, el de Melchor era púrpura de Tiro y el de
Baltasar era púrpura de Menfis.
Visitaron a la sagrada familia;
al niño le llevaron mirra, incienso y oro, que eran las
ofrendas de más respeto y honor de aquellos tiempos.
Tras haber visto y adorado al niño, las majestades volvieron
a sus tierras, pero lo hicieron por otro camino, pues un ángel
les contó todo lo que estaba pasando con los romanos,
así que ya no pasaron por Jerusalén y Herodes se
quedó esperando.
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