| | Un acontecimiento cultural y turístico El Museo Mineralógico de Magner Turner en Portovelo Sin duda, el más conocido sitio de visita para turistas en Portovelo, es el Museo Mineralógico Magner Turner. Todas las piedras del mundo, o casi todas, están reunidas en un solo espacio: el Museo Mineralógico Magner Turner. Su propietario ha logrado recopilar la historia minera de Portovelo y de otras partes del planeta. El topacio, los ópalos, el rubí, la esmeralda y, por supuesto, el oro, se exhiben con las viejas lámparas de carburo y los cascos para entrar a las minas. Empotrado en el brazo montañoso Sur que preside Portovelo, y por el lado del sol saliente, este museo, avanza en prominencia y visibilidad, día a día, según crece el sueño de su autor, y cuando así lo permiten sus hallazgos de metal precioso. "Es el único minero sensato que conozco", ha dicho uno de los más cercanos amigos de Magner Turner, y justifica esta aseveración cuando argumenta que "casi como por norma, los mineros se inclinan mucho a derrochar, a la vida dispendiosa, y es difícil encontrar en ellos ideas o propósitos que estén por encima de su relación febril con el oro: que salga de los pasadizos estrechos en que se han convertido muchas de sus propias vidas". Pero a Magner se le metió en la cabeza una elevada, abierta, y grande idea: hacer un museo. Y en eso lleva décadas, cediendo los espacios habitacionales de su casa a las muestras minerales, a las piezas de colección que aumentan constantemente, en número y en volumen. Él, su esposa y tres hijos viven en una cuarta parte del área original de la vieja casa de minero, diseñada y construida hace unos 100 años, por una de las compañías extranjeras que llegaron a Portovelo para sacar oro, en abundancia. Todo taxista de la región conoce el camino a la casa de 'El Salvaje' como se lo conoce a Magner. Al llegar, arriba, a medio camino de la cresta, se pueden apreciar los lados antiguos de la estructura de la casa, en contraste con uno de los lados nuevos que pueden verse desde abajo, a la orilla del río Amarillo, o desde el brazo montañoso paralelo, que está al Norte. Al cruzar por el gigante arco de la entrada principal, mirando hacia la derecha, y hacia el fondo, se aprecia un tercer aspecto: los determinantes y contundentes muros que sustentan las tres minas del museo: la Ecuador, la Chile y la Bolivia, avanzando hacia las betas, que son los primeros sitios que recorren los visitantes. Los enormes, y frondosos árboles de mango, cerca de la casa, y las aves que allí anidan, explicarían con dulzura y música, cómo ha sido posible esta proeza. A lo largo de periodos de prosperidades y de crisis mineras: el Museo Mineralógico cuenta con algo más de siete mil objetos de exhibición. Ya se sabe, a un visitante, que aprecie el museo superficialmente, con una explicación general de los diversos aspectos involucrados, le tomará al menos dos horas completar la visita. Y es que, aparte del contenido físico del establecimiento, con muestras de Ecuador y Sud América en particular, como de otros lugares del mundo, hay varios temas: geología, mineralogía, arqueología. . . . antigüedades. Están también los documentos históricos, y los antecedentes familiares de los Turner. Entre lo más apreciable, los vastos y admirables conocimientos de minería, exploración y explotación de minerales del Ecuador y de otros países, que caracterizan a Magner Turner. Sus relatos de selvas y montañas, pasajes con personajes que han visitado el museo. Hacia el futuro, el Museo Mineralógico Magner Turner está actualmente involucrado en su propios afanes de restauración, ampliación, y mejor gestión administrativa, en conjunción de esfuerzos con otros dos museos de la región. Uno de los tantos reportajes escritos sobre el lugar, lleva el título: 'Del Triángulo de la Bermudas a Diaruzaf' y relata parte de la historia familiar, sobre un barco, que cargado de maquinaria minera en los Estados Unidos, salió hacia el Ecuador, con su gestor a bordo, el abuelo de Magner, sin llegar nunca a su destino: náufrago en el Triángulo de las Bermudas. Desde ese capítulo hasta Diaruzaf se cuentan cuatro, de seis generaciones de los Turner en estas lides. Diaruzaf es el último de los hijos de Magner, bautizado con las primeras letras de tres piedras preciosas: diamante, rubí y zafiro. Sitios como este museo mineralógico, lugares como Portovelo, regiones como el Altiplano Orense, provincias como El Oro, me han hecho pensar: "Cuántos, y cuántos, y cuántos sitios, lugares, regiones, provincias del Ecuador hay, que los ecuatorianos no conocemos, que nunca los sospechamos, ni hablar de considerarlos como alternativas, para no tener que emigrar a tierras totalmente extrañas" | |