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El simbolismo en el Ecuador
Javier de la Torre Prado
El movimiento simbolista dentro
de la poesía ecuatoriana, tuvo un retardo en su presencia,
en consideración a que a nivel latinoamericano y europeo
éste se desenvolvió a partir de la segunda mitad
de fines del siglo anterior.
La presencia romántica y parnasiana había dominado
la poesía y la prosa, sobre todo en Europa, con representantes
como Víctor Hugo, Teophilé Gautier; enAmérica,
no lograba romper con las corrientes románticas Edgar
Allan Poe y la monumental obra de Walt Whitman. De toda suerte
ese filón romántico constituía para los
poetas y prosistas mundiales, una camisa de fuerza para expresar
lo sensorial y sinestésico de sus vivencias íntimas.
Siendo París la capital de la cultura de ese entonces,
el simbolismo como manifestación de la belleza de la métrica
y rima en el soneto, empezó a tener acto de presencia
en poetas como Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, Mallarmé,
que constituyeron el punto crucial que dio el salto definitivo
hasta el simbolismo francés.
La sensibilidad de los nombrados en el párrafo anterior,
ya sea con razón o sin ella, produjeron en estos escritores
una hipersensibilidad que dio pauta al consumo de estupefacientes
y una vida desordenada, a más de un 'esnobismo' que se
ajustaba a ese París allegado a todo entorno de disociación
de la personalidad.
En América, Amado Nervo, Manuel Acuña, Rubén
Darío, tomaron la posta simbolista y es indiscutible que
gravaron para siempre en su poesía un altísimo
grado de calidad en lo sensorial cuanto en el desciframiento
de lo inconsciente del hombre atormentado bajo el vacío
infinito de una existencia sin sentido, o con un sentido creciente
hacia el desasosiego.
Luego de haber transmitido por la poesía de Remigio Crespo
y otros poetas netamente románticos, que venían
arrastrando la cadena bucólica de los amadores imposibles
o de los irreales atardeceres, un grupo de poetas se afinca tanto
en el Puerto de Guayaquil, cuanto en la ciudad Capital, los más
representativos han sido considerados en el primer bautizo que
diera sobre ellos el elegante prosista y periodista Raúl
Andrade al bautizarles como la 'Generación Decapitada';
Ernesto Noboa, Humberto Fierro, Medardo Ángel Silva, Arturo
Borja, fueron quizás los de mayor persistencia en el simbolismo
puro, el soneto fue el arma poética que utilizaron para
llegar a establecer el presupuesto del arte por el arte y de
la defensa de la belleza por sí misma; lo cual indiscutiblemente
lograron a través de versos con una entonación
rítmica interna de altísimos quilates, nunca podremos
cansarnos de releer aquellos poemas que llevan por título
'Vaso de lágrimas', 'Emoción Vesperal', que nos
llevan a entender la raigambre del verso extremadamente cuidado
y silencioso, forjado en aquellos que nacieron para ser no otra
cosa que poetas.
Es tanta su influencia que dichos versos musicalizados constituyen,
a no dudarlo, los mejores exponentes de la música ecuatoriana,
especialmente el pasillo.
Hoy que la poesía se ha convertido para muchos en un cartel
político de mala calidad, o la versificación inocua
que enturbia el arte de la expresión del silencio que
no se puede guardar y que aflora como la rosa al viento, se vuelve
necesario que aquellos que hacemos poesía releamos hasta
el cansancio la obra poética de los grandes de Latinoamérica,
de aquellos postmodernistas como Jorge Carrera Andrade, para
medir con justicia real si es que nuestra intención llena
de todo derecho para hacer poesía debe constituirse en
algo permanente, o por el contrario, en un reconocimiento de
limitaciones, que nos lleven con honestidad a optar de manera
preferible por acallarnos, antes que llevar a la luz poemas de
bajísima calidad que en ningún momento deberían
ser editados por respeto más que por un acto de libertad.
El gran poeta Pound decía que todo el mundo puede cometer
poesía, lo terrible es que la publiquen.
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