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Un Papa
'mago'
Carlos Freile
Hace mil años, para
ser más exacto el 12 de mayo de 1003, murió el
Papa Silvestre II. Decían las gentes del pueblo que había
sido un mago. Pero no solo eso, afirmaban que hablaba con los
demonios y los dominaba. En sus conjuros, decían, tenía
dos diablos preferidos: Cateto e Hipotenusa, ellos le enseñaban
los secretos de la naturaleza. ¿De dónde habían
sacado las gentes estas ideas? De que este Papa había
sido un sabio monje que Pero comencemos por el principio.
Gerberto de Aurillac nació
en el sur de Francia hacia 940 y muy joven ingresó a un
monasterio. Allí sobresalió por su inteligencia
y su afición al estudio. No olvidemos que los monasterios
eran los centros culturales más importantes de Europa
y estaban llenos de sabios. Al poco tiempo viajó a España,
país en donde se reunían estudiosos de todas partes
y de diverso origen: había cristianos, judíos y
musulmanes. En el monasterio de Santa María de Ripoll
encontró Gerberto una enorme colección de libros
en latín que comenzó a devorar con entusiasmo,
pues ¡quería saberlo todo! Entre esos libros, copiados
con cuidado por los monjes catalanes, encontró traducciones
de textos de origen árabe. Estos textos eran originales
o a su vez traducciones del sirio, del persa, del griego y trataban
de materias como astronomía, aritmética y geometría.
Estas ciencias fascinaron al joven monje y nunca las abandonó,
impulsado por su maestro Juan, un monje español erudito.
Luego viajó a Roma llevado
por el obispo de Urgel. Allí dio tantas muestras de sabiduría
y erudición que el emperador Otón I lo tomó
como maestro de su hijo. Su fama se hizo europea. El arzobispo
de Reims lo invitó a dar clases en la escuela de la catedral
(en esa época la escuela incluía todos los estudios
en sus diferentes etapas, solo más tarde se separó
la escuela del colegio y universidad). Allí Gerberto revolucionó
el arte de enseñar, no solo porque introdujo las novedades
matemáticas y geométricas, sino porque inauguró
un auténtico "diálogo entre las ciencias"
y porque defendió el intercambio y la confrontación
de opiniones.
Con el paso del tiempo fue nombrado abad del monasterio de Bobbio
y arzobispo de Reims, tuvo que participar en la política
del imperio, pero nunca olvidó sus libros. De hecho su
biblioteca era de las mayores de Europa. En abril de 999 fue
elegido Papa y adoptó el nombre de Silvestre II. No daremos
una revisión a lo que hizo como Papa tanto en los dogmático
como en lo administrativo aunque tuvo iniciativas interesantes.
Al morir dejó varias
obras escritas, sobre todo de geometría , física
y filosofía, que gozaron de gran fama durante varios siglos.
Algunos autores sostienen que Silvestre II "enseñó
de nuevo a contar a Europa" porque fue el gran propagador
de los números arábigos y del ábaco. Antes
de él se escribía todavía con números
romanos, lo que dificultaba enormemente los cálculos matemáticos
y científicos. Por eso es imposible que haya habido un
año cero, porque cuando un monje calculó la época
del nacimiento de Cristo para elaborar una cronología
más exacta no se conocía el cero en Occidente.
La tradición popular también cuenta que Silvestre
II fue el inventor del reloj de péndulo, el cual no se
extendería por Europa por falta de materiales eficaces
para su fabricación.
Con el paso del tiempo se atribuyeron
a Silvestre una serie de libros de sabiduría oculta así
como instrumentos de nigromancia y otros ritos. Son todos falsos
naturalmente, pero la fantasía de la gente sigue siendo
inagotable sobre todo cuando está alimentada por la ignorancia:
el pueblo llano oía hablar de cateto e hipotenusa, ¿con
esos nombres, qué otra cosa podían ser sino demonios?
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