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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Un Papa 'mago'

Carlos Freile

Hace mil años, para ser más exacto el 12 de mayo de 1003, murió el Papa Silvestre II. Decían las gentes del pueblo que había sido un mago. Pero no solo eso, afirmaban que hablaba con los demonios y los dominaba. En sus conjuros, decían, tenía dos diablos preferidos: Cateto e Hipotenusa, ellos le enseñaban los secretos de la naturaleza. ¿De dónde habían sacado las gentes estas ideas? De que este Papa había sido un sabio monje que Pero comencemos por el principio.

Gerberto de Aurillac nació en el sur de Francia hacia 940 y muy joven ingresó a un monasterio. Allí sobresalió por su inteligencia y su afición al estudio. No olvidemos que los monasterios eran los centros culturales más importantes de Europa y estaban llenos de sabios. Al poco tiempo viajó a España, país en donde se reunían estudiosos de todas partes y de diverso origen: había cristianos, judíos y musulmanes. En el monasterio de Santa María de Ripoll encontró Gerberto una enorme colección de libros en latín que comenzó a devorar con entusiasmo, pues ¡quería saberlo todo! Entre esos libros, copiados con cuidado por los monjes catalanes, encontró traducciones de textos de origen árabe. Estos textos eran originales o a su vez traducciones del sirio, del persa, del griego y trataban de materias como astronomía, aritmética y geometría. Estas ciencias fascinaron al joven monje y nunca las abandonó, impulsado por su maestro Juan, un monje español erudito.

Luego viajó a Roma llevado por el obispo de Urgel. Allí dio tantas muestras de sabiduría y erudición que el emperador Otón I lo tomó como maestro de su hijo. Su fama se hizo europea. El arzobispo de Reims lo invitó a dar clases en la escuela de la catedral (en esa época la escuela incluía todos los estudios en sus diferentes etapas, solo más tarde se separó la escuela del colegio y universidad). Allí Gerberto revolucionó el arte de enseñar, no solo porque introdujo las novedades matemáticas y geométricas, sino porque inauguró un auténtico "diálogo entre las ciencias" y porque defendió el intercambio y la confrontación de opiniones.
Con el paso del tiempo fue nombrado abad del monasterio de Bobbio y arzobispo de Reims, tuvo que participar en la política del imperio, pero nunca olvidó sus libros. De hecho su biblioteca era de las mayores de Europa. En abril de 999 fue elegido Papa y adoptó el nombre de Silvestre II. No daremos una revisión a lo que hizo como Papa tanto en los dogmático como en lo administrativo aunque tuvo iniciativas interesantes.

Al morir dejó varias obras escritas, sobre todo de geometría , física y filosofía, que gozaron de gran fama durante varios siglos. Algunos autores sostienen que Silvestre II "enseñó de nuevo a contar a Europa" porque fue el gran propagador de los números arábigos y del ábaco. Antes de él se escribía todavía con números romanos, lo que dificultaba enormemente los cálculos matemáticos y científicos. Por eso es imposible que haya habido un año cero, porque cuando un monje calculó la época del nacimiento de Cristo para elaborar una cronología más exacta no se conocía el cero en Occidente. La tradición popular también cuenta que Silvestre II fue el inventor del reloj de péndulo, el cual no se extendería por Europa por falta de materiales eficaces para su fabricación.

Con el paso del tiempo se atribuyeron a Silvestre una serie de libros de sabiduría oculta así como instrumentos de nigromancia y otros ritos. Son todos falsos naturalmente, pero la fantasía de la gente sigue siendo inagotable sobre todo cuando está alimentada por la ignorancia: el pueblo llano oía hablar de cateto e hipotenusa, ¿con esos nombres, qué otra cosa podían ser sino demonios?

 
 
 
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