La
Navidad y su historia
Pilar Álvarez Areces
llarinalvar95@hotmail.com
El significado religioso, y las reuniones familiares, son el
ingrediente básico de la Navidad pero también existen
muchas costumbres sin las cuales no entenderíamos estas
fiestas.
El árbol, el Belén,
los regalos y algunos alimentos típicos forman parte de
la liturgia habitual en esas fechas.
Todos estos ritos tienen un
origen muy antiguo que en algunos casos se remontan a épocas
anteriores al triunfo del cristianismo.
La iglesia necesita tres siglos
y medio para incluir en los calendarios litúrgicos la
fiesta de la Navidad.
Hasta entonces los cristianos
solo conmemoraban la muerte de los santos, la llamada "natividad
al cielo", puestos a señalar una fecha para celebrar
el nacimiento del niño Jesús, la iglesia no escogió
un día de primavera, la estación del año
que se deduce de la Biblia al señalar que los pastores
dormían a la intemperie.
Opto por la efeméride
en la que los gentiles celebran el "nacimiento del invicto
sol".
La iglesia sustituyo el muérdago
pagano por el acebo.
Ambos vegetales tienen en común su verde permanente, lo
que les conecta con la supervivencia, y una destilación
viscosa, que, según creencias populares, les hace aptos
para retener la fortuna para su dueño.
El acebo presenta por añadidura
unas hojas puntiagudas que simbolizan las espinas de cristo y
unas bolas rojas, las gotas de sangre se su pasión.
La costumbre de realizar regalos
en Navidad no es una idea de los grandes almacenes, como algunos
mal entendidos aseguran, se remonta al tiempo de Tito Tacio,
rey de los sabinos,
A quien Rómulo entregó
ramos del bosque sagrado de Estermade, la diosa de la fuerza
hacia el año 747 a..c. Tam buena suerte le dio el obsequio
que el gesto amistoso se generalizó como rito anual.
Por ello, durante siglos, los regalos que se hacían en
este tiempo se llamaron estremas, vocablo del que deriva el verbo
estrenar.
Los romanos entregaban por
estas fechas frutas a los amigos para que tuviesen "un año
de dulce" obsequio al que añadían una moneda
de oro para que los Dioses de la fortuna multiplicasen la riqueza
del agradecido.
Con semejantes propósitos, los griegos acostumbraban a
envolver con láminas de oro los higos y dátiles
que enviaban.
Y con el tiempo, terminaron
obsequiando objetos de decoración con inscripciones propiciatorias
para el nuevo año.
En la edad media estos regalos
pasaron a llamarse aguinaldos, las gentes se deseaban un buen
año. Pero con el tiempo terminaron llamando así
a los regalos que se hacían a los trabajadores de servicios
públicos, hasta que el aguinaldo se ha convertido en la
paga extraordinaria de Navidad.
La costumbre de colocar en
los hogares un árbol de Navidad, se inicio en Alemania
a mediados del siglo VIII. Se cree que fue Martín Lutero
quien primero ilumino el árbol de Navidad.
La pieza más querida
y obligada de las Navidades de muchas familias españolas
es todavía el Belén, desde que Carlos III le regalo
uno a su hijo, a mediados del siglo XVIII.
Este Rey Carlos tercero trajo
la piadosa costumbre de Nápoles Siglos antes, San Francisco
de Asís tuvo la feliz ocurrencia de celebrar la misa del
gallo en 1223 en un establo del bosque de Crecía, entre
animales, sirviéndose del pesebre como improvisado altar,
mientras los lugareños hacían los papeles de San
José, la Virgen, los reyes magos y los pastores. Más
tarde, pasaron estas representaciones a las iglesias y, por fin,
a los hogares de los creyentes.
Las primeras felicitaciones
de Navidad fueron impresas en 1843 y fueron mil unidades hechas
por un artista empresario John Calcott.
Los villancicos, estos cánticos
Navideños surgieron en el norte de Europa, en los primeros
siglos del segundo milenio, conforme se iba afianzando al cristianismo.
El árbol de Navidad
tuvo un papel importante en las religiones antiguas. Por ejemplo,
los romanos solían atribuir un árbol sagrado a
cada divinidad. Fue el monje Benedicto San Bonifacio cuando estaba
evangelizando a los germanos en el siglo VIII, quien eligió
un pequeño abeto como "el árbol del niño
Jesús".
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