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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

La Navidad y su historia

Pilar Álvarez Areces
llarinalvar95@hotmail.com


El significado religioso, y las reuniones familiares, son el ingrediente básico de la Navidad pero también existen muchas costumbres sin las cuales no entenderíamos estas fiestas.

El árbol, el Belén, los regalos y algunos alimentos típicos forman parte de la liturgia habitual en esas fechas.

Todos estos ritos tienen un origen muy antiguo que en algunos casos se remontan a épocas anteriores al triunfo del cristianismo.

La iglesia necesita tres siglos y medio para incluir en los calendarios litúrgicos la fiesta de la Navidad.

Hasta entonces los cristianos solo conmemoraban la muerte de los santos, la llamada "natividad al cielo", puestos a señalar una fecha para celebrar el nacimiento del niño Jesús, la iglesia no escogió un día de primavera, la estación del año que se deduce de la Biblia al señalar que los pastores dormían a la intemperie.

Opto por la efeméride en la que los gentiles celebran el "nacimiento del invicto sol".

La iglesia sustituyo el muérdago pagano por el acebo.
Ambos vegetales tienen en común su verde permanente, lo que les conecta con la supervivencia, y una destilación viscosa, que, según creencias populares, les hace aptos para retener la fortuna para su dueño.

El acebo presenta por añadidura unas hojas puntiagudas que simbolizan las espinas de cristo y unas bolas rojas, las gotas de sangre se su pasión.

La costumbre de realizar regalos en Navidad no es una idea de los grandes almacenes, como algunos mal entendidos aseguran, se remonta al tiempo de Tito Tacio, rey de los sabinos,

A quien Rómulo entregó ramos del bosque sagrado de Estermade, la diosa de la fuerza hacia el año 747 a..c. Tam buena suerte le dio el obsequio que el gesto amistoso se generalizó como rito anual.
Por ello, durante siglos, los regalos que se hacían en este tiempo se llamaron estremas, vocablo del que deriva el verbo estrenar.

Los romanos entregaban por estas fechas frutas a los amigos para que tuviesen "un año de dulce" obsequio al que añadían una moneda de oro para que los Dioses de la fortuna multiplicasen la riqueza del agradecido.
Con semejantes propósitos, los griegos acostumbraban a envolver con láminas de oro los higos y dátiles que enviaban.

Y con el tiempo, terminaron obsequiando objetos de decoración con inscripciones propiciatorias para el nuevo año.

En la edad media estos regalos pasaron a llamarse aguinaldos, las gentes se deseaban un buen año. Pero con el tiempo terminaron llamando así a los regalos que se hacían a los trabajadores de servicios públicos, hasta que el aguinaldo se ha convertido en la paga extraordinaria de Navidad.

La costumbre de colocar en los hogares un árbol de Navidad, se inicio en Alemania a mediados del siglo VIII. Se cree que fue Martín Lutero quien primero ilumino el árbol de Navidad.

La pieza más querida y obligada de las Navidades de muchas familias españolas es todavía el Belén, desde que Carlos III le regalo uno a su hijo, a mediados del siglo XVIII.

Este Rey Carlos tercero trajo la piadosa costumbre de Nápoles Siglos antes, San Francisco de Asís tuvo la feliz ocurrencia de celebrar la misa del gallo en 1223 en un establo del bosque de Crecía, entre animales, sirviéndose del pesebre como improvisado altar, mientras los lugareños hacían los papeles de San José, la Virgen, los reyes magos y los pastores. Más tarde, pasaron estas representaciones a las iglesias y, por fin, a los hogares de los creyentes.

Las primeras felicitaciones de Navidad fueron impresas en 1843 y fueron mil unidades hechas por un artista empresario John Calcott.

Los villancicos, estos cánticos Navideños surgieron en el norte de Europa, en los primeros siglos del segundo milenio, conforme se iba afianzando al cristianismo.

El árbol de Navidad tuvo un papel importante en las religiones antiguas. Por ejemplo, los romanos solían atribuir un árbol sagrado a cada divinidad. Fue el monje Benedicto San Bonifacio cuando estaba evangelizando a los germanos en el siglo VIII, quien eligió un pequeño abeto como "el árbol del niño Jesús".

 
 
 
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