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Tulato:
ventana a la prehistoria de América
Los pueblos prehispánicos
no dejaron ningún documento escrito, solo objetos de cerámica,
oro o de aleaciones de oro con plata y platino.
Leyla Piedad Escobar
Jamás había
visto tanto oro y trabajado tan maravillosamente como lo
pude apreciar en el Museo del Oro de Bogotá, así
como en el Museo Nacional de la misma ciudad. Miles de años
contados a través de las prodigiosas obras de arte que
manos hábiles fueron dejando a la historia como testimonio
del progreso alcanzado mucho antes que los conquistadores llegaran
a América. Cada pieza, desde minúsculos adornos
casi todos de formas antropomorfas, hasta los grandes pectorales,
orejeras, coronas, máscaras, collares y patenas tienen
su lenguaje que ha servido de guía para que antropólogos
y estudiosos vayan descifrando los grandes misterios que envolvieron
a las culturas que poblaron la región norte de los Andes
y que aparentemente se perdieron a la venida de los conquistadores.
En cada uno de los museos mencionados, así como en el
Museo de Oro de Cali, la historia de los pueblos prehispánicos
en lo que hoy geográficamente ocupan Colombia y
Ecuador- se la trata con unidad, como culturas que se desarrollaron
en un tiempo y no bajo una delimitación física,
como lo hace Andrea Brezzi, un italiano muy vinculado a Colombia,
autor de "Tulato", un trabajo de singular importancia
para valorar parte de nuestras culturas ancestrales.
"Tulato" para su autor es la contracción de
la cultura Tumaco-La Tolita, que desapareció diez siglos
antes del descubrimiento de América, sin dejar más
testimonio que sus extraordinarios trabajos en arcilla y oro
y que en Ecuador a pesar de las restricciones para la extracción,
comercio e inclusive tenencia de objetos, poco se preserva, mientras
en Colombia las piezas son resguardadas con mucho sigilo.
Arte primitivo
Aunque son muchas las culturas que poblaron todo el vasto territorio
americano Brezzi se decide por la Tumaco por una "cuestión
de gusto personal, ya que se trata de un arte de sabor 'clásico',
en el sentido europeo de la palabra, que se destaca en medio
de la multitud de estilos y estilizaciones indescifrables, producida
por la mayoría de las culturas prehistóricas de
América, que manejan una estética y un simbolismo
muy propios, con la consecuencia de que tanto en el mercado
del 'objet d'art' como en el Louvre- lo precolombino se incluya,
junto con el arte africano y el de Oceanía, en la categoría
de 'arte primitivo'".
El segundo motivo, como lo señala Brezzi, en parte es
consecuencia del primero, consiste en que aún después
de los maltratos infligidos por el tiempo y por el hombre, la
cerámica figurada de Tumaco y La Tolita ofrecen generalmente
una clave, o por lo menos una tenue pista que permita desvelar
su enigmático mensaje.
Muy similares
La obra de Andrea Brezzi es el resultado de una investigación
persistente que lleva al autor a visitar varias veces los cacaotales
de Tumaco y los manglares de La Tolita, que tomó este
nombre por la presencia de los numerosos montículos artificiales
o tolas en el sitio "arqueológico principal, ubicado
en la isla fluvial cuyo nombre completo es "La Tolita Pampa
de Oro".
Brezzi concluye en que La Tolita en Ecuador y Tumaco en Colombia
refleja la separación artificial por una frontera política
moderna, de manifestaciones arqueológicas parecidas,
y a veces idénticas.
El autor destaca que la preponderancia numérica de las
piezas ecuatorianas frente a las colombianas se debe esencialmente
a la gran abundancia de cerámica y oro que durante siglos
-yhasta hace poco-salieron del extraordinario yacimiento
arqueológico de La Tolita, mientras en el territorio colombiano
nunca se encontró un sitio parecido.
Una obra para leerla
Las 620 páginas que conforman la obra de Brezzi, es una
obra fundamental para quienes se interesen en la historia y el
arte del mundo precolombino. Es una visión, podríamos
decir completa de la cultura Tumaco-La Tolita (Tulato). Entre
los temas que se bordan están: Contexto regional y continental,
Entre selva y océano, Conquistadores y misioneros, Trabajos
arqueológicos, Dataciones y secuencias, El testimonio
arqueológico, La Tolita Pampa de Oro, Dos quebradas, La
alfarería, Cerámica utilitaria, Las figuras, significado
origen y destino, Iconografía, Las cabezas, Las máscaras,
Objetos no cerámicos, La gente y su aspecto, El estilo
de vida, Creencias y prácticas religiosas. El poder, Contactos
por tierra, Los canasteros, De Bering a Valdivia, La balsa y
el mullo, La navegación oceánica., la vía
del Pacífico, De la entrada que hicieron los negros en
la provincia de las esmeraldas, entre otros, que conforman un
todo apasionante que cautiva al lector, porque las descripciones
que en él se hacen ayudan a reconstruir esos capítulos
de la historia que aparentemente están desperdigados por
el olvido Las narraciones de Brezzi se impregnan de esa mística
única de los hombres andinos y bajo esa óptica,
sin descuidar las precisiones que su profesión le imponen,
lleva al lector de la mano por lo que seguramente fue el mundo
que vivieron los hombres de "Tulato", rodeados de flora
y fauna desconocidos para nosotros, hombres y mujeres del siglo
XXI.
Ante todo magia
Los relatos de Brezzi están matizados por relatos rodeados
del halo de magia que conservan los objetos precolombinos, especialmente
aquellos de ciertas culturas que, aún reducidos a fragmentos,
parecen no perder su fuerza misteriosa.
Así Brezzi relata en encuentro que él y su esposa
Martha tuvieron con la cabeza de jaguar, esa figurilla de feroces
colmillos y libidinosa lengua, que les fue dada en La Tolita
y ellos a su vez la entregaron como regalo a su amigo Alberto,
en Quito, para quien desde le momento que estuvo en su posesión,
todo lo malo habría de pasarle, durante cinco años,
tanto en lo familiar como profesional. Fue tanto el estrago que
causó la figurilla que Alberto en una de las tantas noches
de desvelos y zozobra decidió enterrar la figurilla en
el parque de El Ejido. "sin ponderar las consecuencias
de haber sembrado la maléfica libra de barro en el puro
corazón de la ciudad".
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