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El
Arte Regio de Luis Alfredo Loyo y la Ideología Acuariana
El presente ensayo constituye
la conclusión de una serie de cinco entregas aparecidas
en la sección 'Esoterismo' de Diario LA HORA, que hicieron
honor a las enseñanzas de un extraordinario ser, cuyo
legado está ya escrito en los anales del Universo.
Dr. Alexis O. Sánchez
Luis Alfredo Loyo Dávila,
políticamente, jamás tuvo filiación y siempre
manifestó que no le satisfacía ninguno de los partidos
políticos existentes, pero que gustoso se hubiese afiliado
a uno de los buenos partidos que existirán en el apogeo
acuariano, de aquí a unas cuantas décadas y centurias......
Preguntado a ese respecto, nos explicaba de este modo:
"La humanidad tendrá mucho que re- aprender y re-
tomar de la antigua Sabiduría, después de pasar
por indescriptibles sufrimientos. Allí, purificada en
el padecimiento, re- orientará la mirada hacía
la Verdad y re- aprenderá, por ejemplo, que el Alma individual
y colectiva tiende siempre a re- unificarse con la Super Alma-
el Absoluto-".
Este principio elemental, llevado a la política, les hará
comprender que la conducción de los Estados futuros, tendrá
que volver a guiarse por principios Espirituales, lo cual equivale
también a decir que tendrá que volver a estar
en manos de auténticos hombres espirituales, quienes no
podrán ser otra cosa que Iniciados.
Como segundo requisito indispensable, tendrá que desaparecer
la injusta y mórbida sociedad de clases. Porque no puede
ni podrá configurarse jamás la prometida 'Era del
Paráclito', la sociedad fraterna de los hombres, siguiendo
basada en la explotación del hermano hombre. Tendrán
que ser partidos con nuevos conceptos depurados del Socialismo
actual, en cuya depuración lo primero que tendrá
que abolirse será la estupidez del ateísmo. A un
partido así, si me habría agradado servir y pertenecer.
"En cuanto al avance de colocar a estamentos iniciáticos
detrás de la conducción de los Estados, siempre
he dicho y he reiterado en mis conferencias que Alemania fue
un ejemplo, sin pretender decir con ello que esas directrices
hayan sido acertadas. El acierto está en poner lo Espiritual
al timón del Estado, en cualquier tiempo o lugar. Y lo
venía repitiendo mucho tiempo antes de saber, por propia
Experiencia Interna, lo que al Estado Alemán le está
deparado dentro del Orden Planetario, cuya conferencia también
di, gravé y le hice escuchar fundamentalmente a usted.
Yo se por que".
Por último, en concomitancia con lo anterior, es indispensable
consignar que tampoco creyó en la 'lucha armada', como
mecanismo de cambio político. Textualmente, repetía
e insinuaba: "Hay un método mucho más eficaz,
antiquísimo, siempre utilizado con éxito, aunque
siempre marginado por la necedad. Gandhi, como Alto Iniciado,
lo sabía y expulsó a los colonizadores británicos
a puntapiés. Bélicamente, JAMAS habría podido
triunfar ni contra la feroz Armada británica, peor contra
todo el imperio. Me refiero, a la 'HUELGA DE BRAZOS CAIDOS',
a la 'DESOBEDENCIA CIVIL' de los convenidos. Le garantizo que
con eso, solamente con eso, pero genialmente manipulado, no queda
gobierno ni sistema en pie.
Claro que el trabajo político radica en convencer, como
cualquier otro trabajo ideológico. Pero no hay fuerza
pública en el mundo capaz de ir a sacar a cada ciudadano
de su domicilio que, por añadidura, es inviolable. La
resistencia contra las injusticias sociales es legítima
y no viola Leyes Eternas, como la Ley de Ahimsa o No Violencia.
"No matarás!".
Desde luego, no hay que abusar de ese recurso tampoco, porque
sobrevendría una anarquía. Pero es INFALIBLE. ¡Nunca
lo olvide!.
-LOS GRANDES ERRORES
Pretender hablar de grandes hombres sin grandes errores es desconocer
la Historia, insubordinarse contra la Dialéctica, soñar
en imposibles.
El gran error es, en el grande Hombre, un Derecho Natural ( Jus
Naturae), forzosamente coexistente. ¡ Ese mayúscula
es Loyo!
Los errores de cualquier mequetrefe hasta pueden pasar desapercibidos.
Los de un Coloso generan grandes tensiones y sufrimientos, pudiendo
dejar países, hasta continentes en ruinas, dependiendo
de la estatura colosal.
Con eso, suficiente para comprender que mucho podríase
escribir. ¿Para qué?
Sabía la sentencia voltairiana:
"No se ha de historiar aquello que no es digno de pasar
a la Historia". ¿Cuestión de moral? ¡Absurdo!
"¿ Por evitar la vibración del Mal",
- conforme diría algún Maestro? ¡Tampoco!
Porque "no hay libro malo. La maldad está en el hombre",
- cual Loyo mismo enfatizaba.
En otras palabras, por el peligro de los tontos... porque la
torpeza pesca el zapato y no el pez; ... y porque los mayores
exponentes de la torpeza humana, que pululan, van precisamente
por el zapato, por el resto de la basura, y ... nunca por el
pez!
¡He ahí por qué no se debe escribir sobre
el error! Y sin contar con que, a muchos, el error les parece
lo mejor, lo más hermoso y humano del personaje!!.
Saber darse cuenta, más o menos tiempo, de los errores
de los grandes Hombres, es bastante difícil. No es cuestión
de inteligencia, pues Ellos, para el cumplimiento de sus elevadas
Misiones, vienen dotados de un carisma sui géneris, de
un magnetismo especial. Eso explica la magnitud de las ruinas
que sus falencias dejan, sobre todo, incursionando en política.
El mero hecho de admitir la posibilidad de que ierren, y analizar
con serenidad las situaciones, es casi imposible para la mayoría
de seguidores. ¡Peor avanzar un poco más!. Pueden
reaccionar con violencia verbal o hasta física. Ese análisis
se aprende en la Escuela de la Vida, no a la luz de un candil
o de una vela, como los grandes autodidactas y escritores, sino
al resplandor de los incendios, viendo volar ciudades en pedazos,
trocado en escombros lo más querido.... Entonces, aprendida
la lección, si aún es posible utilizar el albedrío,
no resta otro camino que distanciarse, respetuosa y agradecidamente.
Max Heindel, preceptor de Rudolph Steiner, refiriéndose
a las más egregias personalidades espirituales, como era
el caso de Loyo, advirtió.
".... viven desconocidos del mundo: La Historia nada sabe
de Ellos y, sin embargo, son la flor de la humanidad. Cuando
se hayan convertido en polvo los monumentos erigidos en honor
de los conquistadores; cuando hayan desaparecido reinos y tronos,
vivirán todavía estos Elegidos. Llegará
tiempo en que el mundo se convenza de la inanidad de lo ilusorio,
y tan sólo estime lo digno de aprecio.
"Entonces se conocerá la existencia de los Hermanos
y se apreciará su Sabiduría. Los nombres de los
magnates de la tierra están inscritos en el polvo. Los
de Estos, Hijos de la Luz, inscritos están en el Templo
de la Eternidad...".
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