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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

¡Cómo hace falta otra 'PEDRADA ZURDA'!

Los guerrreros de la PEDRADA ZURDA están bautizados ya de infinito: ocho veces han rugido. 8: número cabalístico en su naturaleza y en su forma: la serpiente mordiéndose la cola, rotando sobre si misma "ad aeternum".

La antigua Grecia, maestra eterna del mundo, tuvo un protagonista (¿antagonista, tal vez?) titánico en el "divino" Diógenes ("divino" por su poder de hacer y decir a todo pecho la verdad, sin importar quienes fueran sus interlocutores). Rechazó las riquezas que le ofreció Alejandro "El Grande" en persona, diciendo que para que necesitaba él casa más grande que su tonel. Y cuando Alejandro lo tentó conminándolo a pedirle cualquier cosa, Diógenes se limitó a exigirle que se haga a un lado porque le estaba tapando el sol.

En el Ecuador, una legión de líricos diógenes montan guardia sobre el país. Sus rugidos estremecen, deslumbran, hieren a los blasfemos que mancillan las instancias sacras de la existencia: la libertad, la justicia, la patria, las artes. Ellos se llaman "PEDRADA ZURDA".

A lo largo de 22 años "PEDRADA ZURDA" ha sido la tempestad, la tormenta, y 8 veces han relampagueado; las ocho veces han sido devastadores.

Ocho veces, como Zeus han puesto sus dardos de luz y fuego sobre el escenario socio-político-económico-cultural ecuatoriano. Ocho veces han entregado de nuevo el fuego de Prometeo para que crezca el nuevo hombre/mujer, el nuevo/a ecuatoriano/a pletórico/a de sueños, utopías y hazañas, preñado/a de revoluciones.

Cada número ha sido una revolución, en el pleno sentido con que describe a la revolución el poeta Nogrevi Matalla Golú, en su entrevista del último número de la PEDRADA ZURDA: "La revolución es una utopía eterna. Si la Revolución llegaría a plasmarse se acabaría la ilusión y la esperanza". Y así la entregan los guerreros de la PEDRADA ZURDA: un campo de batalla en el que se peleará siempre, porque siempre estarán ahí los enemigos de las artes, las ciencias y los derechos.

La entrega Número Ocho de la PEDRADA ZURDA trae un prólogo que sin comentario alguno lo reproducimos, y quedamos a la espera de otra PEDRADA ZURDA, que sabemos vendrá, más tarde o más temprano, por encima de las dificultades económicas, por encima de los enemigos políticos e intelectuales, sacado con las manos desnudas y sangrantes, pero orgullosas, de quienes dicen lo que tienen que decir, a rugidos, y lo imprimen en letras de fuego, sin padrinos, y por tanto sin compromisos.

PROLOGO DE LA "PEDRADA ZURDA", NÚMERO 8 "LA PEDRADA INFINITA"

La poesía no es género de mercachifles decimos y hemos escrito y gritado desde la pared hasta nuestra más lejana conciencia.

Oponiéndonos a esa practica mercantilista abogamos por una mayor fecundidad que lleva a vender al mejor postor.
A aquellas que, inevitablemente, se encuentran en el seno de los posibilitadores de pesadillas económicas que manejan la economía dirigida de mercado y de inverosimilidad antihumana.

Ante esto, vemos que es muy alta la tasa de mortalidad creativa y aparecen, en cambio, cuadros financieros en ascenso dentro de los cuadernos escritos de los escritores que dedican más su tiempo a escribir cheques que a escribir poemas.

Asistimos a la privatización de la cultura que maneja métodos publicitarios tendientes a favorecer la inacción. Pervertida está la literatura por el ansia de ganar dinero y se vale de nombres propios saturados de mentiras y que, a través de la publicidad, son consagrados como verdades.

En estas seudo-repúblicas democráticas se hace una literatura academicista de tendencia imitativa cuya finalidad es la improvisación con elementos de mala calidad y cuyo método es estrictamente un medio para conseguir el lucro.

Vivimos un pragmatismo a través del absurdo: pragmatismo en la comodidad, absurdo en las ideas; una cultura de la vanidad inmoral, frente a lo que debería ser una práctica eticista y verdadera.

Todos tratan de parecer lo que no son y emergen, con manchas de sarampión de tercer día, la in autenticidad y lo postizo. Vemos el florecimiento de una literatura de segunda mano ateniéndose a la última moda intelectual proveniente de quién sabe dónde y que es usada instrumentalmente por sus feligreses para sus provectos intereses. Nosotros seguiremos usando nuestros trapos viejos nacionales o importados, pero ya hechos a nuestro olor y a nuestras secreciones.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador