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El
Centro De Publicaciones de la PUCE está De Fiesta
Edgar Freire Rubio
Desmond Morris en 'El libro
de las edades' expresa que los 30 años "son una edad
contradictoria. Para los más optimistas señala
el inicio de una fase de satisfactoria madurez; para los pesimistas,
marca el fin de los placeres de la juventud". Y ejemplifica
con una frase de Baltasar Gracián: "a los 20 años
el hombre es un pavo real, a los treinta un león".
Si hacemos una mixtura, y para matizar, podemos decir que el
Centro de Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica
ha entrado en la edad de la madurez. Hasta podría decirse
que fue precozmente 'adulta' y no tuvo las efusiones de la juventud.
Aunque nació en los años 'locos' de los setenta
y ochenta. Década, cuyo alimento petrolero, avivó
a una clase media al consumo de productos culturales. Época
en que las librerías, galerías de arte, el cine,
el teatro, etc., etc., vivieron un largo agosto con el 'boom'
latinoamericano de Vargas Llosa, Cortázar, García
Márquez, Carlos Fuentes, Carpentier... y toda la explosión
artística que emanó de esos años inolvidables.
En 1974, año en el que nace el Centro de Publicaciones
de la PUCE, Ecuador arroja la cifra de 650.845 habitantes. Jorge
Enrique Adoum, menciona en su 'Cronología del Siglo XX',
que en ese año, Ulises Estrella publica su 'Convulsionario';
Montesinos Malo: 'El beso de la nube parda'; Alfredo Pareja 'La
manticora'; Raúl Pérez Torres: 'Manual para mover
las fichas'; Edmundo Ribadeneira: 'Recopilario' y fallece Walter
Belollio.
Quito, vivía una eclosión: más librerías,
emergen nuevas editoriales. La Casa de la Cultura Ecuatoriana
y la Editorial Universitaria, dejan de ser los ejes referenciales
de las publicaciones nacionales. Nuevas ideas e ilusiones traen
cargados quienes patrocinan a 'El Conejo', 'Abya Yala', 'Corporación
Editora Nacional', 'Libresa', y se incorpora las publicaciones
del Banco Central del Ecuador, entre otras. Poquísimos
años atrás, el Ecuador ya había vivido una
inundación de libros populares que cambió los hábitos
de lectura: 'Clásicos Ariel' y sus cien libros. 'Salvat'
de España dejó la buena siembra con su atildada
colección Básica Salvat, asimismo, con cien títulos
en donde no faltaba la poesía, la novela, el cuento y
la obra de arte.
En medio de este jolgorio, un hombre sencillo da un cambio de
timón en la Pontificia Universidad Católica. Es
el Padre Hernán Malo González S.J. . Bajo su rectorado
nace el Centro de Publicaciones. Y entra con vigorosos bríos.
Su abanico de expectativas bibliográficas quiere llenar
espacios que van desde los libros de Administración, Economía,
Antropología, Arqueología, Ciencias Jurídicas,
Naturales y Políticas. Obviamente sin faltar el libro
de Filosofía; Geografía e Historia, Lingüística,
Psicología y, por supuesto, Teología.
Su infraestructura académica garantizaba que todas las
áreas contaran con una 'musculatura' que permitía
producir libros de gran rigor Disponían (y disponen) de
docentes e investigadores de primera línea. Se podría
decir que a la PUCE le faltaba editorial, pero no autores. La
misma Comunidad Universitaria se iba a dar abasto para promover
publicaciones en el orden artístico, científico,
didáctico, religioso y ético. ¿Acaso no
es una buena cosecha el haber editado en estos 30 años:
251 libros y 73 números de la Revista? Como pequeños
hitos, o como solemos decir: 'para muestra un botón',
se debe nombrar textos de lectura obligada que salieron de este
'horno' editorial: 'Corrección idiomática del Padre
Corrales', 'Compendio de Economía de Juan Espinosa Pólit',
'Criminalística' ( 2 tomos) de Jaime Durán; 'Derecho
del Trabajo' de Julio César Trujillo, 'Curso de Derecho
Civil' de Eduardo Camón; 'Test de Rorschach' de Jorge
Flachier. 'La contabilidad nacional' de Patricio León
y Salvador Marconi. Y, para variar, 'María Joaquina en
la vida y en la muerte' de Jorge Dávila Vásquez,
'La Linares' de Iván Egüez o 'Parajes' de Iván
Carvajal. Y otros libros ya inencontrables como las revistas
monográficas del Padre José María Vargas,
o las 'Dieciocho clases de literatura' del 'Padre Aurelio'.
Hans Magnus Enzenberger, en un viejo artículo de prensa
titulado 'Libros a la carta' (que llega a mis manos desde Suiza,
por la deferencia de otro viejo amigo Víctor H. Vallejo)
dice que '"difícilmente podrá encontrarse
en el mundo capitalista un sector tan peculiar como el de editar
libros () Es un oficio muy peculiar, muy ligado a las personas,
cargado de restos patriarcales, conmovedor, ambicioso y absolutamente
imposible de ejercer basándose en cálculos exactos
Los beneficios son mínimos y los riesgos criminales".
Recojo sólo lo de "conmovedor" porque sus sinónimos
son: emocionante, enternecedor, apasionante, perturbador A todos
quienes hacen este Centro de Publicaciones (desde el Padre Rector,
Vicerrector, Director Académico, Director del Centro,
Presidente, Vocales, Diseñadores, Impresores) les dice
el Librero: viento enpopa y larga vida, y gracias porque "lo
que hay que cuidar es la cultura" en estos tiempos fenicios,
y ustedes son fieles guardianes y divulgadores. Amén.
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