| |
COCINAS IBEROAMERICANAS
Julio Pazos Barrera
Las cocinas iberoamericanas ofrecen una amplia variedad de platos
caracterizados por un complejo mestizaje y por los matices que
les confieren los productos introducidos. Sobre el carácter
de estas cocinas se habló en el Encuentro gastronómico
'Tradición y perspectivas', evento que se efectuó
entre el 22 y el 25 de noviembre, en Bogotá. El hotel
Tequendama Intercontinental, con motivo de sus cincuenta años
de funcionamiento, auspició y organizó el ambicioso
plan. Durante cuatro días se leyeron ponencias y
se realizaron demostraciones prácticas de las cocinas
de algunos países.
LA CONVOCATORIA
Una figura prominente de la intelectualidad colombiana, Alcides
Moreno Blanco, autor de Sabores del pasado -recetas y hechos
diversos-, libro fundamental sobre las cocinas del virreinato
de Nueva Granada, convocó a investigadores y cocineros
de España, México, Cuba, Venezuela, Brasil, Ecuador,
Perú, Chile, Argentina y Colombia. Moreno Blanco, previamente,
comunicó a los expositores las finalidades del encuentro,
se trataba de valorar la tradición y de diagnosticar el
futuro de las cocinas. Aspecto, este último, muy actual,
dadas las circunstancias globalizadoras que afectan a todos los
países.
EXPOSITORES Y COCINEROS
Leyeron sus ponencias Telma Álvarez Cabral de Brasil,
Augusto Merino de Chile, Reynaldo González de Cuba, Julio
Pazos Barrera del Ecuador, Gabriel Ferrán de Alfaro de
España, José Iturriaga de México, Isabel
Álvarez de Perú, José Lovera de Venezuela,
Mauricio Bermúdez, Esther Sánchez Botero, Julián
Estrada, María Isabel Valderrama, Irma Mayorga, Kendom
Macdonald y Lácydez Moreno Blanco de Colombia.
Los talleres de cocina fueron dirigidos por Eduardo Mayo de Cuba,
Ricardo Muñoz de México, Juanita Umaña de
Colombia, Andrés Ugaz de Perú y Víctor Moreno
de Venezuela.
CONCEPTOS, RAÍCES Y DIVERSIDAD
Yturriaga planteó la megadiversidad de la población
mexicana: después de India, con 65 lenguas, México
ocupa el segundo lugar, con 62. Las cocinas mexicanas son el
resultado de esta megadiversidad. Tres productos constituyen
sus fundamentos: maíz, fréjol y chile. Afirmó
que históricamente las cocinas mexicanas se relacionan
con el sincretismo religioso.
Augusto Merino insistió en la sencillez de las cocinas
chilenas. En el marco de un mestizaje mapuche e inca, predomina
el factor mediterráneo español. Carne, trigo yvino
son los productos básicos. Las cocinas chilenas se diferencian
de las mediterráneas por el uso muy moderado de
pescados y mariscos. No es adecuado identificar las cocinas chilenas
con empanadas y vino puesto que estos productos son casi exclusivos
de la cocina huasa, del centro geográfico del país.
Otras regiones ofrecen platos diversos: al norte aparece la influencia
inca, en la Serena predominan las frutas, los vinos dulces y
los piscos, al sur de Santiago se prefieren los pescados fritos,
en Concepción se consumen los frutos boreales. En Chiloé
se conserva la tradición española del cordero y
los mariscos, etc.
A partir de la definición
del 'campo culinario', Esther Sánchez propuso el análisis
de dos cocinas colombianas, una de la Amazonía y otra
del Cauca. Un instrumento teórico adecuado ayudaría
a los cocineros la determinar los aspectos característicos
de las cocinas regionales y por ende, a practicarlas sin alterar
sus significados culturales.
Según Reynaldo González el mestizaje trasciende
los colores de la piel y las ideologías. Aludió
a la expresión: 'se puede pensar distinto, pero se come
igual'. Con una novedosa relación de la canción
popular y la cocina, dio a conocer el modo de ser de la culinaria
cubana, simbiosis de lo español, lo africano y hasta lo
chino. El énfasis de la cocina 'criolla' cubana radica
en los condimentos y las salsas.
Isabel Álvarez señaló que el actual problema
de las cocinas del área andina es educativo. Es hora,
dijo, de asumir el reto ético e histórico de pensar
una cocina tradicional, no sólo desde la perspectiva de
insumos y técnica, sino desde lo cultural. El modelo de
formación de los cocineros peruanos procede de Europa,
mas es hora de buscar un modelo acorde con las culturas de nuestros
pueblos.
Julián Estrada planteó el problema del plato nacional.
Según él, en Colombia no existe un plato nacional,
existen varios platos regionales. Cada cocina elabora una arepa
con detalles característicos y su apreciación debe
considerar diversos factores tales como variedad de maíz,
mitos y tradiciones, repartición del trabajo, etc. La
defectuosa educación culinaria ha provocado un galimatías,
la postmodernidad de la arepa ha desembocado en la elaboración
de 'arepas cuadradas' y de 'arepas de colores'.
José Rafael Lovera, autor del erudito libro Gastronomía
caribeña, concluyó su exposición puntualizando
las siguientes tareas para los investigadores:
1. "La necesidad de redactar
un léxico de equivalencias en la nomenclatura tanto de
la flora como de la fauna comunes.
2. La necesidad de establecer una guía de fuentes bibliográficas,
en especial de los países caribeños.
3. Un análisis sistemático del valor nutritivo
de las dietas del pasado con miras al mejoramiento de los hábitos
alimentarios del presente".
Otras tantas intervenciones
configuraron el marco conceptual del encuentro, pero en síntesis
todas describieron los contenidos tradicionales de las cocinas.
Los expositores insistieron en que tradición y actualidad
no se oponen.
Se estableció la relación de la culinaria como
creación simbólica con otras expresiones culturales.
En consecuencia, el análisis de la culinaria deberá
apoyarse en la historia, la antropología, la sociología,
la biología y otras ciencias.
Se analizó la orientación académica de la
enseñanza de cocina en los diversos países. Debido
al predominio de modelos europeos y estadounidenses, las mallas
curriculares de las instituciones educativas dejan de lado o
simplemente ignoran las cocinas tradicionales.
Propósitos similares a los tratados en Bogotá animarán
los encuentros en Popayán y Santiago de Chile en agosto
y noviembre de 2005, respectivamente.
DEMOSTRACIONES
En todas las demostraciones prácticas, los platos revelaron
la confluencia de alimentos nativos y productos introducidos,
el predominio de técnicas europeas y sabores y texturas
marcadamente americanos debido a sus combinaciones y significados
culturales. De la comida mexicana se presentó el modo
de asar cierta clase de ají para suavizar su picor. La
causa limeña y la pachamanga del Perú insertaron
la papa y el ají. Otras demostraciones ilustraron sobre
el uso del maíz y del fréjol.
Diversas tortillas, arepas, tamales, locros, ajiacos, etc. tienen
en común productos americanos como tomate, aguacate, maní,
cacao, pimiento, etc. Técnicas similares pueden manipular
arroz, plátano, caña de azúcar; aunque las
diferencias de la cocina se expresen por la presencia de mágicas
hierbas aromáticas locales, combinaciones de sabores y
por la preferencia de ciertas texturas y densidades.
ELOGIO DE LAS COCINAS DEL
ECUADOR
Las cocinas ecuatorianas bien pueden alternar con los acervos
culinarios iberoamericanos. Conviene hacer un breve registro
de los platos que las conforman.
Locros bien sazonados, ajiaco, timbushca, llapingachos y todo
lo que se hiciera con papas cholas, criollas y leonas contentaría
a los paladares más exigentes. Un locro de queso con el
sabor de una ramita de asnayuyo sería una muestra de austeridad
y delicadeza.
Suculentos, en cambio, son el yahuarlocro, el caldo de salchicha,
la guatita. No menos apetitosos y originales son los caldos con
bolas de verde o de maíz, el caldo con albóndigas
y el chupé de cabezas de corvina.
Nuestras mesas se enorgullecen con el viche, el encocado de pescado,
el tapado de pescado, el sango de camarón y la cazuela
de verde. Pero
la variedad aumenta cuando desfilan fritada, hornado, mote con
chicharrón, bolones, chuchucara y carne colorada. Qué
decir de los envueltos: tamal lojano, humita, chigüil, tamal
lampreado, ayaca, ayampaco, maito y quimbolito.
Si mucho se comenta del cuy asado, no quedan atrás los
secos de carne, gallina o chivo, el arroz con concha, los aguados
y el churrasco.
Como la lista es larga, un elogio de las cocinas ecuatorianas
no puede concluir sin ensalzar el jucho, las empanadas de viento,
de mejido y de verde. Para que el aplauso se generalice, salen
a las mesas quesadillas, bonitísimas, aplanchados; el
caprichosos rosero, las celebradas empanadas de morocho y los
broches de oro que son los helados de paila, las uvillas con
chocolate, el dulce de sambo y por cierto el mágico babaco
en almíbar.
|
|