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Tres años en el Oriente Eterno
¿Quién será
el próximo en recoger la piedra de la honda de David y
en tener el mismo coraje de enfrentar al gigante que Monseñor
enfrentó?
Dr. Alexis O. Sánchez
El 2 de junio se cumplió
el tercer aniversario del día en que Monseñor César
Augusto Dávila Gavilanes emprendió el Tránsito
al Oriente Eterno. Quien hilvana esta reseña ignora las
disposiciones que el ilustre Prelado haya dejado impartiendo
a sus discípulos de AUTOREALIZACIÓN, acerca del
aspecto más sensible de su preclara existencia: la conflictiva
entre lo Científico-Esotérico y la Dogmática
Católica.
La Amistad tiene eso de superlativo:
es ilimitada; carece de compromisos prejuiciosos y de restricciones
protocolarias.
Como amigo, únicamente
amigo, que siempre me cupo la honra de ser, no tuvimos más
empatía que el Saber Hermético y una Hermandad
en la más alta iniciación, que él había
obtenido en 1956, y este servidor en 1972.
Pero, no obstante haberse iniciado
en la Filosofía de los Maestros o Ciencia del Alma, consagró
largos años a la difusión de las enseñanzas
de Paramahansa Yogananda, cuya Escuela fundó, igual que
Autorealización, después.
EL TERCER ELEMENTO
Hubo un tercer elemento vinculatorio
entre nos, que posiblemente ignoren sus seguidores de ambas Escuelas:
la ubicuidad ideológica en la Izquierda radical, revolucionaria
o como guste expresarse, que él acometió desde
el ángulo del Sindicalismo. Entre sus coidearios y amigos
favoritos, evocaba nada menos que a los fundadores del Partido
Socialista Ecuatoriano, con cariñosas anécdotas
de acciones orientadoras conjuntas con Luis F. Chávez,
los Hnos. Jorge y César Carrera Andrade, Juan Genaro Jaramillo,
Emilio Uzcátegui y, el último de sus grandes líderes,
Telmo Hidalgo Díaz.
De llegar a escribirse una merecida biografía de Mons.
Dávila Gavilanes, su lucha sindicalista ameritaría
compilarse en tomo separado. Era un hombre completo! Si no el
que pasó buscando Diógenes, dentro del tonel, muy
cerca del mismo y con aureola iniciática.
No obstante esa versatilidad
de formación, ese pequeño enciclopedismo, Monseñor
seguía una Escala Axiológica estricta:
Primero: lo ESPIRITUAL. Segundo: lo INTELECTUAL: donde cabía
lo ideológico, el sindicalismo, su obra literaria, etc.
Tercero: lo MATERIAL, o como canónicamente decía:
"Las temporalidades al último".
Por esa rígida prelación
de valores, -de escuela germana-, casi nunca admitió temas
políticos o cuestiones económicas, en reuniones
destinadas a trabajar con el más alto valor: lo ESPIRITUAL.
Allí moría el sindicalista revolucionario, allí
fenecía el seguidor de la Teología de la Liberación
o "Clericalismo en Clave Marxista", con su entrañable
amigo, Mons. Leonidas Proaño; y quedaba sólo el
Purpurado Esotérico, el Prelado Revolisivo contra la dogmática
católica....
EL CONFLICTO
Nos reveló durante una
sabatina esotérica, en 1972. La dogmática eclesiástica
había empezado a embestirle; y él, en forma diplomática,
convocaba a Iniciados de diversas Escuelas, en su quinta de San
Isidro de El Inca. Allí se cuestionó el problema,
el gravísimo problema; ...y, con la naturalidad como el
perfume se desprende de la flor, obtuvo el apoyo incondicional
de todas las Escuelas Herméticas; vale decir, de toda
la Fuerza Esotérica Ecuatoriana, incluida la alta Francmasonería.
Únicamente Iniciados
de las mayores Gradaciones están en capacidad de comprender
la tremenda Fuerza Espiritual, el inmenso poder oculto que dimanaba
de la sapiente iniciativa de Monseñor... Al extremo que
no sería tan audaz concluir que fue ese el Poder que le
facultó bloquear la negatividad con la cual pretendía
anularle ese otro poder de la iglesia católica.
Desde su Silla Doctoral, majestuosamente
pontificaba: "Sólo la propia espiritualidad, la espiritualidad
pura, puede educir una fuerza tal que permite neutralizar los
planes del poder del mal. Esta vez el poder negativo pretende
remar contra corriente del tiempo y sostener la dogmática
pisciana frente a la ciencia espiritual acuariana: Monseñor
luchaba e incitaba a luchar únicamente a base de FUERZA
ESPIRITUAL.
LA LETRA PÚRPURA
En suma, el Canónigo
Metropolitano de Quito sabía la letra púrpura y
colorada de esa historia de enfrentar a la monstruosa organización
de cualquier credo o iglesia, por los intereses ocultos, que
son básicamente de clientela; o sea, económicos.
Ni al sopor de una embriaguez
episcopal quería que alguien soñase en reeditar
algo como eso, "Cuando llegue inevitablemente la hora de
echar todas las cartas sobre la mesa y se produzca el enfrentamiento
entre los rezagos conservadores piscianos y la naciente espiritualidad
acuariana"
Con bastante frecuencia, remarcaba:
"Mi caso no es el de Julián. Señores, yo no
soy apóstata! Si lo fuera, hubiera dado gusto a la insolencia,
colgando los hábitos que vestí con honor y convencimiento,
por tales discrepancias. Como no lo soy, resisto. Persevero,
porque soy auténtico Cristiano, pues Cristo fue Iniciado
también, por los Esenios. Su doctrina original, así
como las sagradas escrituras originales, archivadas por el Vaticano,
contienen preciosas enseñanzas sobre Reencarnación,
Causación (Karma), etc. Las prominentes jerarquías
vaticanas saben muy bien eso, pero callan.... ¿Qué
culpa tengo yo de que muchos no lo sepan o pretendan seguir ocultándolo,
por
intereses materiales?" (sic)
"YO NO RETROCEDERÉ"
Al caer la tarde, mirándome
con esa severidad de Juez Pro-Sinodal, inquirió:
- A ver.... Usted, Lcdo. Sánchez,
que tanto parece conocer sobre cuestiones germanas. Va a responder,
porque yo sé por qué le hago a Usted esta pregunta:
¿Cuál fue el principal error de Hitler?
- Bueno.... No haber retardado
algo más el inicio de la guerra, hasta alcanzar más
adeptos, desarrollar mejor armamento, que Italia se reponga del
desastre en África....
Monseñor movió
negativamente la cabeza.
- Abandonar la operación
"León Marino", en lugar de invadir oportunamente
a Inglaterra... - insinué.
Monseñor prosiguió
negando.
- Permitir el escape de los
anglo franceses derrotados, de Dunquerke; no haber tomado Malta,
Gibraltar... -ensayé.
Ahora, Monseñor, mecía
también el dedo con rostro de pena.
- Entonces, sírvase
indicarnos su Reverencia, si acaso está en alguna Historia
poco conocida. -pregunté.
- "Al contrario, señores,
al contrario. Está en todas las Historias cuestionadoras
de esos y otros errores estratégicos. Fue su necedad,
su testarudez, señor Licenciado. Pues, ya cometidos los
errores en decisión, sus insignes estrategas le recomendaban
retroceder hasta reagruparse, mejorando las condiciones defensivas;
es decir, retroceder tácticamente, que no es claudicar
ni renunciar a la victoria. Es, más bien, cautelarla.
Por eso perdió en Stalingrado y ahí comenzó
el desastre total.
"Pues yo no cometeré el mismo error de Hitler.
Retrocederé aparentemente,
coquetearé con todos los intransigentes, los envolveré
en Teología y en fraseología esotérica,
les sonreiré diplomáticamente, para que me dejen
crear Escuela, tener prosélitos, hacer obra.....
"Porque, señores,
ya estamos en Acuario y la Victoria será nuestra. Más
tarde o más temprano, el Saber Iniciático absorberá
casi toda la clientela de los necios y de los ciegos, pues lo
iniciático es autodemostrativo, en el gran laboratorio
del alma, y no hay peor ciego que el que se niega a ver, ni mayor
ceguedad que la del Ojo Interno".
... COMO UN PROFETA
Monseñor sufrió
muchísimo, pero logró salvar su Obra.... Cual todos
los insignes visionarios, fue vilipendiado, calumniado, o simplemente
disminuido. Aún los entendidos en esoterismo cuestionaron
tantas veces su sinceridad y valores del propio terreno hermético,
verbigracia, su don clarividente o nivel de clarividencia recuperado.
Sea lo que haya sido, ese era asunto de él, de su estado
de evolución interior, que nadie debe cuestionar, conforme
a nadie gusta que cuestionen el suyo.
Frente a estos casos, típicos
de los albores acuarianos, lo prudente es exaltar los aciertos,
evitar los errores, seguir el buen ejemplo....
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