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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Desde la perspectiva de un septuagenario

La juventud contemporánea

Gustavo Pérez Ramírez

Quien tuvo el privilegio de vibrar con la cultura juvenil de los años 60 del siglo que acaba de pasar, comparte aquí sus añoranzas, como estímulo para los jóvenes, de quienes dependerá en gran parte el rumbo que tomará el tercer milenio.

Porque ese decenio ha dejado una herencia que merece ser recogida por las juventudes contemporáneas, a las que el consumismo y la droga atraen como un imán, sobre todo en las ciudades, que a su vez son el magnetita para los jóvenes del campo, con ofertas para el bien o su perdición.

Surgieron o se acrecentaron entonces movimientos sociales y luchas por la justicia en los que predominó el idealismo altruista, el activismo político, la rebeldía juvenil y su compromiso con la creación del "Hombre Nuevo".

Sueños galvanizados por gestas heroicas que se fueron repitiendo desde el inicio con el triunfo de la Revolución Cubana y la derrota del imperialismo en Bahía de los Cochinos (1961) o la condena en la Asamblea General de la ONU en ese mismo año del oprobioso régimen del Apartheid, hasta las barricadas en París de mayo 1968, de una juventud universitaria que se enfrentó a un general De Gaulle empeñado en desarrollar un arsenal nuclear, en el que creía que consistía la "grandeza" de su país.

LAS VICTORIAS

Para entonces aparecían libros como La Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, con su método dialógico que tanto ha ayudado a la toma de conciencia sobre las realidades de la explotación de los marginados, o el de Franz Fanon, Los Condenados de la Tierra, que a muchos nos hizo mirar hacia África, identificándonos con las luchas por la liberación de Argelia, hasta entonces Territorio de Ultramar de Francia, y con las luchas de independencia de los demás países africanos, con sus grandes protagonistas, como N´Krumah y Nyereere, contra el imperialismo británico; Sekou Toure contra el imperialismo francés; Lumumba contra el imperialismo belga; Neto Agostino y Samora Michel contra el imperialismo portugués; con Mandela y muchos otros.

Fue una juventud no aislada en sus fronteras patrias, sino solidaria con el mundo, además de estar entusiasmada con las nuevas fronteras de la ciencia y la tecnología que hoy en día se toman como hechos triviales.

Entonces vimos atónitos a un Gagarin romper las leyes de la gravedad como primer astronauta, y a Tereshkova, romper la discriminación de género, convertida en la primera mujer en el espacio sideral y pionera de la moderna liberación femenina.

Fue además el Decenio de avances en la biología molecular, de la píldora, del hagamos el amor, no la guerra, del cambio de música con los Beattles y los Rolling Stones.

CONFESIÓN

Pero debemos confesar que esta generación, y las que le siguieron inmediatamente, fallaron a las generaciones que entran de protagonistas del siglo XXI, dejándoles de herencia un mundo corrompido hasta los tuétanos, en poder del neoliberalismo egoísta, máquina de pobreza y discriminación que genera desempleo masivo y destrucción del medio ambiente, mundo entregado al consumismo voraz, al enriquecimiento fácil, al narcotráfico, la producción y tráfico de armas, un mundo sin solidaridad, presa de sistemas financieros aberrantes, donde el bien individual predomina sobre el común, un mundo enfermo por el sida epidémico, y donde hasta idealistas que habían empuñado las armas por la justicia, émulos de vietnamitas y cubanos, se ven hoy convertidos en terroristas, violadores de elementales Derechos Humanos.

Sustituido el idealismo por el consumismo, en busca de ocupaciones que den rápido enriquecimiento, desechando profesiones que no hacen millonarios a nadie como el trabajo social; sustituido el activismo político por politiquería insolidaria y mercachifle; la rebeldía juvenil y estudiantil minada y su compromiso con la creación del "Hombre nuevo" convertido en quemeimportismo.

Es hora de despertar para que, entre otras manifestaciones decadentes, desaparezca el espectáculo semanal de jóvenes emborrachándose con jovencitas que toman a pico de botella la cerveza y bebidas alcohólicas en las calles del Ecuador.

¡QUÉ VIVA LA JUVENTUD ACTUAL!

Felizmente existe, lo que no quisiéramos llamar excepciones, sino algo más generalizado, una juventud nueva que dio pruebas de solidaridad en Ecuador con motivo de la presencia de los indígenas en Quito congregados en la Universidad Salesiana, a donde acudieron jóvenes de todas partes.

Las Escuelas de Líderes, que impulsa la Asamblea de Jóvenes Ecuatorianos, son otro ejemplo de cómo la juventud retoma su rumbo preparándose para el rescate del país y la reorientación de la sociedad con el reemplazo de las castas de políticos y dirigentes empresariales ineptas y corruptas.

No es aceptable que los únicos o principales referentes juveniles para escoger una carrera sigan siendo el fútbol, el baloncesto o el béisbol, como negocio lucrativo, especialmente para los pobres; "lote de engorde en la subasta internacional de talentos" los define un columnista colombiano, para quien "buena parte del mundo de quienes se lucran -sin practicarlo - con el deporte, exhala un tufo a billete sucio y manoseado, anisado con el aguardiente de las respectivas rentas departamentales; un hedor hermano del que se respira en el Congreso". Está el atentado criminal contra el "Bolillo" Gómez, que pone al descubierto las relaciones del deporte con el crimen y la politiquería.

A CAMBIAR LOS PARADIGMAS

Hay que cambiar de paradigmas, tener dirigentes transparentes, sin demandas penales, que no mantengan listas sus maletas para fugarse al extranjero cuando se vean atrapados por sus actos corruptos.

La juventud debe encontrar como culminación de su paso por el sistema educativo un empleo que les permita vivir honestamente y establecer un hogar, sin tener que pensar en emigrar a otro país. Lamentable para Ecuador, pero honroso para la juventud trabajadora, que sea ésta la que desde el extranjero con sus ahorros esté aportando en gran parte el segundo rubro del Producto Bruto Nacional, rescatando al país del naufragio al que lo llevaron banqueros y dirigentes corruptos, ahora disfrutando de un asilo político en el extranjero adonde llevaron el dinero del pueblo.

Es la hora del compromiso solidario con el país, cuando parece que reflorece el espíritu de Mayo del 68, que moviliza multitudes de jóvenes a través del mundo contra los efectos perniciosos de la globalización, como ha ocurrido en Seattle, Washington, Bangkok, Praga, Niza, Barcelona, y en la reunión del G-8 en Génova, donde los poderosos de la tierra tratan temas desde la opción liberal conservadora, eje del pensamiento único.

EL CAMPO ES FÉRTIL

Son múltiples las causas que motivan a la juventud contemporánea ante la emergente internacionalización post-moderna de la sociedad civil que propone una reorientación de las relaciones sociales y económicas mundiales: la lucha contra las drogas, el armamentismo, la corrupción, la violación de los derechos humanos, la pobreza, la discriminación, la destrucción del medio ambiente, el sida, y por la igualdad de géneros, la cancelación de la deuda que han contraído los países pobres, la introducción de un impuesto especial a los movimientos especulativos de capital etc. Hay campo para todos.

No hay que amedrentarse por las dificultades. "La uva más sabrosa, la que produce los vinos de mejor textura y aroma, la más dulce y generosa", como escribe Isabel Allende, "no crece en la abundancia, sino en terreno pedregoso. La planta, con terquedad de madre, vence obstáculos para llegar muy profundo con sus raíces y aprovechar cada gota de agua, así se concentran los sabores en la uva. Las viñas son como la gente: mientras más difíciles son las circunstancias, mejores son los frutos".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador