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Desde
la perspectiva de un septuagenario
La juventud contemporánea
Gustavo Pérez Ramírez
Quien tuvo el privilegio de
vibrar con la cultura juvenil de los años 60 del siglo
que acaba de pasar, comparte aquí sus añoranzas,
como estímulo para los jóvenes, de quienes dependerá
en gran parte el rumbo que tomará el tercer milenio.
Porque ese decenio ha dejado
una herencia que merece ser recogida por las juventudes contemporáneas,
a las que el consumismo y la droga atraen como un imán,
sobre todo en las ciudades, que a su vez son el magnetita para
los jóvenes del campo, con ofertas para el bien o su perdición.
Surgieron o se acrecentaron
entonces movimientos sociales y luchas por la justicia en los
que predominó el idealismo altruista, el activismo político,
la rebeldía juvenil y su compromiso con la creación
del "Hombre Nuevo".
Sueños galvanizados
por gestas heroicas que se fueron repitiendo desde el inicio
con el triunfo de la Revolución Cubana y la derrota del
imperialismo en Bahía de los Cochinos (1961) o la condena
en la Asamblea General de la ONU en ese mismo año del
oprobioso régimen del Apartheid, hasta las barricadas
en París de mayo 1968, de una juventud universitaria que
se enfrentó a un general De Gaulle empeñado en
desarrollar un arsenal nuclear, en el que creía que consistía
la "grandeza" de su país.
LAS VICTORIAS
Para entonces aparecían
libros como La Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire,
con su método dialógico que tanto ha ayudado a
la toma de conciencia sobre las realidades de la explotación
de los marginados, o el de Franz Fanon, Los Condenados de la
Tierra, que a muchos nos hizo mirar hacia África, identificándonos
con las luchas por la liberación de Argelia, hasta entonces
Territorio de Ultramar de Francia, y con las luchas de independencia
de los demás países africanos, con sus grandes
protagonistas, como N´Krumah y Nyereere, contra el imperialismo
británico; Sekou Toure contra el imperialismo francés;
Lumumba contra el imperialismo belga; Neto Agostino y Samora
Michel contra el imperialismo portugués; con Mandela y
muchos otros.
Fue una juventud no aislada
en sus fronteras patrias, sino solidaria con el mundo, además
de estar entusiasmada con las nuevas fronteras de la ciencia
y la tecnología que hoy en día se toman como hechos
triviales.
Entonces vimos atónitos
a un Gagarin romper las leyes de la gravedad como primer astronauta,
y a Tereshkova, romper la discriminación de género,
convertida en la primera mujer en el espacio sideral y pionera
de la moderna liberación femenina.
Fue además el Decenio
de avances en la biología molecular, de la píldora,
del hagamos el amor, no la guerra, del cambio de música
con los Beattles y los Rolling Stones.
CONFESIÓN
Pero debemos confesar que esta
generación, y las que le siguieron inmediatamente, fallaron
a las generaciones que entran de protagonistas del siglo XXI,
dejándoles de herencia un mundo corrompido hasta los tuétanos,
en poder del neoliberalismo egoísta, máquina de
pobreza y discriminación que genera desempleo masivo y
destrucción del medio ambiente, mundo entregado al consumismo
voraz, al enriquecimiento fácil, al narcotráfico,
la producción y tráfico de armas, un mundo sin
solidaridad, presa de sistemas financieros aberrantes, donde
el bien individual predomina sobre el común, un mundo
enfermo por el sida epidémico, y donde hasta idealistas
que habían empuñado las armas por la justicia,
émulos de vietnamitas y cubanos, se ven hoy convertidos
en terroristas, violadores de elementales Derechos Humanos.
Sustituido el idealismo por
el consumismo, en busca de ocupaciones que den rápido
enriquecimiento, desechando profesiones que no hacen millonarios
a nadie como el trabajo social; sustituido el activismo político
por politiquería insolidaria y mercachifle; la rebeldía
juvenil y estudiantil minada y su compromiso con la creación
del "Hombre nuevo" convertido en quemeimportismo.
Es hora de despertar para que,
entre otras manifestaciones decadentes, desaparezca el espectáculo
semanal de jóvenes emborrachándose con jovencitas
que toman a pico de botella la cerveza y bebidas alcohólicas
en las calles del Ecuador.
¡QUÉ VIVA LA
JUVENTUD ACTUAL!
Felizmente existe, lo que no
quisiéramos llamar excepciones, sino algo más generalizado,
una juventud nueva que dio pruebas de solidaridad en Ecuador
con motivo de la presencia de los indígenas en Quito congregados
en la Universidad Salesiana, a donde acudieron jóvenes
de todas partes.
Las Escuelas de Líderes,
que impulsa la Asamblea de Jóvenes Ecuatorianos, son otro
ejemplo de cómo la juventud retoma su rumbo preparándose
para el rescate del país y la reorientación de
la sociedad con el reemplazo de las castas de políticos
y dirigentes empresariales ineptas y corruptas.
No es aceptable que los únicos
o principales referentes juveniles para escoger una carrera sigan
siendo el fútbol, el baloncesto o el béisbol, como
negocio lucrativo, especialmente para los pobres; "lote
de engorde en la subasta internacional de talentos" los
define un columnista colombiano, para quien "buena parte
del mundo de quienes se lucran -sin practicarlo - con el deporte,
exhala un tufo a billete sucio y manoseado, anisado con el aguardiente
de las respectivas rentas departamentales; un hedor hermano del
que se respira en el Congreso". Está el atentado
criminal contra el "Bolillo" Gómez, que pone
al descubierto las relaciones del deporte con el crimen y la
politiquería.
A CAMBIAR LOS PARADIGMAS
Hay que cambiar de paradigmas,
tener dirigentes transparentes, sin demandas penales, que no
mantengan listas sus maletas para fugarse al extranjero cuando
se vean atrapados por sus actos corruptos.
La juventud debe encontrar
como culminación de su paso por el sistema educativo un
empleo que les permita vivir honestamente y establecer un hogar,
sin tener que pensar en emigrar a otro país. Lamentable
para Ecuador, pero honroso para la juventud trabajadora, que
sea ésta la que desde el extranjero con sus ahorros esté
aportando en gran parte el segundo rubro del Producto Bruto Nacional,
rescatando al país del naufragio al que lo llevaron banqueros
y dirigentes corruptos, ahora disfrutando de un asilo político
en el extranjero adonde llevaron el dinero del pueblo.
Es la hora del compromiso solidario
con el país, cuando parece que reflorece el espíritu
de Mayo del 68, que moviliza multitudes de jóvenes a través
del mundo contra los efectos perniciosos de la globalización,
como ha ocurrido en Seattle, Washington, Bangkok, Praga, Niza,
Barcelona, y en la reunión del G-8 en Génova, donde
los poderosos de la tierra tratan temas desde la opción
liberal conservadora, eje del pensamiento único.
EL CAMPO ES FÉRTIL
Son múltiples las causas
que motivan a la juventud contemporánea ante la emergente
internacionalización post-moderna de la sociedad civil
que propone una reorientación de las relaciones sociales
y económicas mundiales: la lucha contra las drogas, el
armamentismo, la corrupción, la violación de los
derechos humanos, la pobreza, la discriminación, la destrucción
del medio ambiente, el sida, y por la igualdad de géneros,
la cancelación de la deuda que han contraído los
países pobres, la introducción de un impuesto especial
a los movimientos especulativos de capital etc. Hay campo para
todos.
No hay que amedrentarse por
las dificultades. "La uva más sabrosa, la que produce
los vinos de mejor textura y aroma, la más dulce y generosa",
como escribe Isabel Allende, "no crece en la abundancia,
sino en terreno pedregoso. La planta, con terquedad de madre,
vence obstáculos para llegar muy profundo con sus raíces
y aprovechar cada gota de agua, así se concentran los
sabores en la uva. Las viñas son como la gente: mientras
más difíciles son las circunstancias, mejores son
los frutos".
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