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Un clásico de Shakespeare
en los confines del Sistema Solar
- Fabián Romo Proaño
- pegazi51@netscape.net
Titania, (F. 1) la Reina de
los Sueños de una Noche de Verano de Shakespeare, al caer
una y otra vez en brazos del amor, llenó ese clásico
con páginas de viva emoción, sin saber que a inicios
del siglo XXI, sería la protagonista de un hecho que afortunadamente
se dio en nuestro Ecuador y que permitiría que se llenen
páginas de otro tipo de emociones, en otro tipo de libros.
Las lunas de Urano: Oberon,
Ariel, Miranda y Umbriel que llevan los nombres de los protagonistas
de ese clásico de la Literatura, a inicios de septiembre,
durante su eterno patrullaje por los confines de nuestro Sistema,
allá donde nuestro Sol para sus imposibles habitantes,
hubiera sido solo el lucero más brillante, fueron testigos
de lo que la Reina Titania, la luna más grande de Urano,
(F. 2) era capaz. El 7 de septiembre, mientras danzaba su órbita
al compás de las leyes establecidas por Kepler, fue la
causante de que por un minuto, una estrella muy lejana deje de
alumbrarnos, mientras su sombra recorría una delgada franja
de nuestro planeta y pasaba por el norte de Quito, en un fenómeno
que se estima podría volver a ocurrir en unos 5.000 años.
Conocedores de la situación,
un grupo de científicos del Observatorio Astronómico
de París y de Munich, (F. 3) cruzaron el Atlántico,
llegaron al Valle de Quito y se fueron al norte de Ibarra a establecer
su centro de operaciones. Allí instalaron sus equipos
y la noche del 7 de septiembre del 2001, los telescopios proyectaban
las imágenes capturadas a una cámara digital. A
las 9 PM, apuntaron a una estrella Gigante Roja, esperando el
gran momento. De pronto, conforme a lo calculado, la estrella
desapareció, para luego de más de un minuto volver
a aparecer. Había finalizado el eclipse de una estrella,
en un fenómeno llamado Ocultación. Los corazones
de todos los presentes latían fuertemente y estallaron
gritos de emoción.
No se cuantas veces, eventos
como este se hayan vivido en nuestro país, pero todos
los presentes fuimos contagiados por el sentimiento de triunfo
de esos compatriotas de un planeta llamado Tierra, en un país
sin fronteras llamado Ciencia.
Para entender un poco mas la
coincidencia de este evento, con algo que nos permita compararlo,
piensen lo que sería que la punta de un alfiler ubicado
en un edificio cercano, pudiera taparnos un balón de fútbol
en el Cotopaxi, mientras caminamos por una calle de Quito...
Tuve la oportunidad de estar
presente durante varios momentos del trabajo del grupo que estuvo
dirigido por el doctor Bruno Sicardy y posteriormente participé
de una agradable conversación con el doctor Wolfgang Beisker,
con quien revisamos mi telescopio de 16" y luego de una
grata cena en el Techo del Mundo, le acompañe al aeropuerto.
Un saludo a la distancia a Wolfgang y a su grupo, que por unos
días hicieron realidad nuestras fantasías y alegraron
las mentes de muchos ecuatorianos.
Eclipse, ocultación
y tránsito
Eclipse es un fenómeno
que se produce cuando la Luna pasa por el cono de sombra de la
Tierra o cuando la Tierra pasa por el cono de sombra de la Luna.
Ocultación es un fenómeno
que se produce cuando un astro oculta a otro astro. Ese fue el
fenómeno que vivimos en septiembre, en el cual gracias
al trabajo de nuestros ilustres visitantes, se determinó
que Titania tiene atmósfera. La más famosa ocultación
sucede cuando al pasar una estrella por el borde de la Luna,
aparece y desaparece varias veces tras las montañas y
valles de su perfil, como el foco de un tren que se desplaza
rápidamente entre los árboles.
Tránsito es un fenómeno
que se produce cuando Venus o Mercurio pasan delante del Sol
diagramando unos maravillosos y perfectos círculos negros.
Fuimos testigos del Tránsito de Mercurio en su trayectoria
tangencial de hace 2 años y esperamos ser nuevamente testigos
el próximo año, del tránsito de los dos
planetas.
Antes de cerrar esta entrega,
invitamos a nuestros lectores a que consulten sobre estos maravillosos
fenómenos y especialmente sobre el eclipse anular que
será visible al norte de Costa Rica en diciembre. Ojalá
algunos de ustedes puedan vivirlo y no se olviden que allá,
en los alrededores de Urano, donde danzan eternamente los personajes
de Shakespeare, hay 15 lunas, unas crecientes, unas llenas y
otras menguantes. Ya pueden imaginarse como será ese maravilloso
cielo, con toda la Vía Láctea a su disposición
y con el Sol, Júpiter y Saturno con sus Anillos, luchando
por ser los más admirados, en una noche eterna desde la
cual a veces también verán a un diminuto punto
azulado, que nosotros llamamos planeta Tierra...
La referencia al trabajo realizado
en Ecuador fue autorizada por el doctor Wolfgang Beiske. Email:
Beisker@GSF.DE o PLUTO.CHARON@GMX.DE
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